Los algoritmos y las evaluaciones cardíacas pueden evitar la muerte súbita cardíaca
La predicción es muy difícil, especialmente si se trata del futuro, dijo una vez el físico danés Neil Bohr. Ningún pronóstico de salud ha confundido a los médicos como lo ha hecho la muerte súbita cardíaca.
La muerte puede ser el primer síntoma para quienes experimentan una muerte súbita cardíaca en Estados Unidos, ya que el 50 por ciento de las víctimas no presentan síntomas de enfermedad cardiovascular subyacente.
“Probablemente hablemos de 300,000 muertes súbitas cardíacas por año”, dice el Dr. Jeffrey Goldberger, electrofisiólogo cardíaco de UHealth, el Sistema de Salud de la Universidad de Miami. “Estás hablando con alguien por la mañana y más tarde ese día escuchas que están muertos”.
A pesar de los esfuerzos de salud pública destinados a frenar la muerte súbita cardíaca, como la capacitación en reanimación cardiopulmonar y la colocación de desfibriladores externos automáticos, o DEA, en espacios públicos, la tasa de supervivencia sigue siendo muy baja.
Goldberger y su colega, el Dr. Leonardo Tamariz, también electrofisiólogo cardíaco en UHealth, han desarrollado un algoritmo predictivo para identificar adultos con alto riesgo de muerte súbita cardíaca antes de que surjan problemas.
“Uno de los mejores tratamientos para la muerte súbita cardíaca es la prevención”, comenta Goldberger.
Golberger y Tamariz han desarrollado un algoritmo utilizando conjuntos de datos de la puntuación de riesgo de Framingham, que fue diseñado para estimar el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria en 10 años. También utiliza datos del Estudio de riesgo de aterosclerosis en comunidades, un estudio a largo plazo que investiga las causas de la aterosclerosis y cualquier variación por raza, género, ubicación y fecha.
Si bien un electrocardiograma, o ECG, puede detectar problemas cardíacos, muchos nunca han tenido uno, dice Goldberger. Entonces, describió la fórmula algorítmica de UHealth que incluye “cosas básicas” que a menudo se encuentran en el récord de salud:
▪ Edad
▪ Género
▪ Niveles de colesterol
▪ Medicación para reducción de lípidos y presión sanguínea
▪ Fumar
▪ Diabetes
▪ Índice de masa corpórea
El algoritmo produce una puntuación de riesgo que identifica a aquellos que necesitan exámenes de detección adicionales y terapias dirigidas.
Por ejemplo, al examinar a personas asintomáticas de alto riesgo mediante pruebas de esfuerzo cardíaco e imágenes de resonancia magnética, Goldberger descubrió que dos tercios de estos pacientes tenían fibrosis miocárdica u otra predisposición a la muerte súbita.
Causas de muerte súbita cardíaca
Hay muchas causas de muerte cardíaca súbita, dice Goldberger. Una de las principales causas es la muerte súbita arrítmica debida a un trastorno del ritmo cardíaco como la taquicardia ventricular, que ocurre cuando la cámara inferior del corazón late demasiado rápido y priva al cuerpo de sangre oxigenada.
Goldberger describió otro trastorno del ritmo cardíaco llamado asistolia, que es la ausencia de contracciones ventriculares debido a una arritmia cardíaca letal que a menudo es irreversible.
Solo alrededor del 20 por ciento de las muertes súbitas cardiacas podrían estar relacionadas con un ataque cardiaco, explica Goldberger, quien enfatizó que un ataque del corazón es una causa potencial de muerte súbita cardiaca. Los ataques cardíacos y la muerte súbita arrítmica no son lo mismo.
“La definición de ese [ataque cardíaco] es cuando una de las arterias se obstruye por completo y no hay flujo de sangre durante un período prolongado de tiempo a un área del corazón, ese tejido muscular muere”, dice Goldberger.
La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte para las personas de la mayoría de los grupos raciales y étnicos en Estados Unidos, incluidos los afroamericanos y los hispanos, que corren un mayor riesgo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
La presión arterial alta, el colesterol alto en la sangre y el tabaquismo son factores de riesgo clave para la enfermedad cardíaca, de acuerdo con el CDC. Varias otras condiciones médicas y opciones de estilo de vida también pueden poner a las personas en un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, que incluyen:
▪ Diabetes
▪ Sobrepeso y obesidad
▪ Dieta no saludable
▪ Inactividad física
▪ Uso excesivo de alcohol
“El proceso de detección incluye la identificación y el tratamiento de los factores de riesgo de la enfermedad coronaria, que incluyen diabetes, hipertensión, colesterol elevado, fumadores”, comenta el Dr. Alexandre Ferriera, director de cardiología de Jackson Heart Institute del Jackson Health System.
Si bien Jackson no promociona un algoritmo específico, Ferriera dice que su equipo utiliza una evaluación sistemática para determinar la probabilidad de que un paciente experimente una muerte súbita cardíaca.
