Salud

¿De qué disfrazarse en Halloween?

Como siempre, vampiros habrá por todas partes.
Como siempre, vampiros habrá por todas partes. TNS

Mi amiga la Chata Tubilla llega para Halloween y me pregunta por el disfraz que voy a vestir en esa fecha. Le digo que no tengo, que no voy a hacer nada. “¿Cómo? ¡No me digas eso! Que Halloween sin disfraz no es Halloween”.

Le explico que, en esta ocasión, no se me ocurre ningún tema. “Entonces, vamos a ponernos una liga por la parte trasera de la cabeza, de oreja a oreja, y así haremos creer a todos que nuestra cara ¡es nuestra máscara!”

Estoy acostumbrada a sus bromas. La Chata siempre ha sido dueña de ese tipo de cosas desde que teníamos 12 años de edad, así que no me extraño de su humor.

La realidad es que, a dos días para Halloween, la pregunta de miles es siempre la misma: ¿Y ahora de que podré vestirme? ¿Quién podrá ayudarme en esto?

El disfraz del Chapulín Colorado hace dos años era el más popular cuando la muerte de Roberto Gómez Bolaños. Pero lo de este año es simplemente ¡para no creerse! Hay dos que compiten: el Papa Francisco y el Chapo Guzmán.

El Papa Francisco con toda la irreverencia que genera, es el menos complicado, incluso para confeccionarlo. Una sotana blanca, con el solideo blanco también, y lo demás, dicen, quizá un poco de almohadas si se es flaco, para poder tener la complexión de Su Santidad.

“A la gente le gusta ahora vestirse de Papa, especialmente porque es un Papa hispano, lo que hace aún más popular el disfraz”. Pero el otro es lo diametralmente opuesto.

Se vende el equipo completo para el disfraz hasta ahora más popular: vestirse del Chapo Guzmán, con todo y un túnel desechable de cartón que viene incluido y que recuerda el túnel por el que escapara hace cuatro meses de la prisión de máxima seguridad en México.

No logro imaginar cómo caminar vestido de color beige –uniforme de los presos en la cárcel– y con el túnel al lado o por encima del disfrazado.

Pero resulta que es el más vendido. Aunque otros no se quedan atrás. Ahora, que si de originalidad se trata, entre los políticos hay tela por donde cortar, mejor dicho, pelo de donde cortar, porque otro de los disfraces más codiciados es el de Donald Trump con todo y el copete, cerquillo, fleco o como quiera llamarle y que le sale de la base de la nuca hasta el frente de la cara.

Me dice un mexicano del área de Homestead: “Yo me voy a disfrazar de Trump con un amigo al lado que vaya vestido de peluquero con unas tijeras gigantes para cortarme el peluquín”.

Con todo y disfraces el asunto es más palpable año con año: la ausencia de todos estos disfrazados en las calles buscando dulces. El año pasa, por ejemplo, yo me quedé con gran cantidad de dulces que inútilmente estuvieron esperando a los que venían siempre a pedir “Trick or treat” y que nunca llegaron.

¿La razón? Que cada vez son más y más los que asisten a concursos y búsqueda de dulces en los Centros Comerciales y cada vez son menos los que lo hacen en la forma tradicional, casa por casa. Es más, los premios en los Malls son mayores que los de las casas, así que ni hace falta decir que el atractivo va a otra parte. Por eso y más reflexiono sobre la oferta inicial de mi amiga Chata: nos ponemos una liga de oreja a oreja y mi propia cara será el disfraz. ¡Que tengan Happy Halloween!

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de octubre de 2015, 1:00 a. m. with the headline "¿De qué disfrazarse en Halloween?."

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