Salud

Espejuelos nuevos para un Papa que cada día ve mejor


‘Lo único que quiero, con su ayuda, es cambiarles la graduación y todo listo’, dijo el Papa Francisco.
‘Lo único que quiero, con su ayuda, es cambiarles la graduación y todo listo’, dijo el Papa Francisco.

Antes de salir en el vuelo papal en Roma, el Papa Francisco entró a la Optica Spiezia donde su dueño, Alessandro, ha trabajado vendiendo espejuelos desde hace 48 años. Aquí hay los más raros, los más bonitos, los que están de moda.

Por este pequeño local de extraordinaria ubicación en la Vía del Babuino, casi esquina con la Piazza del Popolo han pasado los más famosos: Federico Fellini, Giulietta Massina, Francis Ford Coppola, Jean-Louis Trintignac, Bill Clinton. Sin embargo, lo que nunca Alessandro y su hijo Luca imaginaron fue que, algún día, un Papa ¡llegara pidiendo ayuda para sus espejuelos!

Don Alessandro, hombre elegante y con la amabilidad a flor de piel hablaba con Luca cuando, de pronto, vieron que se estacionó un modesto vehículo y que de él bajó el Papa Francisco. Ambos salieron de inmediato a recibirlo.

“El Papa caminó desde el auto, tranquilo, sereno, sin escoltas –dice Luca– abrió la puerta y entró aquí”. “Le dije: ‘Bienvenido a su casa, Santidad’, completa Alessandro.

El ruido de un helicóptero que sobrevolaba sobre el pequeño negocio y que era la seguridad italiana resguardando a un jefe de estado, tal y como lo exige el protocolo, fue lo que alertó a quienes pasaban por allí. Estos estaban tan incrédulos como los optometristas. Pero, de inmediato, comenzaron a tomar fotos con sus teléfonos celulares y a aglomerarse ante las dos ventanas del lugar. Entretanto, Francisco estaba en lo suyo. Había ido a solucionar un problema óptico urgente antes de salir de viaje por Cuba y Estados Unidos.

Padre e hijo escucharon la petición que les hacía como un favor: “¿Sería posible –dijo humildemente el Papa Francisco– que me ayuden con la graduación de los cristales, porque siento que necesito más?”

Luca y Alessandro aún no digerían la sorpresa ante el distinguido visitante. Lo hicieron pasar a la pequeña salita donde hacen la evaluación ocular. Allí, sentado con su vestimenta blanca, tenían ante ellos al líder de más de mil millones de católicos del mundo. Le preguntaron si deseaba cambiar el marco de los lentes.

“¿Cambiarlos? ¿Para qué? La verdad es que tengo unos cinco pares. Para leer de cerca, de lejos, cinco pares y solo utilizo unos. No. Lo único que quiero, con su ayuda, es cambiarles la graduación y todo listo”.

Impresionados con el cliente, padre e hijo hicieron su trabajo.

“Más que un Papa, es un hombre bueno. Un hombre que sabe cómo es la vida, las dificultades de todos. No es un hombre que está en las alturas sino que se comporta como una persona normalísima, con los pies en la tierra entendiendo a los demás. Un hombre bueno”.

Afuera la aglomeración iba en aumento, mientras adentro los Spiezia al terminar su trabajo le prometieron llevar al día siguiente los espejuelos listos. Luca sacó las fotos de Lorenzo y Viola sus hijos y se las mostró al Papa. Les pregunté cómo estaba la vista del Papa.

“Como la de un joven de 20 años. Le dijimos: ‘Santo Padre, ahora con esta nueva vista, solo cosas buenas seguramente nos va a dar’”.

Lo cierto es que está de gira por Cuba y Estados Unidos un Papa Francisco que tiene los ojos más que listos para ver de cerca y observar mejor que nadie, a todos y todo a su alrededor.

Les seguiré contando desde aquí más de la gira papal.• 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de septiembre de 2015, 7:21 a. m. with the headline "Espejuelos nuevos para un Papa que cada día ve mejor."

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