En el condado de Miami-Dade, 30,000 adultos están en riesgo de muerte súbita cardíaca, y la probabilidad de que alguien sobreviva a la misma se reduce en personas de diferentes grupos sociales.
“Se han realizado estudios en términos de la relación entre el riesgo de muerte súbita y la socioeconomía”, comenta Ferriera. “La población latina tiene una mayor incidencia de diabetes, por ejemplo, y hay una mayor incidencia de presión arterial elevada en los afroamericanos”.
Desde la pandemia, Ferreira dice que los casos locales de muerte súbita cardíaca han “aumentado significativamente” en los cuatro hospitales de Jackson.
“Los pacientes retrasaron la atención y vimos un aumento en la mortalidad”, añade Ferreira. “Había este miedo de venir a la sala de emergencias y exponerse a la infección por COVID. Entonces, muchos pacientes desarrollaron síntomas de un ataque al corazón”.
El tiempo es crucial
Con cada minuto que pasa, las posibilidades de sobrevivir a un paro cardíaco repentino disminuyen rápidamente, según Ferreira.
“El tiempo es crucial”, dice Ferreira. “Si tienes un infarto y llegas al hospital dentro de los primeros seis minutos, la probabilidad de que sobrevivas aumenta”.
Las probabilidades de supervivencia disminuyen después de eso, añade, y solo “10 a 12 por ciento sobrevive al alta hospitalaria”.
Primeros signos de paro cardíaco
Los primeros signos de un paro cardíaco repentino incluyen dolor en el pecho, dificultad para respirar y náuseas, menciona Ferreira, y con frecuencia ocurren frente a un compañero de trabajo o un miembro de la familia.
Y al igual que los libros, uno no puede juzgar un corazón por las apariencias externas.
“Están aquellos que usted cree que van a tener un riesgo realmente alto y que terminan pasándolo bastante bien, y aquellos que se perciben en un riesgo muy bajo que se han sometido a múltiples exámenes, por ejemplo, atletas profesionales, a quienes les suceden cosas realmente malas”, explica el Dr. Eli Friedman, cardiólogo médico y deportivo de Miami Cardiac & Vascular Institute, parte de Baptist Health South Florida.
Friedman es el cardiólogo del equipo Inter Miami CF de Major League Soccer, así como de numerosos colegios y universidades locales.
“Cada año, se estima que uno de cada 50,000 a uno de cada 80,000 atletas sufrirá un paro cardíaco repentino durante o poco después de la actividad deportiva”, escribió Friedman en septiembre pasado en el American College of Cardiology. “También está bien establecido que ciertas poblaciones tienen un mayor riesgo que otras de sufrir estos eventos”.
Por ejemplo, los hombres negros que juegan baloncesto o fútbol tienen un mayor riesgo de sufrir un paro cardíaco repentino que otras subpoblaciones, según Friedman, quien recomienda un “plan de acción de emergencia” para cada organización, escuela o institución que patrocine actividades deportivas.
Según una historia del Herald, el paro cardíaco repentino (SCA, por sus siglas en inglés) es la principal causa de muerte en los estudiantes atletas. Golpea rápidamente y, a menudo, sin previo aviso. Aproximadamente el 95 por ciento de las personas que mueren de SCA pierden la vida porque la intervención médica esencial, como la resucitación cardio pulmonar o un desfibrilador externo automático (DEA), no se usó con la suficiente rapidez. Aparentemente, un niño puede estar sano un día y faltar al siguiente.
“Se debe suponer que cualquiera que esté en el suelo, que no responda, tiene un paro cardíaco hasta que se demuestre lo contrario”, mencionó Friedman al Herald. “Las convulsiones también son paros cardíacos hasta que se demuestre lo contrario, o a menos que el individuo tenga un historial conocido de trastornos convulsivos”.
Entonces uno debe reconocer que está sucediendo, responder a ello, dirigirse inmediatamente al individuo y llamar al 911, dice Friedman. Reconocer, responder y tratar.
Como medida preventiva, Friedman recomienda exámenes cardíacos anuales y análisis de sangre, y conocer sus números: colesterol, azúcar en la sangre, índice de masa corpórea y presión arterial. También aconseja controlar los factores de riesgo, como el bloqueo significativo conocido en las arterias, la fuga significativa o el estrechamiento de las válvulas cardíacas, las arritmias que se sabe que se originan en las cavidades inferiores del corazón y las afecciones heredadas genéticamente.
“Todos debemos abogar por mayor investigación y desarrollo en esta área porque podemos ser los próximos en tener una muerte súbita cardíaca”, dice Goldberger, de UHealth.
Febrero es el mes estadounidense del corazón, un momento en que todas las personas pueden concentrarse con su salud cardiovascular, según los Centros para el Control de Enfermedades.
Para obtener información, visite: https://www.cdc.gov/heartdisease/american_heart_month.htm