Las muñecas de Raquel son calvas, pero muy hermosas
Mientras veo la foto de Raquel con su pelo corto, provocando una sonrisa en Luciana, una niñita venezolana paciente de cáncer del Hospital Jackson y a la que ha regalado una muñeca muy especial, no puedo dejar de contarles una historia sin paralelo: la de esta joven colombiana con un corazón tan grande que no le cabe en el pecho y que ha iniciado una cruzada como no hay otra, y por otros que están pasando lo que pasó ella.
Hará cinco años que la conocí. Era entonces una niñita de la que llamaban la atención tres cosas de inmediato: una agudeza intelectual que la hacía parecer adulta para su edad, sus ojos risueños y una abundante melena larga y ondulada que enmarcaba su rostro.
Nada pudo obstaculizar entonces el difícil camino cuesta arriba que tendría que recorrer Raquel Coronell en los años siguientes para dar fe de su tremenda sensibilidad humana. La volví a ver el año pasado.
Corría el mes de agosto cuando de pronto nos vimos en el sitio menos imaginado: la sala de espera del Nicklaus Children’s Hospital. Era la noche en que sus atribulados padres recibieron la terrible noticia: de la nada había surgido una amenaza para la vida de Raquel: leucemia linfoblástica aguda. Había que darle tratamiento de inmediato y, sin demora, comenzó aquel martirio.
De entonces a la fecha, estoica, Raquel ha madurado a fuerza de dolor y sufrimiento. Podría ser insoportable y quejumbrosa y tendría razones de sobra para serlo, pero es todo lo contrario, sigue siendo una joven adulta: “A mí me da mucha esperanza que los demás se sientan mejor y poder hallar para todos una luz en este proceso tan difícil”.
Con esa madurez, decidió enfrentar valientemente las consecuencias de la quimioterapia y, sobre todo, la más temida para una niña o una joven de su edad: la caída total del cabello. Difícil para otros; pero no para la fortaleza de Raquel Coronell. Ella decidió no usar peluca sino afeitarse y lucir su cabeza tal y como era, pero sin olvidar por todo lo que tienen que pasar muchas niñas. Hace unos meses, hablando con María Restrepo –su mejor amiga desde niñas en Colombia– ambas decidieron comenzar un proyecto para regalar a niñas pacientes de cáncer, de entre cinco y 12 años de edad, una muñeca American Doll, de las que se hacen a la semblanza de las niñas que las tendrán. De manera que estas, las muñecas de Raquel, son de un modelo muy especial: no tienen pelo. “Porque no tenerlo –dice la joven– también las hace bellas”.
Pero querer hacer la obra y realizarla son dos cosas muy distintas. ¿Cómo conseguir los fondos para comprar muñecas que cuestan 115 dólares cada una? Raquel solucionó eso creando el Proyecto Bald is Beautiful. Este ha ido recibiendo, poco a poco, donaciones para comprar las más de 40 que ha repartido hasta ahora, en los hospitales. A ellos llega de inmediato la generosidad de la joven, apenas sabe que una niña acepta recibir su regalo. “Las princesas de Disney, Rapunzel, Elsa, Ana, Jazmín, todas tienen el cabello largo, ninguna es calva. Hay gente calva que existe, existimos, y creo que se debe normalizar la idea de que quienes estamos pasando una enfermedad como esta no tenemos cabello, pero podemos ser felices y estar satisfechas, aun pasando por esta prueba”.
Raquel ha transformado en algo material aquello que se dice ante una mala noticia: No te preguntes ¿por qué? sino ¿para qué? “La sonrisa de estas niñas es mi recompensa cuando entrego cada muñeca. Se sienten felices porque tienen a su lado a alguien igual a ellas”
Es claro que la joven ha pasado su prueba como ser humano transformando su dolor en bien para otros. Que no te queden dudas, Raquel, que la calificación con que has aprobado el examen sobre tu calidad humana… ¡es una triple AAA de sobresaliente!
Para saber más sobre este proyecto o hacer una donación, visite www.Baldisbeautifulproject.org
mariaantonietacollins@yahoo.com
@CollinsOficial
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2016, 11:57 a. m. with the headline "Las muñecas de Raquel son calvas, pero muy hermosas."