Salud

Células madre y radiación

Cuando una persona es expuesta a altos niveles de radiación, el DNA de las células del intestino y de la medula ósea se daña.
Cuando una persona es expuesta a altos niveles de radiación, el DNA de las células del intestino y de la medula ósea se daña. Ibsen Fundora

Aunque en la actualidad se ha divulgado bastante sobre los tratamientos con células madre, existe un potencial desconocido sobre sus aplicaciones, aunque este no ha pasado inadvertido para el Departamento de Defensa, donde no han perdido tiempo para investigar cómo pudieran las células madre servir en el caso de una guerra o accidente nuclear.

Recientemente el Departamento de Defensa ha contratado dos importantes compañías biotecnológicas para encontrar un tratamiento a los militares expuestos a la radiación, más conocida como enfermedad radioactiva, mediante células madre de medula ósea de adultos sanos. Si el tratamiento llegara a aprobarse, Estados Unidos pudieran comprar hasta 20,000 dosis a un costo de 250,000 millones de dólares.

El tratamiento funciona así: cuando una persona es expuesta a altos niveles de radiación, el DNA de las células del intestino y de la medula ósea se daña. Si esa persona fuera capaz de sobrevivir a las síntomas iniciales de diarrea incontrolable y deshidratación, moriría de infecciones o sangramiento incontrolable una semana después. Y la causa es que la medula estaría en shock y sería incapaz de producir suficientes glóbulos blancos, rojos y plaquetas, para sobrepasar este período inicial.

Con el aislamiento y cultivo de un tipo especial de células madre de medula ósea, llamadas mesenquimales, de un donante, se pudieran producir mas de 10,000 dosis. Y estas, inyectadas a la persona expuesta a una radiación mortal, se comportarían como células madres de medula sin afectar por la radiación; ocuparían el lugar de estas por ese período crítico y esto permitiría la curación de las lesiones del intestino, las infecciones y el sangramiento, mediante la suficiente producción de glóbulos blancos, rojos y plaquetas sanas, revirtiendo una muerte segura a través de una recuperación acelerada.

Esta novísima tecnología recibe el nombre de Prochymal y, por ejemplo, ha sido aprobada en Canadá para otras enfermedades similares, pero no relacionadas con la radiación. Por ejemplo, para salvar a pacientes de cáncer, cuando la medula injertada de un familiar o un donante reacciona desproporcionadamente y trata de luchar contra el sistema inmune del paciente en lugar de contra el cáncer.

De una forma u otra, las células madre prometen cambiar el curso de la historia, pues desde que surgió el peligro de una guerra atómica –con lo sucedido en Hiroshima y Nagasaki– es un mito que las personas expuestas a un nivel X de radiación iban inevitablemente a morir, no solo eso sino de una muerte horrible. Ahora las células madre demuestran que no es así, que la radiación no es mortal y que las personas, ya sean militares o no, expuestas pueden recuperarse y sobrevivir. Mas allá, y estoy especulando, varias dosis aplicadas en el curso del período posradiación podría disminuir los efectos nocivos de la radiación así como posibles deformidades en su descendencia.

Además, esto podría tener una aplicación en el campo civil, en los accidentes en las plantas nucleares. Me pregunto cómo hubieran sido las cosas –o cuantos niños y adultos expuestos a la radiación se hubieran salvado–, en el mas devastador accidente nuclear de la historia, Chernóbil 1986, en la antigua Unión Soviética. Y más recientemente el accidente nuclear de Fukushima, en Japón en 2011, a pesar de que no hubo fatalidades causadas por la exposición a la radiación.

Mark. Z. Jacobson, profesor de la Universidad de Stanford, predijo que a la larga esperaba 130 muertes y 180 nuevos casos de cáncer en los obreros y población expuestos a los altos niveles de radiación.

Me pregunto si las agencias involucradas en estas catástrofes conocen o estarían dispuestas a utilizar lo que pudiera salvar tantas vidas o la burocracia y la inmovilidad harán que pasen muchos años más hasta que apliquemos las células madre para salvar todas estas vidas.

Ramón Castellanos, MD, es especialista en Regeneración Celular con Células Madre, Stem Cell Miami. Profesor Asistente de la División de Cirugía de la escuela de medicina FIU. Para más información, comentar sobre los temas tratados o saber si es candidato a un tratamiento con PRP o células madre escriba a stemdoc305@gmail.com o info@stemcellmia.com o llame al (305) 598-7777 o al 1-855-598-CELL si llama de otro estado o desde fuera de Estados Unidos.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de noviembre de 2015, 8:13 p. m. with the headline "Células madre y radiación."

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