Preste atención cuando su hijo muestra señales de ansiedad, depresión
En el 2014, más de uno de cada diez niños entre las edades de 12 a 17 sufrieron de al menos un episodio de depresión, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental.
La Academia Americana de Pediatría recomienda que todos los niños deben ser evaluados para depresión anualmente y poder detectar síntomas tan temprano como sea posible.
“Quiero enfatizar la importancia de buscar tratamiento más temprano. En muchas ocasiones le he dicho a los pacientes adultos: ‘Desearía haberlos tenido como pacientes cuando eran adolescentes y quizás no estaríamos sentados aquí hoy” ’, dice el Dr. David Rube, director médico de psiquiatría de niños y adolescentes de Joe DiMaggio Children’s Hospital en Hollywood.
La depresión incluye tristeza, sentimientos de desesperanza, disminución en la energía y pérdida de interés en pasatiempos y actividades que persiste por más de dos semanas. Aunque la ansiedad es un trastorno separado, los pacientes con depresión también sufren a menudo de ansiedad.
“Mientras más temprano se noten los síntomas y se traigan a la atención, mejor será para el niño”, dice la Dra. Nicole Mavrides, directora médica de consulta de psiquiatría infantil de UHealth-University of Miami Health System.
Cómo comenzar una conversación
Hablar con un adolescente sobre depresión o ansiedad puede ser una conversación difícil. Es importante no hacer que el adolescente se sienta que está en problemas o hizo algo malo.
“Los padres necesitan utilizar las palabras mágicas, ‘Estoy realmente preocupado por...’ y ‘Creo que quizás necesitamos ayudarte más con...’”, dice Gilda Moreno, psicóloga clínica de Nicklaus Children’s Hospital. “Una afirmación abierta en lugar de una acusación”.
A menudo, la depresión y la ansiedad se pueden relacionar con bajo rendimiento en la escuela o en las actividades extracurriculares. Por esa razón, los padres deben tratar de entender lo que está afectando el rendimiento de su hijo en lugar de regañarlos.
“Ayuda mucho ser honesto y hacerlo de una forma que no scree un estigma”, dice Mavrides.
Es esencial establecer líneas abiertas de comunicación con los adolescentes. Los padres deben conocer a sus hijos lo suficiente como para notar si solo están teniendo un mal día o si están experimentando síntomas de depresión o ansiedad.
“Muchos padres dirán, ‘Déjalo quedarse en su habitación’ o ‘Ellos necesitan su espacio’ pero a veces eso provoca más distancia y los niños no se sienten tan cómodos hablando con sus padres sobre sus problemas. Si no tratan y tienen las conversaciones, entonces los niños comienzan a pensar que a sus padres no les importa”, dice Mavrides.
Tratamiento
De acuerdo con los expertos, la forma más efectiva para tratar la depresión y los trastornos de ansiedad es utilizar una combinación de psicoterapia y medicación. “La terapia sola no es suficiente. La medicación sola no es suficiente”, dice Moreno.
En cuanto a la medicación, los trastornos depresivos y de ansiedad se tratan con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés), que funcionan aumentando los niveles de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor asociado con la estabilización del estado anímico.
“Observando los medicamentos que se utilizan para el tratamiento de la depresión, Prozac (nombre de marca para Fluoxetine) parece ser el que sigue sonando más en términos de su efectividad”, dice Rube.
Para casos leves de depresión, los psicólogos clínicos intentan a menudo tratar el episodio solo con terapia y entonces evaluar si es necesario un tratamiento adicional, como medicación.
Existen múltiples niveles de terapia conductual que se utilizan para tratar la depresión y la ansiedad, incluyendo terapias cognitivas, interpersonales y dialécticas. Los psicólogos también recomiendan a los integrantes de la familia, evaluar si hay problemas familiares que pueden contribuir a la enfermedad mental.
La terapia conductual cognitiva se centra en cambiar los pensamientos negativos, tales como “no le caigo bien a nadie”, “soy feo” o “no tengo amistades”, dice Moreno. En el pasado, la terapia conductual dialéctica, que ayuda a las personas a reconocer los desencadenantes que producen su comportamiento y desarrolla destrezas de manejo para ayudar a evitar estas situaciones, se usaba únicamente con adultos. En años recientes, sin embargo, ha habido un empuje para usar la terapia con adolescentes.
“Hay un gran impulso para involucrar en terapia conductual dialéctica a algunas personas que están a mayor riesgo o han tenido múltiples episodios. Es un programa grupal que involucra a los padres, los adolescentes y provee terapia individualizada”, dice Mavrides.
Cambios en estilos de vida
Además del tratamiento, los psicólogos recomiendan cambios en el estilo de vida tal como mejorar el ejercicio y la dieta. “Me gustaría añadir en el componente de salud, la mente y el cuerpo trabajando juntos, comiendo mejor, durmiendo mejor y haciendo ejercicio”, dice Moreno.
Es importante que los padres presten atención a los intereses de sus hijos, ya que la depresión y la ansiedad puede provocar que los adolescentes pierdan interés en los pasatiempos.
“Existe presión para que los adolescentes tengan éxito, pero los padres deben estar en sintonía con su hijo y saber cuáles son sus necesidades. No queremos tomar a un niño inclinado a las artes y empujarlo hacia los deportes y viceversa”, dice Rube.
Señales de alerta. Qué señales buscar si su hijo está sufriendo de depresión o ansiedad
▪ Disminuye interés en amistades o relaciones
▪ Pérdida de disfrute en pasatiempos y actividades
▪ Abuso de sustancias
▪ Hablar sobre suicidio o tener un comportamiento autodestructivo
▪ Bajar las notas
▪ Dificultad para concentrarse
▪ Dificultad para dormir, no comer bien o pérdida de apetito
▪ Síntomas psicosomáticos: dolor inexplicable o dolores de cabeza
▪ Monitorear las redes sociales para indicios de acoso cibernético
Recursos
Más información para ayudar a los niños a manejar la enfermedad mental está disponible en la página del Instituto Nacional de Salud Mental en www.nimh.nih.gov.
La página de la Academia Americana de Pediatría, healthychildren.org, tiene también una sección en español.
Números telefónicos importantes:
▪ Suicide Prevention Lifeline (prevención de suicidio): 1-800-273-8255
▪ Joe DiMaggio Children’s Hospital: 866-532-4362
▪ Nicklaus Children’s Hospital: 786-624-2778
▪ UHealth: 305-243-5757
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de julio de 2016, 0:04 p. m. with the headline "Preste atención cuando su hijo muestra señales de ansiedad, depresión."