Trasplantes de células madre pueden erradicar el cáncer y reconstruir el sistema inmunológico
Mientras vomitaba, después de una de sus sesiones quincenales de quimioterapia, la madre de Keith Oliver se volvió hacia él y le preguntó si todavía estaba agradecido. La miró y pensó. ¿Estará hablando en serio?
Mucho después de que lo diagnosticaran con cáncer en la sangre, cuando ya estaba cansado de que lo pincharan constantemente, de no poder ver ni oler la comida, de la quimioterapia y de sentirse física y emocionalmente débil, Oliver reconoce que fueron momentos como este lo que al final lo salvaron.
“Es muy fácil sentirse agradecido cuando las cosas van bien”, dijo Oliver que tiene 27 años. Y reconoce que esa forma de ver las cosas de su madre, basada totalmente en la fe, le ayudó a creer y formar su propia fe. “Ella quería asegurarse de que mi estado espiritual fuera el adecuado en todo momento pues algo malo podría suceder de la noche a la mañana”.
Oliver estuvo dos años pasando de la fragilidad al miedo. Cuando tenía 25 años y se había graduado del programa de teatro de Florida A&M University, fue diagnosticado con linfoma de Hodgkin en 2da etapa. Al año siguiente su médico le presentó un plan alternativo: una quimioterapia más fuerte e intensa y el trasplante de células madre.
En septiembre del año pasado, Oliver se convirtió en el paciente No. 500 del Sylvester Comprehensive Cancer Center at UHealth-University of Miami Health System que recibió el trasplante y que se utiliza sobre todo para el tratamiento de cáncer de la sangre como el linfoma, la leucemia y el mieloma.
Ocho años después, desde que lo trasladaron del Jackson Memorial a la unidad de hospitalización de la Universidad de Miami, el programa se ha cuadruplicado. Desde el 2011 se hicieron más de 600 trasplantes de células madre como el que le hicieron a Oliver.
“En estos momentos tenemos el único centro de trasplante activo en el sur de la Florida”, dijo el Dr. Krishna Komanduri, director del programa de células madre para adultos. “Estamos cumpliendo con una necesidad”.
Oliver y Komanduri concuerdan de que este es el proceso más eficaz para reforzar o incluso poder sustituir el sistema inmune del receptor. Hace años, sólo pacientes jóvenes y saludables eran elegibles para este trasplante, pero ahora los adultos de hasta 75 años pueden someterse al tratamiento.
El trasplante supone la recolección y reinyección de la sangre a través de lo que parece una máquina de diálisis de riñón; es más eficaz y menos doloroso, que el trasplante de médula. La mayor parte del proceso puede hacerse en cuestión de días.
Hace 20 años el procedimiento no era tan sencillo. A los pacientes los dormían con anestesia y los llevaban a quirófanos super esterilizados donde los médicos se aparecían con enormes agujas hipodérmicas para extraer el líquido de la médula.
Hoy en día, los médicos engañan al cuerpo del donante o del paciente, dependiendo del tipo de trasplante que necesite el receptor, con medicamentos que inducen a que las células madre salgan en el torrente sanguíneo para ser recogidos en una máquina.
Es la primera parte del procedimiento. Durante el trasplante real, las células recolectadas son inyectadas en el paciente como si fuera una transfusión de sangre.
Oliver empezó la quimioterapia después de su diagnóstico en junio del 2014 –16 quimos, una cada dos semanas. Después, cuando el médico le dijo que el linfoma de garganta y de pecho aún estaba presente, comenzaron las radiaciones. Tres meses más y aún sin éxito, el cáncer seguía.
Lo que lo preparó para el tratamiento, dijo Oliver por teléfono, fue su fascinación casi obsesión con el programa médico de televisión, House.
“Creo firmemente que el arte y la vida se imitan uno al otro. Pude ver como era el tratamiento de quimo. La serie se acerca mucho a la realidad”, dijo Oliver, agregando que no aconseja a nadie a seguir sus pasos, pero que aprendió a ser paciente viendo la serie.
Cuando la quimioterapia y la radiación no funcionaron, sus médicos se decidieron por el trasplante de células madre. En dos días, los médicos le extrajeron sus células madre e inmediatamente lo sometieron a altas dosis de quimioterapia para erradicar lo más posible el cáncer, antes de volver a inyectar las células en su cuerpo. A las tres semanas, el conteo de glóbulos blancos era casi nulo debido a la quimo.
Ese fue el momento en que los médicos le regresaron las células a su cuerpo. El proceso tomó mucho tiempo porque las células madre comenzaron el largo proceso de regenerar su sistema inmune. Oliver pasó un total de tres semanas en el hospital y estuvo en cuarentena en su casa por tres meses más.
En el peor de los momentos cuando su sistema autoinmune se desmoronó y se sintió débil y desamparado, recordó que lo peor ya había pasado. “Estoy aquí por una razón”, dijo.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2016, 10:39 a. m. with the headline "Trasplantes de células madre pueden erradicar el cáncer y reconstruir el sistema inmunológico."