Salud

La diabetes y el cuidado de las heridas

El Dr. A. Enrique Whittwell, director médico de Wound Care del South Miami Hospital atiende a uno de sus pacientes diabéticos.
El Dr. A. Enrique Whittwell, director médico de Wound Care del South Miami Hospital atiende a uno de sus pacientes diabéticos. Especial/MIAMI HERALD

El Dr. Robert Beasley tiene la misión de salvar piernas.

Beasley, director de radiología de intervención vascular y director de Vascular and Wound Healing Center del Centro Médico Mount Sinai en Miami Beach, quiere evitar que los pacientes diabéticos acaben sufriendo una amputación de pierna. Actualmente se dedica a impartir conferencias sobre podología para educar a proveedores de salud a identificar úlceras potenciales en las piernas y pies de personas diabéticas y asegurarse de que los pacientes tienen la circulación adecuada.

“En hospitales de pueblos pequeños, y aun en lugares del sur de la Florida, los médicos no pueden hacer ultrasonidos, amputan cuando ven a un paciente diabético con una úlcera en el pie”, dice Beasley. “Psicológicamente es horrible perder una pierna. Cambia completamente la forma en que uno se ve a sí mismo. Se parece mucho a una sentencia de muerte. Por eso trato de que los médicos aprendan a identificar estos problemas temprano y evitar este tipo de cirugía tan drástica”.

Los diabéticos tienen una gran propensión a sufrir úlceras en el pie o en la pierna así como a sufrir heridas. Por razones que no están totalmente claras, carecen de la circulación y el oxígeno apropiado en las piernas, y las arterias que llegan hasta los pies tienden a endurecerse a través del tiempo. Otro factor es que los diabéticos frecuentemente desarrollan neuropatía o falta de sensación en los pies. Como resultado, pueden desarrollar llagas debido a calzar zapatos apretados o por la tensión normal y no sentirlo.

Por supuesto, la mejor forma de evitar tales heridas, según los médicos, es asegurándose de que la enfermedad está tratada adecuadamente con medicamentos y visitando al médico regularmente. Además, los médicos advierten que los diabéticos deben llevar siempre calzados suelto y cómodo.

Hay pacientes que están muy pendientes de su enfermedad según dice Beasley. Visitan a menudo su consultorio u otros centros de cuidado de la salud para asegurarse de que las piernas y pies están recibiendo buenos niveles de oxígeno y de que no hay bloqueos. Otros “no cumplen”, añade el Dr. A. Enrique Whittwell, director médico de Wound Care del South Miami Hospital. “No toman sus medicamentos, no visitan a sus médicos. Pero si siguieran sus terapias, estarían bien”, dice Whittwell.

El Dr. Blane Shatkin, director médico del Center for Wound Healing and Hyperbaric Oxygen Therapy del Memorial Hospital Pembroke, también insiste en la prevención a través de la educación a los pacientes.

“Cuando vemos diabéticos, tenemos que educarlos para que vigilen frecuentemente sus pies”, dice Shatkin. “Los diabéticos tienen que aceptar que tienen problema con sanar las heridas”.

Una vez que se desarrollan heridas y úlceras, la situación se vuelve más complicada. En ese punto, los pacientes son referidos a los centros de atención de heridas del hospital por sus médicos primarios o podiatras. Allí, las heridas son desbridadas, un procedimiento en el que se limpia el tejido muerto y se cubren. Este es el primer paso.

En el Memorial’s Center for Wound Healing and Hyperbaric Oxygen Therapy, si el paciente no mejora luego de cuatro semanas de cuidado a la herida y desbridamiento, se pasa al próximo paso, aplicar injertos de piel al área afectada para ayudar a sanar.

La tercera alternativa es darles tratamientos de 90 minutos diarios en la cámara de oxígeno hiperbárica (el tratamiento es cubierto totalmente por Medicare). Allí, pueden ver televisión y hablar con el médico mientras reciben el tratamiento. Esta cámara está diseñada para enviar oxígeno al cuerpo y ayudar a sanar todo el cuerpo.

La tasa de sanación del Memorial para heridas diabéticas es de 95 por ciento, por encima del promedio nacional que es de 91 por ciento, dice Shatkin.

El pequeño porcentaje que no responde a ninguno de los tratamientos debe enfrentar la amputación antes de que la gangrena se apodere de la pierna.

Beasley tiene un acercamiento diferente en Mount Sinai. Luego del cuidado de la herida y de limpiarla, utiliza casi exclusivamente la cirugía de bypass en la pierna para abrir las arterias y “revasculizar” esa extremidad del cuerpo. Según él, este procedimiento ha sido utilizado desde hace solo cinco años y muchos médicos aun no lo conocen o no lo utilizan ampliamente. De ahí que Mount Sinai ofrezca demostraciones de la técnica a cualquier médico interesado.

“Hemos podido abrir las arterias principales que estaban bloqueadas”, dice. “Al bloquearse las arterias se bloquea el suministro de sangre y oxígeno que llega al tejido. Es entonces cuando se desarrollan úlceras. La falta de oxígeno puede producir gangrena y entonces hay que amputar la pierna. Lo antes que se pueda tratar a una persona que tiene esta condición, mejor. No hay suficientes médicos que sepan sobre esto”.

Las nuevas técnicas se pueden utilizar aun cuando la gangrena ha comenzado, dice Beasley, aunque en algunos casos un paciente puede perder uno o más dedos. Sin embargo, la pierna puede generalmente ser salvada, explica.

Beasley utilizó recientemente el procedimiento de forma exitosa con un hombre de 53 años residente de Miami. El paciente ya había perdido una pierna por la enfermedad cuando desarrolló una úlcera en la otra pierna. Beasley estaba decidido a salvar la otra pierna del hombre. “Tenía un hijo de 12 años de edad que hacía deportes y lo hubiese matado el estar en una silla de ruedas y tener que perder los juegos de baloncesto de su hijo”, dice Beasley.

Sin embargo, en algunos casos, la enfermedad está tan avanzada que las arterias en la pierna se han endurecido tanto que están como piedra. En esos casos, el método de bypass no funciona y no se pueden abrir las arterias.

El South Miami Hospital utiliza una variedad de métodos para combatir las úlceras diabéticas, desbridamiento, el bypass y angiograma para abrir las arterias, y la cámara de oxígeno hiperbárica. El hospital utiliza la cámara hiperbárica solo como último recurso cuando han fallado otros tratamientos.

“Las guías para la cámara hiperbárica son muy estrictas”, explica el Dr. A. Enrique Whittwell, director médico de Wound Care del South Miami Hospital. “No se recomienda a menos que haya una infección del hueso relacionada a la falta de circulación en la pierna”.

Sin embargo, a veces se recurre a la cámara hiperbárica luego de una amputación, para ayudar a sanar.

Whittwell comenta que el South Miami Hospital tiene una tasa de éxito de 91 por ciento en el tratamiento de heridas y úlceras diabéticas

El hospital también trabaja de cerca con agencias de cuidado de salud en el hogar para enseñar a enfermeras y a ayudantes de enfermería, cómo limpiar y atender adecuadamente las heridas diabéticas.

Centros de cuidado de las heridas en el Sur de la Florida

Mount Sinai Vascular Center

4300 Alton Rd., Miami Beach. Call 305-674-2071.

Wound Care and Hyberbaric Medicine at South Miami Hospital

6250 Sunset Dr., first Floor, South Miami. Call 786-662-5558.

Memorial Center for Wound Healing and Hyperbaric Oxygen Therapy

7800 Sheridan St., Pembroke Pines. Call 954-883-8014

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