Salud

¿Por qué Medicare no cubre los servicios que necesitan tantas personas mayores?

Medicare “tradicional” no cubre muchas de las prestaciones que utilizan mayoritariamente sus beneficiarios, como la mayor parte de la atención oftalmológica, odontológica y auditiva.
Medicare “tradicional” no cubre muchas de las prestaciones que utilizan mayoritariamente sus beneficiarios, como la mayor parte de la atención oftalmológica, odontológica y auditiva. Archivo

Lo siento, Joe Namath. A pesar de lo que siguen diciendo en esos anuncios de televisión, con Medicare los adultos mayores no tienen “derecho a eliminar los copagos y a recibir atención dental, prótesis dentales, gafas, cobertura de medicamentos recetados, ayuda en el hogar, transporte ilimitado y comidas a domicilio, todo ello sin coste adicional”. Pero si los legisladores demócratas del Congreso consiguen lo que quieren, los mayores pronto podrían tener derecho a algunos de esos servicios.

El anuncio de Namath promociona los planes privados de Medicare Advantage, que a menudo ofrecen beneficios que el Medicare tradicional no ofrece, a cambio de limitarse a ciertos médicos y hospitales. Medicare “tradicional” no cubre muchas de las prestaciones que utilizan mayoritariamente sus beneficiarios, como la mayor parte de la atención oftalmológica, odontológica y auditiva; y la cobertura de medicamentos sólo está disponible mediante la compra de un plan de seguro separado: la Parte D de Medicare.

Pero los demócratas de la Cámara de Representantes y del Senado están intentando cambiar situación.

El 9 de agosto, el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, dio a conocer un esbozo de un próximo proyecto de ley presupuestaria que incluye una directiva al Comité de Finanzas del Senado para ampliar Medicare para que “incluya beneficios dentales, de visión y auditivos”. ¿El truco?: todos los demócratas del Senado, y casi todos los de la Cámara de Representantes, tendrán que apoyar la totalidad del proyecto de ley presupuestario para que se convierta en ley.

Y esto plantea una pregunta sobre Medicare: ¿Por qué se ha tardado tanto en añadir prestaciones tan evidentemente necesarias?

Como casi todo lo que tiene que ver con el sistema de salud estadounidense, la respuesta es complicada, y es una combinación de políticas… y de política.

“Medicare es el tipo de programa del que cabría esperar que las prestaciones se ampliaran una y otra vez. Son populares y tienen buena acogida”, dijo Jonathan Oberlander, profesor de políticas de salud en la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill y autor del libro “The Political Life of Medicare”. “Es uno de los grandes enigmas de la política de Medicare: por qué las ampliaciones de prestaciones han sido tan escasas”.

De hecho, en los 56 años transcurridos desde que Medicare se convirtió en ley, sólo se han añadido unas pocas prestaciones al paquete, que se creó para imitar un plan de Blue Cross/Blue Shield de 1965. En los años 80 y 90 se agregaron algunos cuidados preventivos, como vacunas contra la neumonía y mamografías. Los republicanos impulsaron la cobertura de medicamentos recetados en 2003, cuando controlaban tanto el Congreso como la Casa Blanca. Pero decidieron separar esa cobertura del paquete de prestaciones tradicional del programa.

Otros esfuerzos por ampliar las prestaciones no han tenido tanto éxito.

En 1988, una iniciativa bipartidista en el Congreso produjo la Ley de Cobertura Catastrófica de Medicare, que habría añadido la cobertura de medicamentos al Medicare tradicional y también habría tapado un agujero: el hecho de que no hay límite en la cantidad que se puede cobrar a los pacientes por la parte que les corresponde.

Esa ley, sin embargo, fue derogada apenas un año después, cuando los mayores se rebelaron contra el hecho de que se les pidiera que pagaran la mayor parte de la factura de las nuevas prestaciones a través de un nuevo “impuesto sobre la renta”. En la actualidad, los beneficiarios de Medicare siguen enfrentándose al riesgo de gastos ilimitados.

Medicare se financia con una combinación de dinero pagado directamente al gobierno, a partir de las nóminas, y de los impuestos pagados por los trabajadores estadounidenses y sus empleadores. Esto lleva a otra gran razón por la que el paquete de prestaciones de Medicare no se ha reforzado más: el costo del programa actual.

“Cuando se creó Medicare, sus arquitectos supusieron una expansión, tanto en términos de población como de prestaciones posteriores”, explicó Oberlander. “No previeron el giro de la política estadounidense hacia la derecha, y no previeron que Medicare sería etiquetado como un problema fiscal, y que los responsables políticos estarían más preocupados por evitar el próximo déficit del fondo fiduciario que por ampliar las prestaciones”.

