Salud

Estimulación cerebral contra el Parkinson


Roy Roden (dcha) corre bicicleta junto a sus esposa Lynn Roden y sus mascotas, Oliver y Samantha. Ambos realizaron una carrera desde Seattle a Miami para crear conciencia y recaudar fondos para educación e investigación de la enfermedad de Parkinson.
Roy Roden (dcha) corre bicicleta junto a sus esposa Lynn Roden y sus mascotas, Oliver y Samantha. Ambos realizaron una carrera desde Seattle a Miami para crear conciencia y recaudar fondos para educación e investigación de la enfermedad de Parkinson. MIAMI HERALD STAFF

Comenzó con un pequeño espasmo en el pulgar derecho, después, poco a poco, Roy Roden comenzó a perder la voz, a sufrir de insomnio, depresión y luego su brazo derecho dejó de balancearse al caminar. “Como si estuviera pegado a mi cuerpo”, dice Roden.

Roden tiene 57 años y vive en Hollywood. Visitó al menos seis doctores antes de que fuera diagnosticado correctamente en el año 2009 con la enfermedad del Parkinson; un desorden progresivo del sistema nervioso que afecta el movimiento. La enfermedad se desarrolla lentamente y al principio los pacientes solo notan un temblor leve, rigidez o lentitud en el movimiento. Los síntomas aumentan gradualmente y no hay cura, pero los medicamentos por lo general ayudan a mejorar los síntomas. Ya en el 2012 Roden tomaba 30 pastillas diarias para tratar los síntomas, que para entonces habían empeorado significativamente.

“No me podía afeitar, abotonar la camisa o comer sin derramar los alimentos”, comenta Roden quien trabaja como fisioterapeuta. “Ese mismo año Roden recibió Estimulación Cerebral Profunda (Deep Brain Stimulation, DBS por sus siglas en inglés) en el Sistema de Salud de la Universidad de Miami U-Health. El DBS es un procedimiento quirúrgico en el que se aplica estimulación eléctrica en el cerebro para mejorar los síntomas relacionados con trastornos neurológicos y psiquiátricos, como la enfermedad del Parkinson, los temblores esenciales y la distonía, comenta el Dr. Corneliu Luca, director del programa y profesor asistente de neurología de U-Health.

Durante el procedimiento quirúrgico se implantan electrodos que envían impulsos eléctricos a ciertas áreas del cerebro. Un generador de pulsos que se coloca en el pecho controla los electrodos al igual que los de un marcapaso. “Con una batería y cables del grosor de una pasta de cabello de ángel se controlan los circuitos anormales del cerebro de la misma manera que un marcapaso controla las arritmias del corazón”, comenta Luca.

La cirugía se lleva a cabo en dos etapas. En la primera, mientras el paciente está despierto, se introduce un electrodo en el cráneo para identificar y estimular las partes del cerebro que están afectadas. Una semana después, en la segunda etapa, se conectan los electrodos al generador de pulsos el cual después se coloca en el área del pecho mientras el paciente está bajo los efectos de la anestesia general.

Segun Roden después de la primera cirugía se tomó un par de aspirinas y sólo perdió tres días de trabajo.

“El riesgo de este procedimiento es mínimo”, dice el Dr. Badih Adada, neurocirujano de Cleveland Clinic en Weston. “Las molestias son mínimas y es una operación muy segura. No cura el Parkinson pero ayuda a los pacientes que no responden bien a los medicamentos”.

Los candidatos perfectos para esta cirugía son pacientes que lleven enfermos al menos cinco años y, que en un principio, hayan respondido positivamente al Levodopa, medicamento utilizado para tratar la enfermedad, pero que están presentando los efectos secundarios del medicamento o que este ya no controle los síntomas eficazmente, argumentó Luca.

La cirugía de DBS mejora el temblor, la rigidez y la lentitud, dijo Luca. Muchos pacientes llegan a disminuir la dosis del medicamento y son capaces de hacer cosas que ya no podían hacer ni con la medicina. Sin embargo, el habla, la cognición y el paso al caminar pueden empeorar después de la cirugía.

“Dos o tres meses después de la cirugía hay que ajustar el generador de pulsos y volver a ajustarlo cada seis meses o un año. La batería dura de 3 a 6 años. Las medicinas también necesitan ajustarse”, prosiguió Adada.

En los últimos dos años se ha desarrollado una nueva tecnología en la que el paciente puede cargar el generador de pulso poniéndose un cargador encima del pecho una vez a la semana por 20 minutos. La batería que en este caso es la recargable y dura de 7 a 9 años.

Sin dudas, la cirugía ha mejorado la calidad de vida de Roden. Ya no tiene temblores y no toma ninguna medicina. Aun sufre de depresión y toma pastillas para dormir para su insomnio, pero lo mejor es que después de la cirugía pudo recuperar su estilo de vida y, unos meses después de someterse a la cirugía, Roden completó 5,000 millas en bicicleta de Seattle a Miami para crear conciencia y reunir fondos para la investigación del Parkinson.

Roden continúa pedaleando para la causa y hace dos meses completó 1,800 millas de Vancouver a Los Ángeles y se está entrenando para recorrer en una bicicleta acuática 100 millas desde La Habana a Key West a beneficio también del Parkinson. La bicicleta acuática es como un catamarán con pedales que permite transportarse por el mar con el movimiento de los pedales.

Sus síntomas también han mejorado bastante y aunque sigue arrastrando un poco el pie derecho ya casi no se nota que tuvo Parkinson, dice.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de agosto de 2015, 10:13 a. m. with the headline "Estimulación cerebral contra el Parkinson."

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