Un libro que enseña a los padres del siglo XXI
“Nadie nos enseñó a ser padres”. Esta frase, que salía a menudo de la boca de los pacientes que visitaban el consultorio de César Landaeta, era motivo de largas reflexiones en el profesional venezolano.
“Durante casi toda mi carrera trabajé con familias y en ellas aprendí que lo único novedoso que había en sus estilos de crianza, era el combate contra los videojuegos y la internet”, dice el psicólogo clínico sobre el origen de su libro Nadie nos enseñó a ser padres (Sudaquia Editores) para el Nuevo Herald.
“Casi todos se habían quedado atrapados en el tiempo. Los mismos slogans, una repetición constante de los procedimientos disciplinarios o las amenazas acostumbradas (“Lo haces porque lo digo yo”; “Mientras vivas en mi casa, sigues mis reglas”, etcétera) han sido el patrón constante, sin que se produzcan mejorías o intervenciones más efectivas”.
Con este patrón en común, Landaeta escribió un libro que se convirtió rápidamente en un best seller en varios países de América Latina. Es que en un mundo en cambio constante, el tema se ha vuelto inevitable para los padres del siglo XXI. Sobre los nuevos desafíos de la crianza, el autor señala un tema: aprender.
“Es este el que considero el mayor reto”, puntualiza. “Quien quiera ser un buen padre, tiene que asumir la humildad de reconocer que no sabe mucho de eso. Algo como lo que dijera aquella canción de Serrat, Esos locos bajitos: ‘Nos empeñamos en dirigir sus vidas, sin saber el oficio y sin vocación’. Todos llegamos a la paternidad en tales condiciones y quien no aprenda lo nuevo, quien crea que puede dirigir a los nuevos humanos, como se conducía a los habitantes del siglo X, se va a equivocar y mucho. Aprender es el lema”.
Dentro de la crianza de un niño, sin duda, un tema ineludible es el de los límites. Es común que se tenga la sensación de que los padres de antes los ponían (cuando no usaban “la mano”). Ahora, en cambio, los padres del siglo XXI casi no lo hacen o tienen miedo de ponerlos.
El punto medio es la firmeza negociable, una capacidad de poner normas razonadas, explicadas en los términos correctos y con unas consecuencias lógicas
César Landaeta
psicólogo“En mi experiencia, tanto de padre como de psicólogo, he comprobado que lo importante es no pasarse ni de un lado ni del otro”, comenta. “Si se es muy blando, se crean personalidades problemáticas en su autoestima y en la capacidad para competir en el mundo. Y si se emplea el régimen de la tiranía violenta, se crean ‘rebeldes sin causa’ o borregos sumisos”.
“El punto medio es la firmeza negociable, una capacidad de poner normas razonadas, explicadas en los términos correctos y con unas consecuencias lógicas, ajustadas a lo que se ha podido cometer como transgresión”, agrega el profesional. “Prefiero el análisis previo al castigo que en muchas ocasiones satisface a los padres, pero no les enseña nada a los hijos”.
Cuando se le pregunta a Landaeta si sus libros son de autoayuda, de divulgación científica o médicos, el psicólogo clínico no duda en responder: “No existe tal cosa como ‘autoayuda’. El término es equívoco, porque definiría una ayuda que se da uno mismo y no acogiendo las recomendaciones de otro que ha escrito el libro. Defino mis escritos como toma de conciencia, que es lo que un terapeuta hace en su consulta. Es decir, sacar del inconsciente los contenidos reprimidos y mostrarlos para ser examinados antes de decidir qué hacer con ellos. Colocaría mis libros en la biblioteca de Psicología aplicada, si es que existe una biblioteca así”.
No existe tal cosa como ‘autoayuda’. El término es equívoco
César Landaeta
psicólogoLandaeta también quiere remarcar una cuestión importante que surge con la edición de su trabajo en Estados Unidos, y es sobre algunas diferencias entre los hispanos de aquí y los de América Latina.
“Tuve la suerte de vivir por cierto tiempo en Canadá y en Estados Unidos, en trato frecuente con la población de origen hispano”, informa el profesional. “Las principales diferencias que encontré con quienes han quedado en sus países, estaban en las visiones que tenían sobre la dinámica entre derechos y deberes ciudadanos. Si aceptamos que estos elementos forman parte de lo que en psicoanálisis se denomina el Superyó (una instancia psíquica que decide lo que está bien y lo que no), a las sociedades latinas les falta un cierto nivel de desarrollo que ya, en un gran porcentaje, ha adquirido la gente que habita en Norteamérica”.
Landaeta algo sabe sobre el tema de emigrar. Como tantos otros venezolanos, lamentablemente ha tenido que irse de su tierra. La crisis política y económica ha acrecentado diversas patologías en los ciudadanos.
“Aunque vivo en Madrid cada día reviso las noticias y las redes sociales con lo que ocurre en mi país”, confiesa. “Es muy grave lo que acontece en cuanto a estrés, cuadros depresivos, actuaciones violentas y una desesperanza generalizada. El mecanismo básico para defenderse de tales cosas parece ser refugiarse en una especie de Alexitimia, un estado interno que impide conocer, aceptar y hablar de las emociones. Desde luego, esto no sirve como solución y la mayoría de los problemas sigue acentuándose. Es muy preocupante la situación”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 18 de enero de 2016, 11:10 p. m. with the headline "Un libro que enseña a los padres del siglo XXI."