Salud

¡Muchas razones para dar gracias!


María Antonieta Collins
María Antonieta Collins

Lo digo y lo repito. La de mañana es la fiesta más sagrada. Es la que no ha sido contaminada por la comercialización. Por eso me encanta y este miércoles la estoy gozando. Debo confesarles que es la fiesta que comienzo un par de semanas antes, porque es la que nos motiva a la reflexión de analizar los últimos 365 días para encontrarnos con el resumen de todo lo positivo que hemos logrado.

Me encanta ver en el supermercado las bandejas para alegrar la mesa, las ideas para la cena, porque al final todo es para preparar una reunión para que familia y amigos se sienten a compartir y dar gracias por lo que han recibido. Me siento feliz porque, hace un mes, separé el boleto de avión para mi Antonietta, que este miércoles viajará desde Connecticut a pasar la fiesta con su madre. Y, como siempre, soy feliz de ver cuántas invitaciones me han hecho y me encanta eso para planear cómo pasarla entre mis afectos tradicionales de esta fecha.

Con certeza, comienzo con Juanita en su casa y termino con mi comadre, Josefina Melo. Desde hace mucho, paso el final de esa fiesta en su casa, después de compartir y saborear en muchos hogares.

“Es como tu visita de las “siete casas” de las iglesias en Semana Santa, pero en noviembre es con todos los que te invitan a comer, me dice Jovana, mi asistente. Los olores y sabores impregnados en la mente me llenan desde este miércoles tal y como sucede cada año. Aunque, en esta ocasión, estoy segura de que muchas cosas cambiarán. Comenzando por la oración que, en muchas casas que visito, me piden que haga antes de comenzar a comer.

Aunque muchos no lo entiendan, tendré que dar gracias por vivir en un país donde, aun con todos los problemas que llevamos a cuestas, todavía podemos salir a la calle sin el peligro y la desazón, el sufrimiento y la incertidumbre con la que viven muchos en los estados mexicanos de Michoacán, Chihuahua Tamaulipas y sobre todo en Guerrero. Allí he estado desde el 6 de octubre, reportando la desaparición de los 43 estudiantes de los que nadie sabe a ciencia cierta que sucedió con ellos. Hay que dar gracias por la tranquilidad de poder dormir sabiendo que, en este país, los sicarios no van a ir a sacar a nadie de sus casas. Y hasta podemos dormir con la puerta abierta, si en un descuido se olvida poner el llavín, y nada malo pasa.

Pero este año, sin lugar a dudas, tengo que personalmente dar más gracias. O mejor dicho, darlas por algo que repito sin falta desde el 28 de enero pasado, día en que me hice la cirugía de la manga gástrica:

“Gracias Señor por mi salud. Gracias por permitirme respirar mejor sin sentir que me falta el aire cada vez que como, gracias por devolverme la agilidad para subir, bajar, brincar y andar por todas las asignaciones de trabajo como cuando tenía 40 años menos. Gracias porque me puedo ver en un espejo sin sentirme mal por el aspecto físico del que yo era culpable por comer sin parar. Gracias porque me diste fuerzas para tomar la gran decisión de estos años de mi vida, al operarme. Gracias por devolverme a la persona que fui hace 40 años exactamente y a la que quiero tanto. Gracias por mi familia, mis amigos, mi casa y mis animalitos”. Pero hay algo más por lo que también tengo que dar gracias: por devolverme la alegría y la paz que perdí hace ocho años, cuando Fabio se fue. No, no hay nadie sentimentalmente en mi vida. Mejor dicho, sí lo hay: Yo misma. Le doy gracias a Dios porque en este año he hallado la paz de poder vivir conmigo misma a diario y sentirme feliz. ¿Qué más me falta? ¡Desearles a ustedes, mis queridos lectores, un feliz día de Thanksgiving! ¡Amén!• 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de noviembre de 2014, 1:00 a. m. with the headline "¡Muchas razones para dar gracias!."

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