Las carreras en humanidades aún existen
Brian Conklin trabaja en el sector tecnológico, pero confiesa que es graduado en filosofía. Eso posiblemente lo ubique en un grupo minoritario entre sus colegas. Conklin es el dueño de Zylo, una empresa de desarrollo web en West Palm y dice que decidirse a estudiar humanidades fue un “riesgo” que tomó.
Lo que siente este filósofo devenido en programador refleja el espíritu de la sociedad misma: Hay muchos trabajos en tecnología, pero en humanidades no.
En el 2013 el Presidente Obama hizo un llamado a los jóvenes para que escogieran carreras de informática y computación pues eran carreras que desarrollaban las habilidades que las empresas estaban necesitando. A partir del discurso del presidente y de la atención que se le está dando a la educación STEM, el número de estudiantes que optan por las carreras de humanidades ha disminuido.
La cantidad de estudiantes que buscan licenciarse en Inglés en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Miami, por ejemplo, ha disminuido en un 10 por ciento en los últimos 5 años, sin embargo el número de los que se están graduando en ingeniería se ha duplicado, comenta Lionidas Bachas, decano de la escuela, quién añade que el resultado podría ser nefasto.
Una encuesta de la Asociación de Colegios y Universidades reveló que el 75 por ciento de los empleadores consideran que los institutos de educación superior necesitan poner más énfasis en desarrollar habilidades con frecuencia vinculadas a las carreras de humanidades como es el pensamiento crítico.
Conklin se graduó de la Universidad Atlántica de la Florida en el 2012 y opina que sus estudios le han ayudado mucho a relacionarse con sus colegas y sus clientes. El conocimiento fundamental de cultura e historia lo ayudó a desarrollar productos que la gente usa a diario. “Soy un gran defensor de que los ‘tequis’ y los programadores deben tener una formación completa. Si usted programa tiene que pensar en las personas para la que está programando”.
A pesar de la tendencia en las matrículas, los administradores del Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad de Miami, quieren inculcar en los estudiantes una amplia gama de conocimientos. No solo los que se gradúan en tecnología necesitan un toque de humanidades, dice Bachas. Son todos los campos. Para resolver este problema y balancear los estudios, la escuela ha creado programas de chino, árabe y estudios brasileños e incluso creado una asignatura electiva en humanidades médicas.
“Si te gradúas en medicina debes saber química y biología, pero también queremos que sepas de historia y de arte. Queremos que cuando le mires la cara al paciente entiendas lo que quieren decirte”, concluyó Bachas.
Una de las razones por la que los estudiantes se inclinan a estudiar uno de los campos de STEM es por el miedo de no encontrar trabajo, pero mucho de nuestros líderes son graduados de humanidades. Un tercio de los CEO de las empresas del Fortune 500 son graduados de humanidades. La mayoría sabe que la combinación de las habilidades comunicativas con el entrenamiento técnico es la formula perfecta para crear esa magia.
El día que Steve Jobs presentó el iPad por primera vez en el 2010 dijo una frase que se hizo famosa: “Es la tecnología casada con las artes y casada con las humanidades la que da los resultados que pone a cantar nuestros corazones..”
Algunas compañías en Miami han logrado esa combinación ideal, como Brad Nickel y Steven Browdy, ambos residentes en Miami y fundadores de la primera compañía de software para el servicio. Nickel viene de una formación en ciencias políticas y teatro y Browdy tiene un doctorado en ingeniería y matemáticas. Según Nickel su formación lo ayudó a convertirse en un hombre de negocios del mundo del desarrollo de software.
“Los graduados de humanidades y artes que quieren entrar en el campo de la tecnología necesitan entender los conceptos básicos. Si pueden probar que entienden lo suficiente adquieren un valor incalculable”, dice Nickel. El mismo al revisar los resumé de posibles empleados no descarta los graduados de humanidades porque después de todo, los ingenieros pueden desarrollar pero no saben convencer a los inversionistas. Siempre hace falta alguien que sepa hablar bien.
Pero esa habilidad de persuasión perfeccionada con la filosofía no detuvo a Conklin. Temía que su “riesgo” no lo llevara a donde el quería, así que basado en su amor a la tecnología y sus conocimientos de programación decidió hacer una maestría en ciencias de la computación y con la experiencia que tenía no tuvo ningún inconveniente en arrancar con su propia empresa.
“Tener una perspectiva más completa ayuda a crear mejores productos”, dice. “Uno crea soluciones digitales para personas no para robots así que lo más importante es entender lo que motiva a esas personas”.
Además de las habilidades de comunicación y de pensamiento crítico, las mentes educadas en humanidades tienen una perspectiva muy única en algo que es muy importante en en mundo tecnológico; la ética. Los medios sociales, la inteligencia artificial, los drones y el manejo de datos traen consigo asuntos como la privacidad, asuntos tan viejos como la antigua Grecia. Son temas que constantemente discute con sus alumnos.
“La mayoría de las personas no se da cuenta que los problemas de éticas son muy antiguos. Finalmente la sociedad está empujando y [más importante] entendiendo algo que por años ha sido el tema de los libros de tantos filósofos brillantes”, concluyó Conklin.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de julio de 2015, 0:22 p. m. with the headline "Las carreras en humanidades aún existen."