El COVID: su relación con hábitos no saludables y el corazón
Las preguntas sobre cómo el COVID afecta el corazón se han acumulado desde el comienzo de la pandemia.
En los últimos dos años, a medida que se completaron los estudios, los médicos e investigadores aprendieron mucho más sobre la salud del corazón y el COVID, incluido el riesgo de desarrollar miocarditis y el impacto que tiene el aislamiento en la salud del corazón.
Aquí hay algunos puntos clave:
La salud del corazón luego del COVID
Al principio de la pandemia, había mucha preocupación por los problemas cardíacos después de recuperarse de COVID. La buena noticia es que estudios recientes han demostrado un riesgo muy pequeño.
“Al comienzo de la pandemia, estábamos muy preocupados por la miocarditis, que es una inflamación del músculo cardíaco”, dice el Dr. Juan Carlos Brenes, cardiólogo de Memorial Healthcare System. “Uno de los estudios más citados al comienzo de la pandemia hablaba sobre la posibilidad de miocarditis en hasta alrededor del 70 por ciento de las personas que se recuperaron de COVID, hasta incluso dos meses y medio después de recuperarse de COVID-19”.
Dos años más tarde, después de mayor estudio, comenta Brenes, los médicos han aprendido que no es tan común. “De hecho, los estudios de atletas profesionales que se han recuperado de COVID-19 muestran que solo alrededor del 0.6 o 0.7 por ciento tenía miocarditis clínicamente significativa”, dice.
El Dr. Jeffrey Goldberger, director de la división cardiovascular de UHealth, dice que los informes recientes de pacientes con COVID muestran que solo entre el uno y el tres por ciento tienen compromiso cardíaco demostrable (como miocarditis), no en el momento de la infección, sino en la fase de recuperación. Dice que los números han disminuido aún más con la variante Ómicron, que es altamente contagiosa pero no tan mortal como la variante Delta.
“Entonces, el riesgo es relativamente pequeño, pero aun así es lo suficientemente significativo como para ser evaluado”, explica Goldberger. “En general, hay una incidencia bastante baja de compromiso cardíaco, pero no es cero, y cuando tienes una pandemia con tantas personas infectadas como la que tenemos, una pequeña incidencia en una población muy grande puede ser potencialmente una gran carga”.
Arritmias, alteraciones del ritmo cardíaco
Goldberger dice que, en pacientes con COVID con un aumento de arritmias y alteraciones del ritmo cardíaco, es difícil distinguir si el COVID es un desencadenante de alguna propensión subyacente a esas arritmias o si es la causa principal. Podría ser cualquiera el caso, añade.
Brenes explica que, aunque la miocarditis es un efecto raro a largo plazo del COVID, cualquier persona, sin importar la edad, que se haya recuperado por completo del mismo y comience o continúe teniendo síntomas como dolor en el pecho, opresión en el pecho, dificultad para respirar o palpitaciones debe someterse a la evaluación de un cardiólogo.
Goldberger recomienda que los atletas de alta resistencia que han tenido COVID también se hagan pruebas de detección de problemas cardíacos. “Solo porque hay un riesgo potencial”, menciona. “Incluso si es el uno por ciento, o incluso la mitad del por ciento”.
Otra cosa que tomar en cuenta es que otros virus, incluso el del resfriado común, pueden causar miocarditis, dice Goldberger.
Pero debido a que los casos de COVID se están monitoreando tan de cerca, “tenemos mucha más información sobre la historia natural de la infección viral, su efecto en el corazón y los resultados a largo plazo que nunca hemos tenido con cualquier otro tipo de virus que afecta el corazón.”
COVID, hábitos no saludables y el corazón
En una encuesta de la Clínica Cleveland de noviembre de 2021 con 1,000 personas representativas de la población estadounidense, el 41% informó que había experimentado síntomas cardiovasculares como aumento de la presión arterial, mareos y dificultad para respirar desde el comienzo de la pandemia de COVID-19 a principios de 2020.
“Aunque no podemos establecer la causalidad con una encuesta, los factores de riesgo cardiovascular, como el aumento del estrés, la inactividad física y las dietas poco saludables, es probable que contribuyan a dichos síntomas y, lamentablemente, van en aumento”, según el Dr. J. Emanuel Finet, cardiólogo de la Clínica Cleveland en Ohio.
Por ejemplo, el 77 por ciento de los encuestados dice que camina menos y se sienta más durante el día. Más del 60 por ciento de los encuestados informaron tener niveles más altos de estrés, particularmente las mujeres, quienes dijeron que la preocupación por la enfermedad de la familia y los seres queridos es lo que más contribuye a su estrés.
COVID, aislamiento y el corazón
Al comienzo de la pandemia, por temor al COVID, muchos pacientes evitaban los consultorios médicos y los hospitales, incluso si tenían algún problema, dice el Dr. Andre Landau, cardiólogo de Broward Health.
“Tuvimos pacientes que faltaron a sus citas, reprogramaron o cancelaron citas porque tenían demasiado miedo de ir a la oficina, pensando que podrían contraer COVID en el camino”, comenta Landau.
En su práctica, dos de los pacientes de Landau sufrieron ataques cardíacos en la casa porque retrasaron ir al hospital por temor al COVID. Una mujer de 85 años murió. El otro sobrevivió.
“Definitivamente hay personas que se sientan en casa y sufren eventos (del corazón) allí sin recibir ningún tipo de atención médica, solo porque tienen demasiado miedo de salir de la casa”, dice Landau. “Aunque creo que ha mejorado porque las personas están un poco más acostumbradas a vivir con COVID y finalmente han descubierto que si no se aventuran a salir de la casa, simplemente se van a sentar y morir en casa”.
El aislamiento también puede ser un factor de riesgo de problemas cardíacos. Un estudio de diciembre de 2021 publicado en European Heart Journal indica que las interacciones sociales deficientes en las personas mayores pueden ser un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. El estudio “sugiere que existe un vínculo entre el aislamiento y la enfermedad cardíaca, una especie de empeoramiento de los síntomas de insuficiencia cardíaca”, explica Landau. “Creo que lo hace hasta cierto punto, aunque es difícil precisar exactamente cuánto lo contribuye”.
Siete pasos para mejorar la salud del corazón
Los “Life’s Simple 7” de la Asociación Americana del Corazón son buenos hábitos para una mejor salud cardíaca y prevención de enfermedades, dice Brenes, de Memorial.
Controle la presión arterial, controle el colesterol, reduzca el azúcar en la sangre, manténgase activo, coma mejor, pierda peso y deje de fumar, comenta.
“Si sigues esas siete cosas, estarás mucho mejor preparado no solo para enfrentar virus como el COVID, sino cualquier enfermedad cardiovascular”, dice Brenes. “El ochenta por ciento de las enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir con estos siete elementos”.