Salud

Nuevos tratamientos para cataratas, glaucoma y más

El Dr. Justin Townsend, del Bascom Palmer Eye Institute, analiza los resultados de un examen ocular en la máquina de tomografía.
El Dr. Justin Townsend, del Bascom Palmer Eye Institute, analiza los resultados de un examen ocular en la máquina de tomografía. FOR THE MIAMI HERALD

Hace 14 años, el médico de Irving Taber le informó que mostraba las primeras señales de degeneración macular.

La degeneración macular es una condición común de los ojos que afecta a personas de 50 años o más. La condición, que tiene un componente genético, hace que las personas vayan perdiendo lentamente la vista en el centro del ojo, pero conservando la visión periférica. La enfermedad no tiene cura, pero tratamientos nuevos que se han desarrollado en la pasada década reducen dramáticamente su progreso.

La condición de Taber progresó y, luego de dos accidentes de automóvil, decidió no solo entregar su licencia de conducir sino también su medio de subsistencia. Dueño de un lote de autos, le era requerido tener una licencia de conducir para mantener el negocio.

“Fue deprimente”, recuerda Taber, quien tiene ahora 85 años y vive en Hollywood. “Ahora mi esposa maneja todo el tiempo. Abre la correspondencia; paga las cuentas. Ella es mis ojos. Soy afortunado en tenerla”.

La degeneración macular es una de varias condiciones que afligen a los adultos mayores. Las otras dos más comunes son glaucoma y cataratas.

Las cataratas afectan a casi todas las personas una vez alcanzan una edad avanzada, actualmente, sobre 22 millones de estadounidenses de 40 años o más de acuerdo con la organización Prevent Blindness America, que estima que para el 2020, 30 millones de estadounidenses estarán afectados. Son las causas más comunes de ceguera en el mundo, aunque altamente tratable en los países desarrollados.

Las cataratas previenen que la luz pase a través del ojo impidiendo la visión, formándose una nube o capa sobre el lente del mismo. Las buenas noticias son que la condición se diagnostica fácilmente por un oftalmólogo y casi siempre es curable. La capa que cubre la bola del ojo se remueve en una cirugía de diez minutos y se implanta un lente plástico dentro del ojo.

Una vez se realiza la cirugía, no tiene que repetirse, comenta el Dr. William Trattler, oftalmólogo en el Medical Arts Surgery Center del Baptist Hospital en Miami. Usualmente los pacientes pueden manejar al día siguiente de la cirugía.

Los primeros síntomas de la condición aparecen cuando las personas tienen problemas al leer los letreros de la carretera mientras manejan o experimentan un deslumbramiento mientras manejan en la noche, dice.

“Se centra en problemas de distancia”, dice Trattler, quien realiza 700 operaciones de catarata anualmente. “La cirugía es 99 por ciento exitosa.

Para Anita Mansfield, manicurista de Hollywood, el diagnóstico de cataratas llegó cuando tenía 55 años, con todos los síntomas típicos.

“Mi vista se estaba poniendo borrosa”, dice Mansfield, que ahora tiene 68 años.

Finalmente, Mansfield tuvo una cirugía para remover las cataratas, en Fort Lauderdale Eye Institute.

“Ellos operan un ojo a la vez”, comenta. “Primero ponen unas gotas en los ojos y luego dan anestesia crepuscular (sedación consciente). El proceso completo toma cerca de una hora”.

Actualmente, Mansfield está bien, pero hace visitas de seguimiento al oftalmólogo cada seis meses.

Aquellos que desarrollan cataratas son mucho más afortunados que aquellos que enfrentan un diagnóstico de degeneración macular o glaucoma.

El glaucoma es una condición en donde el líquido se acumula dentro del ojo provocando presión que daña el nervio óptico y puede producir ceguera. La condición afecta al cinco por ciento de las personas de 60 años o más y es más común en afroamericanos y mexicoamericanos. La enfermedad tiene un vínculo genético.

El glaucoma es fácil de tratar si se diagnostica temprano, pero puede ser peligroso y producir ceguera si no se atiende. Desafortunadamente, hay pocos síntomas al principio, que es la razón por la que a la enfermedad se le llama “el ladrón furtivo de la visión”. Eventualmente, la visión periférica se afecta y pueden presentarse dolores de cabeza, visión borrosa o halos de luz. En etapas avanzadas, los pacientes pueden experimentar dolor en el ojo, náuseas y vómitos debido al aumento en la presión del ojo.

“Usted comienza a perder la visión permanentemente”, dice Trattler. “Es la causa principal de ceguera en Estados Unidos”.

El tratamiento principal para la condición son gotas de ojo especiales que se administran una o dos veces al día. Irónicamente, las gotas tienen un efecto secundario positivo, hace que las pestañas crezcan, por lo que las compañías farmacéuticas las mercadean para ese propósito.

Las gotas, desarrolladas hace cerca de un siglo, son exitosas en el 95 por ciento de los pacientes con glaucoma.

Hay diez cirugías diferentes disponibles para aquellas personas a quienes no les funcionan las gotas. La cirugía láser aumenta levemente la salida de líquido del ojo o elimina el bloqueo del líquido por la quema de un pequeño agujero en el iris. Para algunos pacientes, un implante es la mejor opción.

Agraciadamente, en la última década ha habido mucho progreso en el campo de la degeneración macular. “Antes no era mucho lo que podíamos hacer para ayudar a estos pacientes”, dice el Dr. Justin Townsend, del Bascom Palmer Eye Institute en UHealth - University of Miami Health System. “Actualmente, podemos hacer mucho más para ayudarles”.

Aunque aún no hay cura para la condición, existe un tratamiento que disminuye dramáticamente la degeneración macular. Hace una década que los médicos comenzaron a tratar a los pacientes con inyecciones especiales en la bola del ojo. El procedimiento se realiza de forma ambulatoria, administrando primero unas gotas anestésicas, y no es doloroso, dice Trattler.

Las inyecciones se utilizan para “la degeneración macular húmeda”, en donde los vasos sanguíneos gotean, permitiendo que el líquido se filtre en el ojo. Esta forma de degeneración macular es considerada mucho más severa que la degeneración macular seca, y puede producir pérdida de visión y ceguera rápidamente si no se toma acción.

Otra señal de esperanza en el horizonte: un estudio pionero de Bascom Palmer encontró que, si en las etapas tempranas de la enfermedad se toma el coctel de vitaminas llamado AREDS, que contiene vitamina C, vitamina E, zinc y cobre, se puede prevenir el progreso de la degeneración macular.

“Previene que las formas leves de degeneración macular se vuelvan severas”, dice Townsend. “Las personas pueden despertar con una profunda pérdida de visión”.

Las inyecciones son administradas mensualmente “por un tiempo”, añade, “hasta que la enfermedad se calma”.

Para quienes están en las etapas avanzadas de la enfermedad y tienen poca o ninguna visión, también hay un rayo de esperanza. Un implante aprobado recientemente, puede devolver un poco de la visión a ese tipo de pacientes, de modo que al menos puedan ver formas, explica Townsend, quien ha realizado la cirugía en dos ocasiones.

“Hay esperanza para las personas con condiciones de los ojos según la tecnología mejora cada vez más”, añade.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de abril de 2016, 7:24 a. m. with the headline "Nuevos tratamientos para cataratas, glaucoma y más."

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