Salud

¿Cálculos en el colédoco?

el Nuevo Herald

¿Qué es eso del colédoco?, se preguntan algunas personas cuando se menciona, porque el centro de atención de las vías biliares es siempre la vesícula, esa bolsita pequeñita donde se almacena la bilis que produce el hígado.

Sin embargo, el colédoco puede ser objeto de complicaciones por cálculos que al obstruir el conducto producen cólicos idénticos a los de la vesícula. El gastroenterólogo A. Omar Vento, que ha estado en práctica privada en Miami por 30 años, y entrenado en el Maryland General Hospital, afiliado a la Universidad de Maryland, en Baltimore, Maryland, nos describe las diferencias y coincidencias.

Debemos estar pendientes de nuestros síntomas, porque a veces nos creemos que tenemos “malas digestiones” o “ataques de virus” y desoímos los avisos que nos da nuestro organismo. Especialmente sucede si la persona ya está operada de la vesícula y se cree que es imposible volver a tener cálculos, pero estos se encuentran probablemente en el conducto común, llamado también el colédoco.

“La vesícula se comunica a través de un pequeño conducto, el conducto cístico que se comunica con el colédoco, por donde baja la bilis almacenada en la vesícula hacia el duodeno, donde desemboca, y que es parte del intestino delgado, para entonces contribuir al proceso digestivo”, explica Vento. “Hay casos en que, a pesar de que alguien se opera de la vesícula, se ha quedado una piedra en el colédoco”.

¿Qué es la vesícula? “Es un órgano que actúa como almacén de la bilis, tiene la forma de una pera, mide de siete a ocho centímetros, y recoge un líquido producido por las células del hígado, la bilis, lo que es una función en el proceso digestivo”, explica el gastroenterólogo. “La bilis se forma usualmente de colesterol, ácidos biliares de color verdusco y la bilirrubina. Su función es descomponer las grasas, para que sean absorbidas por la digestión”.

Lo que es interesantísimo es que “la vesícula no es necesaria para la vida como tal”, afirma el doctor. Por eso tantas personas viven felices y contentas después de haber sido operadas por tener cálculos en la vesícula. Aunque a veces después de la operación de la vesícula esa bilis, que se sigue segregando, tiene el efecto de un laxante. “Pero el organismo es muy inteligente y en un proceso de adaptación esas consecuencias desaparecen con el transcurrir del tiempo”, aclara Vento.

¿Qué son los cálculos biliares? “Cuando la bilis se endurece se forman piedras o cálculos, que suelen ser depósitos de colesterol con los pigmentos biliares”, describe el doctor Vento. “Aunque una vesícula puede tener cálculos y no producir síntomas. Suele haber síntomas cuando se inflaman las paredes de este órgano o una de estas piedras obstruye algunos conductos biliares o el conducto pancreático”.

La inflamación de la vesícula se llama colecistitis, y cuando estas piedras o cálculos, una o más, fluyen al colédoco, puede producir síntomas iguales a los de un cólico biliar o de la vesícula, o hasta desarrollar ictericia, que es ponerse amarillo. “La obstrucción del colédoco, se llama coledocolitiasis, y significa que ya uno de estos cálculos bajó desde la vesícula”, anota el médico. Y puede haber uno allí aunque ya el paciente haya sido operado de la vesícula.

Los síntomas son: dolor abdominal, que se localiza en la parte alta del abdomen, al lado derecho, luego irradia hacia la espalda o el hombro derecho, o hacia el pecho, y se piensa que es un infarto del corazón. Puede haber náusea y vómitos, y hasta escalofríos si hay infección.

“El diagnóstico se hace con pruebas sanguíneas, un conteo de sangre completo con diferencial, donde se ve si las células blancas o leucocitos están elevadas, lo que indica que hay proceso infeccioso, o crecimiento bacteriano”, dice el doctor Vento, “y en otras pruebas, se ven las enzimas hepáticas alteradas, y puede verse que hay indicio de que algunos de estos cálculos ha creado un proceso obstructivo del colédoco”.

No siempre se opera a las personas con cálculos en la vesícula o en el colédoco. Pero si uno sospecha de obstrucción en este conducto se ordena una especie especial de MRI, una CPRM (Colangiopancreatografía por resonancia magnética) para precisar el diagnóstico.

Antes de operar la vesícula es preferible resolver la obstrucción del colédoco, con una operación por la boca, que es menos invasora y no requiere anestesia general, sino sedación intravenosa, es decir, hacer una CPRE (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica). Esta entra hasta el duodeno, donde se inyecta un contraste para visualizar las vías biliares, y luego se hace un cortecito con una cánula para ampliar la apertura y así se pueden sacar las piedras. “Es como estar ordeñando el colédoco”, comenta Vento. “También se pueden romper desmenuzándolas, para tratar de reducir su tamaño”. Si esto no funciona hay que hacer una operación con anestesia general, ya sea cuando se opere la vesícula o cuando sea solo un problema del colédoco. Lo importante es consultar al médico cuando hay dudas, antes de llegar a situaciones desesperadas de dolor.• 

olconnor@bellsouth.net

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