Alternativas para la próstata agrandada
El 2 de mayo de 2015, Bob Colman se llevó el susto de su vida. “No podía orinar”, dice el bróker de seguros de 66 años de edad y residente de Plantation. “No sabía qué hacer. Estaba muerto de miedo”.
Luego de visitar al urólogo, Colman fue diagnosticado con hiperplasia prostática benigna (BPH, por sus siglas en inglés) o agrandamiento de la próstata. Es una condición en que la próstata agrandada puede presionar o bloquear parcialmente la uretra, el tubo que lleva la orina de la vejiga hasta fuera del cuerpo, causando problemas al orinar en los hombres.
En el caso de Colman, el médico le informó que la próstata había aumentado tres veces su tamaño normal, haciendo imposible que orinara. “Me dijeron que tendría que llevar un catéter de por vida”, dice Colman, casado y con dos hijos adultos. “Eso no me cayó bien”.
BPH es una condición común que ocurre en una gran mayoría de los hombres, dice el Dr. Nicolas Muruve, urólogo y director del programa de urología y oncología de Cleveland Clinic en Weston. Usualmente no aparece hasta que los hombres llegan a los 50 años. Algunos síntomas incluyen: corriente urinaria débil, dificultad en comenzar a orinar, problema para vaciar completamente la vejiga, necesidad frecuente y urgente de orinar, goteo de orina y la necesidad de parar y comenzar a orinar varias veces.
“Es como estar parado sobre la manguera del jardín y tratar de regar el césped”, dice Muruve.
En algunos casos severos como el de Colman, el hombre no puede orinar. Colman no reconoció los síntomas hasta que era muy tarde. Luego recordó que se le dificultaba comenzar a orinar y tenía que levantarse a orinar una o dos veces durante la noche.
“Todas las personas de mi edad que conozco tienen los mismos síntomas que yo tenía”, dice Colman. “Presumí que se debía a la edad adulta y me acostumbré a ello”.
BPH, la neoplasia benigna más común en hombres estadounidenses, es una condición crónica asociada con síntomas progresivos del tracto urinario inferior y afecta a tres de cada cuatro hombres durante la séptima década de vida, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, de los Institutos Nacionales de Salud.
El riesgo de BPH aumenta cada año luego de cumplir los 40 años. De acuerdo con la Fundación de Cáncer de Próstata, dicha condición está presente en un 20 por ciento de los hombres que tienen 50 años, 60 por ciento de hombres que tienen 60 y 70 por ciento entre los que tienen 70 años o más.
La hiperplasia prostática benigna afecta a los hombres en diferentes grados y no puede prevenirse, según Muruve. Algunos hombres tienen síntomas mínimos mientras otros tienen problemas significativos.
“Los hombres piensan que la BPH es precursora de cáncer”, dice Muruve. “No lo es. No está relacionado. Si la hiperplasia afecta su estilo de vida, busque tratamiento. Si no, no deje que le hablen de hacer cualquier cosa para ello”.
Una forma de tratamiento es con bloqueadores alfa, que son pastillas que relajan los músculos de la próstata y la vejiga para reducir el bloqueo y mejorar el flujo de la orina. Sin embargo, las pastillas no reducen el tamaño de la próstata.
A los pacientes también se les puede prescribir inhibidores de la 5-alfa reductasa, que son pastillas que bloquean la producción de dihidrotestosterona (DHT, por sus siglas en inglés), una hormona masculina que se acumula en la próstata y puede causar agrandamiento en la misma. Estas drogas aumentan el flujo urinario y reducen la próstata.
Un paciente puede ser sometido a una resección transuretral de la próstata (TURP, por sus siglas en inglés), una cirugía mínimamente invasiva donde se remueve el tejido excesivo de la próstata alrededor de la uretra. Los riesgos pueden incluir sangrado profuso, tejido cicatrizal y eyaculación retrógrada, cuando un hombre eyacula y el semen se lanza hacia la vejiga, explica Muruve.
Colman se decidió por otra opción, embolización de la arteria prostática (PAE, por sus siglas en inglés), un procedimiento nuevo para esta condición, que es mínimamente invasivo. Pequeñas microesferas son insertadas a través de una pequeña incisión en el área de la ingle para detener parte del suministro de sangre de la glándula agrandada. Los pacientes tienen una reducción de la próstata y la normalización de su función entre la segunda y la cuarta semanas, a menudo sin efectos secundarios. La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el procedimiento como parte de pruebas clínicas en Estados Unidos.
El candidato ideal para PAE es un paciente con agrandamiento de la próstata, que no ha respondido a medicamento, señala el Dr. Shivank Bhatia, radiólogo de UHealth –University of Miami Health System–, quien realiza el procedimiento. PAE puede ser también una alternativa para pacientes que no califican para cirugía convencional debido a condiciones de salud tales como funcionamiento deficiente del corazón o enfermedad vascular significativa, dice Bhatia. Virtualmente, no hay efectos secundarios a largo plazo, como disfunción sexual, eyaculación retrógrada o incontinencia, añade.
La cirugía PAE fue exitosa para Colman, a quien se le realizó el procedimiento en la Universidad de Miami. Luego de un mes de someterse a la cirugía en junio, tenía control urinario total.
“Mi cuerpo funciona como si el reloj se hubiese movido 20 años atrás”, dice Colman. “Ahora cuando salgo a cenar con amigos, soy la única persona que no se tiene que levantar a orinar”.
Síntomas de hiperplasia prostática benigna (BPH por sus siglas en inglés) o agrandamiento de la próstata
▪ Flujo débil de orina
▪ Goteo de orina
▪ Necesidad de parar y comenzar a orinar varias veces
▪ Problema para comenzar a orinar
▪ Necesidad de presionar o esforzarse para orinar
▪ Sensación de que la vejiga está llena aun cuando acaba de orinar
▪ Necesidad frecuente y urgente de orinar
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de marzo de 2016, 9:56 a. m. with the headline "Alternativas para la próstata agrandada."