Los mayores riesgos de enfermedad cardíaca en la comunidad negra a menudo comienzan con hipertensión o presión arterial alta
Camilla Edwards desarrolló una miocardiopatía posparto varios meses después de tener a su primer hijo.
La condición es una forma rara de insuficiencia cardíaca que ocurre durante el último mes de embarazo o hasta cinco meses después del parto. La enfermedad hace que el corazón se agrande y se debilite, lo que hace que no fluya suficiente oxígeno a los órganos principales.
“Una vez que me diagnosticaron, ya no podía trabajar”, dice Edwards, de 47 años, exconductora de autobús escolar y madre de dos hijos, residente de Palmetto Bay. Ella dio a luz en 2005.
Edwards le da crédito a su médico por ayudarla a vivir con una enfermedad cardíaca.
“Tener un médico afroamericano como St. John me ayudó a aprender sobre mi condición y diagnóstico. St. John es un gigante gentil y me ayudó durante el proceso”, comenta Edwards, quien como afroamericana tiene un mayor riesgo de enfermedad cardíaca que los blancos. El Dr. Marcus St. John, cardiólogo de Miami Cardiac & Vascular Institute de Baptist Health, es su médico.
Los mayores riesgos de enfermedad cardíaca en la comunidad negra a menudo comienzan con hipertensión o presión arterial alta. Los hombres y mujeres negros entre las edades de 35 y 64 años tienen un 50 por ciento más de probabilidades de tener presión arterial alta que los blancos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
Los CDC encontraron que los afroamericanos más jóvenes viven con hipertensión en tasas más altas que los blancos más jóvenes. En 2015, el 12% de este grupo entre 18 y 34 años tenían presión arterial alta, en comparación con el 10% de los blancos. La disparidad aumentó en el grupo de edad de 35 a 49 años, con un 33 por ciento de negros con presión arterial alta, en comparación con un 22 por ciento de blancos. Creció aún más en el grupo de edad de 50 a 64 años, con el 61 por ciento de los negros con presión arterial alta, en comparación con el 41 por ciento de los blancos.
Pero hay buenas noticias: las principales causas de muerte para los afroamericanos mayores de 65 años (enfermedad cardíaca, cáncer y accidente cerebrovascular) disminuyeron de 1999 a 2015, y la mayor diferencia estuvo relacionada con la enfermedad cardíaca. Durante este período, la enfermedad cardíaca como causa de muerte entre los afroamericanos en este grupo de edad se redujo en un 43 por ciento, en comparación con una disminución del 38 por ciento para los blancos.
La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en Estados Unidos. La presión arterial alta, la obesidad y la diabetes son los factores más comunes que aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, según la Asociación Americana del Corazón.
Edwards tiene todas estas condiciones.
Otros factores de riesgo para la enfermedad cardíaca incluyen: apnea del sueño, tabaquismo, alcohol, historial familiar de enfermedad cardíaca temprana, estilo de vida sedentario, colesterol alto y ciertos tipos de enfermedades reumatológicas.
Practicar un estilo de vida saludable y tener evaluaciones cardiovasculares puede ayudar mucho a combatir las enfermedades del corazón, explica el Dr. Jeffrey Goldberger, director de la división cardiovascular de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami.
Él toma en cuenta la lista “Life’s Simple 7” de la Asociación Americana del Corazón, que cita los siete factores de riesgo de la enfermedad cardíaca que se pueden mejorar a través de cambios en el estilo de vida: controlar la presión arterial, controlar el colesterol, reducir el azúcar en la sangre, mantenerse activo, comer mejor, perder peso y dejar de fumar.
“Les digo a los pacientes que el 90 por ciento de la salud del corazón depende de ellos y no del médico”, comenta Goldberger. “Son todas estas cosas que puedes hacer por ti mismo las que realmente marcan la diferencia”.
Goldberger mencionó que están realizando un estudio para explorar el origen de la diferencia y la prevalencia de la fibrilación auricular en la comunidad afroamericana en comparación con la población blanca. La fibrilación auricular es un ritmo cardíaco irregular y a menudo muy rápido o una arritmia que puede provocar coágulos de sangre en el corazón. También aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones relacionadas con el corazón.
“El mayor factor de riesgo de la fibrilación auricular es la hipertensión, que es más frecuente en la comunidad afroamericana”, dice Goldberger. “Parece que es casi una disonancia que la hipertensión sea más frecuente y la fibrilación auricular sea menor [dentro de esta comunidad]. Nuestra hipótesis es que el tejido adiposo alrededor del corazón, que está asociado con la fibrilación auricular, puede estar desempeñando un papel importante aquí porque los afroamericanos tienen menos de este tejido adiposo alrededor del corazón que los blancos”.
Si bien existe una mayor prevalencia de factores de riesgo de enfermedad cardíaca en la comunidad afroamericana, los factores socioeconómicos también juegan un papel clave, dice el Dr. Marcus St. John, cardiólogo del Miami Cardiac & Vascular Institute de Baptist Health, y quien trata a Edwards.
“Si las personas viven en vecindarios donde no es seguro caminar, eso se convierte en un desafío”, dice St. John. “Algunas personas que viven con ingresos bajos o fijos muy a menudo no tienen fácil acceso en su vecindario a alimentos saludables y nutritivos o no pueden pagarlos”.
A menudo, en la comunidad negra existe una sensación de desconfianza del sistema de servicios de salud debido a áreas históricas de abuso, falta de atención o falta de competencia cultural entre los proveedores, dice St. John.
“Ninguna de esas cosas es insuperable”, explica St. John. “Pero creo que se requiere una comprensión de esa situación para tomar las medidas necesarias a nivel político y comunitario para hacer que las personas se sientan bienvenidas”.
La falta de seguro médico también puede impedir que las personas busquen el tratamiento que necesitan. El Affordable Care Act ha ayudado a más personas a adquirir un seguro de salud, comenta St. John. El establecimiento de centros de salud comunitarios en lugares desatendidos también puede ayudar a proveer atención.
“No tener acceso a un médico de atención primaria cerca de donde vive y tener que tomar dos autobuses para recibir atención puede desincentivar a las personas a buscar acceso y seguir participando en la atención médica”, dice St. John.
Debido a que le diagnosticaron cardiomiopatía posparto después del parto de su primer hijo, Edwards comenta que le dijeron que no tuviera más hijos. Es hipertensa desde la infancia, prediabética y con sobrepeso. Pero sin que ella lo supiera, quedó embarazada por segunda vez.
“Por la gracia de Dios, todavía estoy aquí”, dice Edwards, cuyo hijo y su hija ahora tienen 15 y 16 años respectivamente. “Soy una verdadera creyente en Dios. Confío y creo en Dios. Les diría a otros que no vivan con miedo a la condición y que vivan su vida”.
Y, agrega, seguir lo que dice su médico y tomar su medicación.