De hecho, en los años 80 y 90, el gasto de Medicare se limitó más que se amplió. Una serie de proyectos de ley de conciliación presupuestaria recortaron millones de dólares de Medicare, normalmente a costa del pago a médicos, hospitales y otros proveedores de servicios de salud.

Con el paso de los años, Medicare ha seguido siendo popular, pero se ha vuelto menos generoso que la mayoría de los seguros privados. Sin embargo, muchos pacientes de Medicare han podido encontrar una cobertura complementaria para suplir lo que Medicare no cubre, a través de pólizas privadas llamadas Medigap, planes para jubilados proporcionados por el empleador o Medicaid para quienes tienen bajos ingresos.

En los últimos años han sido cada vez más populares los planes de atención gestionada de Medicare, ahora conocidos como Medicare Advantage, que se autorizaron por primera vez en 1982 y que a menudo ofrecen beneficios adicionales a los afiliados.

Todo esto “ha quitado algo de presión” a los legisladores para ampliar el programa, según Oberlander. Y una última razón por la que la visión, la audición y la atención dental no se han añadido al Medicare estándar es que están lejos de ser las brechas más críticas en el paquete de beneficios de Medicare.

Por ejemplo, Medicare no cubre los cuidados a largo plazo de personas mayores, es decir, el tipo de atención personal que no es de enfermería y que proporciona asistencia en las actividades de la vida diaria, como bañarse, vestirse, comer, acostarse o levantarse de la cama o la silla, ir al baño o preparar la comida.

Estos cuidados suelen ser muy caros (entre $50,000 y $100,000 al año o más) y los necesita un gran número de beneficiarios, sobre todo des pués de los 80 años. Los esfuerzos realizados a lo largo de los años para crear una prestación gubernamental de cuidados de larga duración han sido en gran medida infructuosos.

Un programa muy limitado, el CLASS Act, formaba parte de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) en 2010, pero fue derogado antes de que pudiera entrar en vigor porque su financiación se consideró insuficiente. El presidente Joe Biden ha pedido al Congreso que incluya miles de millones de dólares para estos cuidados, en el paquete de infraestructuras que los demócratas presentaron.

Además, como se ha mencionado anteriormente, Medicare tradicional no incluye límites en la participación del paciente en los gastos, es decir, el porcentaje o la cantidad de una factura médica que debe pagar el beneficiario. Su prestación hospitalaria básica se agota después de 90 días, y el coseguro del 20% (el porcentaje del que son responsables los pacientes) en la atención ambulatoria es indefinido.

Entonces, ¿por qué la cobertura dental, de la vista y del oído están en la mira cuando los legisladores se plantean reforzar el programa? En parte puede deberse a que ayuda a los intereses de los legisladores encargados de asignar los fondos. Las tres prestaciones “son menos costosas que [añadir] el cuidado en el hogar”, señaló Oberlander.

Pero una gran parte es política. En la campaña electoral, Biden prometió reducir la edad de acceso a Medicare de 65 a 60 años. Los defensores de “Medicare para todos”, como el presidente de la Comisión de Presupuestos del Senado, Bernie Sanders, independiente de Vermont, se comprometieron a intentar hacer lo mismo, y la reducción de la edad de elegibilidad está incluida en el esquema que Schumer compartió con los demócratas del Senado como una opción.

Sin embargo, los hospitales y otros proveedores de servicios sanitarios se oponen con vehemencia a la reducción de la edad de acceso, ya que temen perder dinero si las personas que actualmente están cubiertas por seguros privados de mayor costo pasan a estar cubiertas por Medicare. Eso hace que la ampliación de las prestaciones sea la opción más fácil para el Congreso.

Pero no significa que vaya a ocurrir. La Oficina de Presupuesto del Congreso comunicó que los beneficios de visión, audición y dentales, incluidos en un proyecto de ley aprobado por la Cámara en 2019, habrían costado un estimado de $358 mil millones en 10 años. Con todo, esto es lo más cerca que los beneficios han estado de poder expandirse desde el inicio de Medicare.

KHN (Kaiser Health News) es la redacción de KFF (Kaiser Family Foundation), que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud. Junto con Análisis de Políticas y Encuestas, KHN es uno de los tres principales programas de KFF. KFF es una organización sin fines de lucro que brinda información sobre temas de salud a la nación.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2021, 9:00 a. m. with the headline "¿Por qué Medicare no cubre los servicios que necesitan tantas personas mayores?."

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