Salud

Pruebas médicas para la diabetes

A Olivia Lolo, de 3 años, le sacan sangre para una prueba de diabetes ya que su hermano la padece. En la foto junto a su madre Stephanie Lolo y la investigadora de TrialNet, Paulette Smith.
A Olivia Lolo, de 3 años, le sacan sangre para una prueba de diabetes ya que su hermano la padece. En la foto junto a su madre Stephanie Lolo y la investigadora de TrialNet, Paulette Smith. wmichot@miamiherald.com

El Día del Veterano, Stephanie Lolo subió a sus dos hijos más pequeños en una minivan y manejó por media hora hasta el Medial Office Building de Memorial Regional Hospital en Hollywood para hacerles una prueba de sangre para la detección de diabetes Tipo 1.

A ningún niño le gustan las agujas, pero Enzo, de ocho años de edad, hijo mayor de Lolo, ha padecido de esta enfermedad crónica desde que era pequeño. Eso significa que sus otros hijos, Alexander y Olivia, están en mayor riesgo de desarrollar. La diabetes Tipo 1 supone una dependencia a la insulina inyectable o llevar una bomba de insulina para toda la vida. Además, existe la amenaza de complicaciones devastadoras y es extremadamente costosa.

Esta actividad anual gratuita, llevada a cabo por investigadores de Joe DiMaggio’s Children Hospital, forma parte de Pathway to Prevention Study dirigido por TrialNet, una red internacional de 21 centros clínicos, financiada a nivel federal, que investiga a personas con un mayor riesgo de padecer de diabetes Tipo 1.

Los investigadores intentan conocer más sobre cómo ocurre la enfermedad e integran a algunos participantes que la han desarrollado.

Stephanie Lolo dice que hay varias razones por las que sus hijos más jóvenes forman parte del estudio. Primero quiere asegurarse de que la diabetes “no sorprenda” a Alexander y Olivia. Esto es importante para prevenir la cetoacidosis diabética, una condición que puede ser mortal y es causada por niveles de azúcar severamente altos en la sangre y que no es detectada, ocurre a menudo al comienzo de la diabetes y requiere hospitalización.

Si alguno de los niños comienza a desarrollar la enfermedad, el diagnóstico temprano permite a los médicos probar tratamientos que puedan estabilizar o retrasar la misma.

Estas pruebas gratuitas para niños y adultos a riesgo están disponibles en otros siete lugares del sur de Florida. Hasta el momento, TrialNet ha evaluado más de 155,000 personas alrededor del mundo, dice la Dra. Jennifer B. Marks, investigadora principal del estudio de TrialNet.

“Es una enfermedad muy compleja”, añade Marks, profesora de medicina de la Escuela de Medicina en la Universidad de Miami y directora médica del programa de manejo de diabetes en Miami VA Medical Center. “Aunque conocemos mucho más que hace 20 años, hay cosas que no comprendemos y otras que seguimos descubriendo que ayudarán finalmente en la prevención”.

Los investigadores han encontrado que la diabetes Tipo 1 es causada porque el sistema inmunológico ataca las células beta del páncreas, que produce insulina. La insulina es una hormona que permite a las personas obtener energía de los alimentos. Si las células beta no son capaces de producir suficiente o alguna insulina, la glucosa se acumula en la corriente sanguínea creando una condición llamada hiperglucemia.

La enfermedad conlleva la amenaza de complicaciones, incluyendo fallo renal, ceguera, daño a los nervios, amputaciones, ataque al corazón, accidentes cerebrovasculares y problemas durante el embarazo. Y, por supuesto, hay un alto costo médico acumulativo que viene con el manejo de una enfermedad que, de no atenderse continuamente, puede provocar la muerte.

La Dra. Robin Nemery, investigadora principal del estudio de TrialNet y endocrinóloga pediátrica de Joe DiMaggio Children’s Hospital, dice que es particularmente importante intentar manejar ahora la diabetes Tipo 1 ya que la incidencia de la enfermedad va en aumento a nivel mundial.

“Y no sabemos por qué”, dice. “Pero sea cual fuese la razón, está provocando que más y más personas jóvenes desarrollen diabetes Tipo 1, particularmente entre niños menores de cinco años”.

Aunque los números varían, en el 2012 cerca de 1.25 millones de niños y adultos estadounidenses tenían diabetes Tipo 1, de acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Más de 200,000 de aquellos que la padecen son niños.

Pero personas como la estudiante universitaria Enid Sosa están optimistas de que se encontrará una cura. Fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 una semana antes de cumplir 14 años. Le pusieron el sobrenombre de “Miss Gadget” por todas las bombas de insulina y monitores de glucosa que necesitaba para mantener bajo control el azúcar en la sangre.

