Células madre, artritis y envejecimiento
Ayer conversaba en la consulta de células madre con una inteligente matancera, su nombre es Margarita y vino a mi consulta, porque padecía desde niña de una artritis generalizada en manos y pies. Ella quería saber si las células madre podían mejorar su problema aun en su tercera edad.
Aquí fue cuando la conversación se tornó interesante, pues le explique que los tratamientos con células madres funcionan muy bien en pacientes artríticos y, contrario a lo que pensábamos, en aquellos de la tercera edad.
Lo real es que, en enfermedades ortopédicas y artríticas dolorosas, la respuesta de las células madre es espectacular, teniendo en consideración que las diferentes opciones que tenemos en la actualidad, no logran el control de los dolores derivados de la artritis.
Para esto hablemos un poco de estadísticas. Más 20 millones de personas de más de 60 años, en este país, viven con dolor producido por la artritis. Esta población consume más medicinas, tiene más enfermedades, depende más del sistema de salud y está menos satisfecha con su vida que la población que no padece de artritis.
Lo peor es que se espera que el número de pacientes afectados se duplique en los próximos 10 años, según la American Geriatrics Society, AGS (Academia Estadounidense de Gerontología o Envejecimiento).
¿Qué hacer entonces? Nadie nos va a sacar las castañas del fuego. Hace medio siglo venimos reemplazando articulaciones y esto no ha cambiado las estadísticas, hace más de un siglo venimos usando medicinas y tampoco nada ha cambiado.
La realidad es que tenemos que cambiar el enfoque que le damos al problema y la solución está en la utilización de las células madres autólogas adultas, para derrotar la artritis.
Si partimos de nuestra experiencia y resultados –el 80 por ciento de nuestros pacientes de 80 años tratados por artritis, de la columna o una articulación, son capaces de mejorar la intensidad del dolor, la distancia que caminan sin dolor y disminuir la cantidad de medicamentos que tomaban para el dolor–, estos muestran que existe una esperanza palpable para pacientes como Margarita.
Cada vez vemos más pacientes, entre las edades de 70 a 90 años, que buscan una solución no quirúrgica para sus problemas de dolor en las rodillas, columna, hombros y caderas. Y esto evitaría poner en riesgo su salud, ya de por sí plagada de diferentes problemas.
Lo que más me sorprende son los conteos de células en pacientes de 80 a 90 años y su viabilidad. Lo que predeciría el fracaso o éxito del procedimiento, ya que, aunque sean más bajos que aquellos de 50 o 60 años, aún son relativamente altos. Y de este tema nunca se ha escrito y, no obstante, cambia todo lo que pensábamos anteriormente sobre los pacientes de esas edades.
Para una consulta gratis con el Dr. Ramón Castellanos o el equipo de StemCell Miami o más información, llame al 305-598-7777. También puede escribir a para dar su opinión o hacer preguntas a stemdoc305@gmail.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de julio de 2016, 1:27 p. m. with the headline "Células madre, artritis y envejecimiento."