Salud

Células madres autólogas al rescate

Ramón Castellanos, MD

Especial/el Nuevo Herald

La opción de implantar células de médula ósea y grasa era la más obvia en este caso y la menos agresiva.
La opción de implantar células de médula ósea y grasa era la más obvia en este caso y la menos agresiva. Ibsen Fundora

Nuestra vida está llena de percances y accidentes, la mayoría de las veces ajenos a nuestra voluntad.

Este es el caso de Virginia, quien tuvo un accidente automovilístico cuando tenía solo 24 años. Como consecuencia se le fracturaron los dos tobillos. Después de sufrir varias operaciones y recibir un mal pronóstico, volvió a caminar y siguió su vida normal por las próximas cuatro décadas a pesar de que los doctores no le dieron muchas esperanzas.

Sin embargo, el fantasma del accidente volvió después de mucho tiempo. Fue diagnosticada con total destrucción y desgaste terminal de las articulaciones del tobillo. Lo peor de todo era que parecía no haber una solución por lo extenso del daño.

Visita tras visita a ortopédicos y podiatras, estuvieron de acuerdo en que las articulaciones estaban tan gastadas que era imposible salvarlas. Cada día el dolor y la limitación al caminar se hacían peores para Virginia.

Pero ella ya había vencido estos pronósticos no halagüeños anteriormente y no se iba a dejar derrotar tan fácilmente: estaba acostumbrada a desafiar las dificultades.

Su segunda oportunidad le llegó a través de dos amigas. Estas habían padecido de dolor de rodilla y habían elegido tratarse con una nueva tecnología donde se inyectan sus propias células para regenerar y reconstruir la parte dañada.

Después de una evaluación hecha por mí, determinamos que solo tenía dos posibilidades: Implantar células madre autólogas –o sea, de ella misma– de médula ósea (tuétano) combinadas con células madre derivadas de grasa dentro de todas las articulaciones de los tobillos, para así regenerar, reconstruir y rejuvenecer el cartílago gastado. La otra opción era someterse a una cruenta y dolorosa operación llamada artródesis que suponía mas de 8 meses de recuperación.

Sin pensarlo dos veces, la opción de implantarse sus propias células de médula ósea y grasa era la más obvia, la menos agresiva y según sus amigas, les había funcionado perfectamente.

Esta semana Virginia recibió en las articulaciones dañadas de los tobillos una inyección de células madres de su propia médula ósea combinadas con células madres de su grasa a través de un equipo que permite inyectar con total exactitud en el área dañada. Además de células extra en el resto de su cuerpo, parte de lo que recibe el nombre de “protocolo de StemCell Miami” o sea todos los pacientes con tobillos dañados han recibido exactamente la misma proporción y el mismo procedimiento por los últimos 5 años.

El procedimiento tomó solo 45 minutos, fue totalmente indoloro ya que recibió una sedación consciente y se fue a su casa en perfecto estado.

Le tomará de 6 a 8 semanas para que las células madres hagan su trabajo de reprogramar las células de cartílago dañadas y ponerlas a funcionar de nuevo, algo así como un milagro.

Virginia está más que convencida de que en 6 semanas volverá a caminar y hacer su vida normal gracias a estas maravillosas células de nuestro propio cuerpo llamadas células madres.

Ramón Castellanos, MD, especialista en Regeneración Celular con Células Madre, Stem Cell Miami. Profesor Asistente de la División de Cirugía de la escuela de medicina FIU. Para más información stemdoc305@gmail.com o info@stemcellmia.com o llamar al (305) 598-7777.

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