Ha aprendido a vivir con la enfermedad pero no ha sido fácil. Ella espera convertirse un día en endocrinóloga pediátrica. “Estamos tratando de ganarle a la naturaleza, ese es el problema”, dice Enid, quien recibe tratamiento en Nicklaus Children’s Hospital. “Pero estamos cerca de una cura. Es muy complicado pero tenemos que derribar el último muro”.

Han sido décadas de frustración. “El sistema inmunológico ha probado ser un oponente formidable”, dice Nemery. Pero cada fracaso ayuda a dirigir mejor la investigación en la dirección correcta. Las pruebas médicas están ayudando y mientras más personas se las hagan será mejor para ellos y para los investigadores.

“Una vez que tenemos a un niño diagnosticado con diabetes Tipo 1 comenzamos con la investigación”, dice Paulette Smith, investigadora de Joe DiMaggio Children’s Hospital. “Hablamos con la familia para informarles que el gobierno federal está llevando a cabo esta investigación con familiares sanguíneos”.

TrialNet hace pruebas de evaluación a familiares en primer grado de consanguinidad: padres y hermanos (que sean de padre y madre) entre las edades de uno a 45 años. También se realizan a familiares en segundo grado: medios hermanos, sobrinas, sobrinos y primos entre las edades de uno a 20 años.

“Nadie asegura que usted va a desarrollar diabetes Tipo 1, pero las investigaciones demuestran que el riesgo es mayor entre familiares consanguíneos y hasta 15 veces mayor que el de una persona que no tiene historial familiar de la enfermedad”, dice Smith.

Las pruebas de sangre buscan anticuerpos que son proteínas que produce el sistema inmunológico porque reacciona a algo, posiblemente a insulina o a encimas particulares.

“Puede tener todas esas proteínas en la sangre, y la posibilidad de desarrollar diabetes Tipo 1 y no saberlo”, comenta Smith. “Si va al médico y se realiza un examen regular de sangre no se va a detectar. Se requiere de una prueba de sangre más exhaustiva”.

Hay tres posibles resultados. Que no se encuentren anticuerpos y se le envié una carta indicando que es la prueba es negativa y que por favor regrese en un año para realizarse otra prueba. La segunda posibilidad es que se encuentre algún anticuerpo y se solicite a la persona que regrese para una confirmación. Si la misma es negativa se le pide a la persona que regrese en un año. Si sigue siendo positiva se da seguimiento. Pero un anticuerpo usualmente no lleva al desarrollo de diabetes.

El tercer escenario es que se encuentre más de un anticuerpo y entonces esa persona pasa a una fase de seguimiento. Si comienza a desarrollar la enfermedad entonces puede que se le ubique en algún estudio para recibir tratamiento y poder estabilizar o retrasar su comienzo.

Un estudio de TrialNet que utiliza insulina oral está a punto de completar el reclutamiento a finales de año. Los participantes reciben seguimiento durante un año. Julie Ford, administradora de pruebas clínicas de TrialNet dice que los resultados deben estar disponibles a principios del 2017.

Dice que algunos de los estudios son “prometedores, pero hasta que no se realicen pruebas clínicas a gran escala no podremos saber con certeza”.

La investigación le da también esperanza para su hijo mayor. La diabetes de Enzo no evita que sea un niño activo de ocho años que practica Taekwondo, juega fútbol y hace nadación.

Pero la vida ha sido dura con él. La emoción, el miedo y las rachas de crecimiento pueden provocar que se eleve el azúcar en sangre. A Stephanie Lolo también le entristece que la diabetes pueda limitar a su hijo, quien no podrá entrar al ejército o convertirse en piloto, comenta.

“Un padre no quiere limitar los sueños de su hijo”, dice. “Hemos estado pendientes de las investigaciones a través de los años y tenemos que mantenernos optimistas. Hay mucha gente buena, buenas fundaciones y organizaciones que están dedicadas a la meta final que es una cura y no solo mejores tratamientos y terapias”.

TrialNet

Visite www.diabetestrialnet.org

Pruebas gratis:

Hollywood:

Joe DiMaggio Children’s Hospital, (305) 243-3781

Miami:

Genoma Research Group, Inc., (305) 243-3781

Life Research Investigation Center Corp., (305) 243-3781

Miami Children’s Hospital, (305) 243-3781

Paramount Public Health & Research Management Services, (305) 243-3781

South Florida Research Phase I-IV, (305) 243-3781

University of Miami, (305) 243-3781

Palm Beach Gardens:

Pediatric Endocrine and Diabetes Specialists, (305) 243-3781

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2015, 8:40 a. m. with the headline "Pruebas médicas para la diabetes."

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