Hispanos tienen un 66 por ciento mayor riesgo
Cuando Alba Raudez estaba embarazada de su tercer hijo, le informaron que tenía diabetes gestacional, un tipo de diabetes que ocurre solo durante el embarazo.
Luego de dar a luz a una niña saludable, Raudez, de 53 años, tuvo un estilo de vida mayormente sedentario, consumiendo comida nicaragüense alta en grasa y carbohidratos. Fue una madre que se mantuvo en el hogar para sus seis hijos y luego trabajó a tiempo completo en Pizza Hut, donde ocasionalmente se permitía comer más de un par de pedazos de pizza.
Raudez sabía que su estilo de vida no era saludable, pero al no tener seguro médico, pasó más de 20 años sin una revisión médica. Raudez que medía cinco pies una pulgada, llegó las 180 libras antes de perder más de 40 libras con dieta y ejercicio.
Pasó una noche sin poder dormir y sintiéndose enferma cuando decidió acudir a la sala de emergencia. Allí le informaron que estaba sufriendo un quinto ataque al corazón. Si se hubiese quedado en su hogar hubiera muerto. Raudez fue diagnosticada con diabetes Tipo 2 y se le dijo que necesitaría un bypass de emergencia.
“Me deprimí”, dice, cuando supo que necesitaba seis bypass. “Cuando a usted le sucede esto piensa que no le queda mucho tiempo para vivir”, comenta, hablando en español en su hogar en Miami.
La diabetes Tipo 2 es una enfermedad que se puede prevenir, se puede mantener a raya con alimentación saludable y ejercicio moderado pero frecuente. Las personas a riesgo pueden modificar su dieta y perder ese peso excesivo reduciendo de esta forma la posibilidad de desarrollarla.
Raudez forma parte de un creciente número de diabéticos en Estados Unidos. De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), 29 millones de adultos en el país padecen de diabetes y muchos millones más tienen un diagnóstico de diabetes o ni siquiera han sido diagnosticados. De acuerdo con la Asociación Americana de Diabetes los afroamericanos tienen un 77 por ciento más probabilidad de desarrollar diabetes, y los hispanos son 66 por ciento más propensos.
Con una amplia comunidad hispana en el condado de Miami-Dade, varias instituciones de cuidado de salud están educando a sus pacientes en cómo prevenir o manejar la diabetes.
El Dr. Olveen Carrasquillo, de UHealth-University del Miami Health System, dirigió un estudio donde trabajadores comunitarios de salud visitaron durante más de un año a hispanos con diabetes Tipo 2, desde Hialeah a Homestead. Los trabajadores no eran profesionales médicos pero estaban adiestrados para identificar las necesidades de los pacientes y ayudar a resolverlos.
El estudio, que tuvo una duración de cinco años, concluyó que los pacientes que recibían la visita de un trabajador comunitario de salud tenían mejor presión sanguínea y niveles de hemoglobina (A1C) que aquellos que no eran visitados. Raudez fue una de los 300 pacientes que participaron en el estudio.
Carrasquillo, director de medicina interna en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, reconoce que aunque los pacientes sepan cómo manejar la diabetes, a menudo existen situaciones personales que dificultan enfocarse en la salud.
“Estas personas tienen muchos otros retos en su vida que no tienen nada que ver con el cuidado de la salud, como es la vivienda, pobreza, inmigración. Algunas veces tienen problemas navegando el sistema de cuidado de salud, así que nuestros trabajadores comunitarios de salud les ayudarán a manejar esos retos”, dice.
Los trabajadores de cuidado de salud visitaron los hogares de los pacientes unas seis veces en el curso de un año e hicieron cerca de 20 llamadas telefónicas de seguimiento. Había sesiones de grupo todos los meses, con clases de cocina, rutinas de ejercicios y viajes al supermercado.
Carrasquillo dice que tiene esperanza en el modelo de trabajadores comunitarios de salud.
Raudez, cuya madre murió de diabetes y quien tiene varios hermanos –todos diabéticos–, dice que extraña las visitas del trabajador de cuidado de salud quien la ayudó a “reconectarse”, a bajar los niveles de azúcar en la sangre y a mejorar la salud. Ahora consume comidas saludables y camina por su vecindario dos veces al día, ocasionalmente trota y hace zancadas (lunges).
“Luego de la cirugía los médicos me decían que tenía que comer más alimentos verde, pero ellos te dicen eso y tú no sabes ni cuáles son ni cómo comerlos”, comenta. “Esta enfermedad es causada por falta de educación. Si no tienes a alguien que te enseñe es fácil continuar comiendo de la misma forma”.
Leon Medical Centers, proveedor de servicios de Medicare, está combatiendo la enfermedad con su centro de diabetes, en el que reúne endocrinólogos y nutricionistas dedicados a educar a los pacientes y sus cuidadores sobre la prevención y control de la enfermedad.
El Dr. Ángel Alejandro, endocrinólogo y líder del grupo, dice que cada paciente pre diabético o diabético recibe información en español, incluyendo detalles de las complicaciones de la diabetes así como los síntomas de tener niveles altos de azúcar en la sangre. Reciben un plan de comidas individualizado, tazas para medir, incluso un plato dividido en tercios con las cantidades adecuadas de los grupos alimentarios a consumir.
León Medical también provee transportación gratuita a sus pacientes, quienes son mayormente hispanos, para que asistan a revisiones médicas regulares, reuniones mensuales. También le ofrecen transportación al centro de vida saludable, una especie de gimnasio con entrenadores personales para adultos mayores.
“Ofrecemos toda esta educación porque queremos que el paciente pueda hacer lo mejor posible. No estamos aquí para escribir libretos y verle en seis meses. Eso no funciona; hay datos que demuestran que eso no funciona”, dice. “Usted trae al paciente de vuelta, refuerza lo que enseña, eso funciona”.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de noviembre de 2015, 0:21 p. m. with the headline "Hispanos tienen un 66 por ciento mayor riesgo."