Salud

Programa de fotografía para niños con cáncer


La artista Kelsa Bartley, a cuyo cargo están las clases en Miami.
La artista Kelsa Bartley, a cuyo cargo están las clases en Miami. Pablove Foundation

Para un niño con cáncer no solo las medicinas y los tratamientos son importantes, también lo es poder divertirse y hasta aprender cosas nuevas como la fotografía. Para lograr que esto sea posible, se han unido tres organizaciones que pusieron en marcha un programa donde se enseña fotografía a niños con cáncer en las instalaciones del museo Frost (FIU) de Miami.

De acuerdo con datos de la American Cancer Society, más de 15,000 menores serán diagnosticados con algún tipo de cáncer en el 2014, siendo esta enfermedad una de las principales causas de muerte entre niños y adolescentes. Las cifras indican que, en cada escuela elemental, al menos un niño está en tratamiento o es sobreviviente de cáncer.

Los Institutos Nacionales de Salud establecen la importancia del buen estado emocional de todo paciente y especialmente en el caso de los niños, pues esto permite que las células T (las células T o linfocitos T son los responsables de coordinar la respuesta inmune celular) se mantengan altas, lo que contribuye en la lucha contra la enfermedad.

La Pablove Foundation, sin fines de lucro, la organización Art Shack y la Livestrong Foundation, unieron fuerzas y lanzaron un programa para aprender fotografía, en el que participan este otoño y la próxima primavera, niños con cáncer de Sylvester Cancer Center, Miami Children’s Hospital, Holtz Hospital y Joe DiMaggio Hospital.

“En este momento, tenemos 15 niños participando y, con la ayuda de varios voluntarios, les enseñamos cosas básicas de fotografía, aprenden a manejar luces y sombras, espacios y formas y a capturar con el lente lo que les llame la atención. Es maravilloso ver el mundo a través de los ojos de ellos”, explica la artista Kelsa Bartley, a cuyo cargo están las clases en Miami. Bartley cuenta que se dedicó a enseñar a estos niños, inspirada en su madre, una sobreviviente de cáncer.

“Los niños necesitan distracción, ver el mundo de otra forma más interesante mientras pasan por este proceso del cáncer”, asegura Bartley. “He visto cómo salen de la timidez y terminan interactuando con los demás, compartiendo, disfrutando el trabajo que han logrado realizar”.

Las clases son gratuitas, al igual que los materiales y, al final del curso, los jovencitos pueden quedarse con las cámaras.

“Tenemos 13 programas como este en todo el país. En Miami las clases son los sábados durante dos horas y, aunque ya empezó el curso del otoño, en la primavera tendremos otro curso que dará oportunidad a otros 15 niños para participar”, indica Raúl Loranzano, gerente de la Pablove Foundation.

Añade que el programa denominado en inglés Shutterbugs (aprendices de fotografía), tiene como objetivo desarrollar la voz creativa de estos niños a través de la fotografía como un medio de expresión.

“La Livestrong Foundation para el cáncer otorgó los fondos para financiar el programa a través de la Pablove Foundation y nosotros conseguimos que el museo Frost, en la Universidad Internacional de la Florida, nos diera el espacio gratuito para las clases”, explica Laura Tobi, codirectora de la organización The Art Shack, quienes se han unido a este esfuerzo para la recreación de los pequeños pacientes de cáncer y en cuyas instalaciones se ofrecen clases de arte para niños con necesidades especiales. “Al final de la primavera se hará una gran exposición con los mejores trabajos de los participantes”.

La Pablove Foundation se creó tras el fallecimiento de Pablo, un niño de seis años que luchó hasta perder la batalla contra un cáncer de riñón en el 2008 en California. Sus padres iniciaron esta Fundación cuyo objetivo es brindar apoyo a los padres dándoles información y distracción para los pequeños pacientes.

De acuerdo con el National Institute of Cancer, esta enfermedad puede ocurrir en la niñez o adolescencia sin distinciones de raza, credo o nivel social. El cáncer infantil es la causa principal de muerte por enfermedad en niños y adolescentes entre 1 y 19 años de edad en Estados Unidos, a pesar de que el cáncer en los niños es poco frecuente. Los niños y adolescentes que han recibido tratamiento para el cáncer necesitan hacerse controles de seguimiento regular por el resto de sus vidas, porque están bajo riesgo de padecer efectos secundarios tardíos que pueden presentarse muchos años después, como por ejemplo, los cánceres secundarios.• 

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de octubre de 2014, 2:00 a. m. with the headline "Programa de fotografía para niños con cáncer."

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