Nuevas directrices para los cánceres ginecológicos
Un año antes de que se casaran, a su esposo le diagnosticaron cáncer de próstata y Karen Barback Pristera, enfermera de profesión, cuidó a su marido hasta que falleció. Durante ese tiempo descuidó su salud y no se hizo ningún chequeo médico.
Ese error podría haberle costado la vida. En el 2010 a los 64 años, tuvo una hemorragia interna que le duró cuatro semanas y la noticia fue traumatizante. Tenía cáncer de útero.
“Como enfermera y por haber cuidado tanto tiempo a mi esposo, sospechaba lo que me estaba pasando”, comenta Barback. “Mi madre tuvo cáncer de cuello uterino en la década de 1980 por lo que me dije, tengo que atenderme esto ya. Llamé a un amigo y le dije , “Necesito un cirujano para ayer”.
Barback se sometió a una histerectomía completa, en Albany, New York que era donde entonces vivía. El cáncer fue atajado a tiempo y la cirugía tuvo éxito.
Cuando el cirujano que atendió a Barback, el Dr. Thomas Morrissey, se trasladó a Cleveland Clinic Florida in Weston. Barback y su esposo decidieron seguirlo y mudarse al Sur de la Florida.
“Mi esposo siempre quiso que tuviera la mejor atención, dijo Barback, así que decidimos dar ese paso sin darle muchas vueltas. Puse mi vida en las manos de otra persona y le agradezco a Dios todos los días por haberlo hecho”.
El esposo de Barback falleció recientemente y ya hace seis años que ella no tiene cáncer, pero no se arrepiente en lo más mínimo de haber tomado esa decisión.
Barback es una de las afortunadas.
Cada año cientos de miles de mujeres en los Estados Unidos son diagnosticadas con algún tipo de cáncer ginecológico. Como no existe una manera más simple de evaluar el cáncer ginecológico, con excepción del cervical, es de especial importancia que todas las mujeres se hagan un chequeo anual que incluya un Papanicolaou.
Los cinco principales tipos de “cáncer femenino” son de ovario, cervical, de vulva, uterino y del endometrio, además el cáncer de la trompa de Falopio que no es frecuente.
Todas las mujeres están a riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer ginecológico, y ese riesgo aumenta con la edad, la obesidad y la falta de ejercicio. También hay un fuerte vínculo genético. Como en todos los tipos de cáncer, cuando se encuentra temprano, el tratamiento más eficaz por lo general es la radiación o la quimioterapia.
El cáncer del endometrio es el forma más común de cáncer ginecológico. Anualmente se diagnostican 60,000 casos y mueren unas 10,000 personas.
Sin embargo, también es la forma más curable ya que el sangrado vaginal postmenopáusico es un signo temprano que empuja a las pacientes a llegar al consulto. En ese momento, la enfermedad es detectada a través de una biopsia, o la toma de una muestra de la pared vaginal, en vez del Papanicolaou.
“A menudo estos cánceres están detenidos en una etapa temprana en el útero y generalmente se pueden extirpar con una histerectomía”, dijo Morrissey. “La histerectomía se puede realizar por vía vaginal o a través de laparoscopía y el período de recuperación es rápido. Generalmente la realiza un asistente robótico. Puede ser un tratamiento ambulatorio y en algunos casos debe quedarse una noche en el hospital, ya que la incisión es de apenas un centímetro”.
Con anterioridad, como no se quería correr ningún riesgo en la determinación de si el cáncer se había extendido o no, los médicos eliminaban todos los ganglios linfáticos circundantes. Eso significaba que la cirugía era mucho más invasiva y la estancia hospitalaria era de al menos tres días. También había más riesgo porque la pérdida de sangre era mayor y era posible lesionar los ganglios linfáticos durante la cirugía y ocasionar linfedema, que es la inflamación causada por la acumulación de linfa en los tejidos blandos.
“Un 90 por ciento de las mujeres se sometían a este procedimiento sin que se obtuviera ningún beneficio”, dijo Díaz.
Pero desde hace 10 años hay un procedimiento nuevo que se realiza universalmente y que asegura que el cáncer no se riegue o que haga metástasis a los ganglios linfáticos pélvicos. El Dr. John Díaz del Baptist Hospital de Miami lideró este procedimiento cuando trabajaba en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center en New York City.
desde hace 10 años hay un procedimiento nuevo que se realiza universalmente y que asegura que el cáncer no se riegue o que haga metástasis a los ganglios linfáticos pélvicos.
Dr. John Díaz
Baptist Hospital de MiamiAhora, gracias a la innovación de Díaz, los doctores utilizan una luz amarilla fluorescente para buscar el ganglio linfático mortal –llamado ganglio linfático centinela– y extirparlo, dejando los otros intactos.
El procedimiento comenzó con el cáncer de mama.
“Queríamos buscar una manera más eficiente de hacerlo”, dijo Díaz. “Antes se eliminaban todos los ganglios linfáticos en la axila lo que puede ser muy traumático para las mujeres, y muy incómodo, porque durante un tiempo tenían que usar envolturas especiales para el brazo y la axila”.
Antes de que Díaz comenzara a realizar este tipo de cirugía, el procedimiento se realizaba en los casos de melanoma. Ahora es el procedimiento estándar, con una tasa de detección del 80 al 85 por ciento.
Sin embargo, el procedimiento levantó mucha controversia porque algunos doctores se aferraban a las viejas directrices de remover todos los ganglios linfáticos circundantes. En la controversia también estaba Mayo Clinic que ofreció sus base de datos para hacer un estudio de comparación. Básicamente el estudio respaldó el trabajo de Díaz, encontrando que el retiro del ganglio linfático centinela “era lo que debía hacerse”.
Anelisa Pérez es una de las pacientes de Díaz que se benefició de este procedimiento. Pérez, que es divorciada y vive en Miami con sus dos hijos, recibió el diagnóstico de cáncer del endometrio en etapa dos en el año 2015 cuando fue a la sala de emergencia del South Miami Hospital porque llevaba sangrando cuatro semanas.
Los médicos le encontraron un fibroma y la refirieron al Dr. Díaz que decidió realizarle una histerectomía porque había una larga historia de cáncer en las mujeres de la familia. La mamá, la hermana, dos tías y dos primas habían tenido cáncer, principalmente cáncer del colon.
Como todavía era una mujer joven, Díaz decidió ser extremadamente agresivo en el tratamiento de Pérez, prescribiendo quimioterapia y radioterapia. Ella terminó la radiación y está ahora en medio de su quimioterapia.
Según Pérez los tratamientos no han sido tan malos como esperaba. La clave en mantener la estabilidad en la familia ha sido continuar con la misma rutina.
“A los niños no les he mencionado la palabra cáncer”, dijo Pérez, quien trabaja como planificadora de eventos. “Les digo que mami tiene dolor de estómago pero pronto estará bien. Me maquillo, vamos de compras, los llevo a la escuela todos los días. La clave es mantener la actitud y tener el apoyo de amigos y familiares”.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de junio de 2016, 0:06 p. m. with the headline "Nuevas directrices para los cánceres ginecológicos."