Nuevo programa de aprendizaje bilingüe a población diversa de Miami Dade
Hace unas semanas atrás, 20 estudiantes de escuela elemental, giraban sus caderas al ritmo de la canción más emblemática de Celia Cruz. “No hay que llorar… que la vida es un carnaval,” cantaban los estudiantes a todo pulmón. A algunos de los niños más jóvenes les faltaba ligeramente el aire mientras intentaban mantener el paso de sus compañeros de clase de piernas más largas.
Daban al unísono, un paso de salsa hacia adelante, calzando sus hombros al lado de uno de sus profesores, quien vestía una camiseta amarillo mostaza anunciando el programa bilingüe de la escuela: It’s Cool to be Dual! (“¡Es genial ser dual!”).
Los estudiantes participaban de una clase de inmersión en español de tres semanas de duración, diseñada para reforzar la instrucción bilingüe que reciben durante el año escolar. Pero no estaban en La Pequeña Habana o en Hialeah, estaban en Lorah Park Elementary School, en medio del área de Brownsville en Miami, zona predominantemente afroamericana.
“Usualmente son los chicos hispanos los que se benefician de este tipo de introducción a un nuevo idioma”, dice Migdania Vega, directora escolar retirada y consultora del programa bilingüe del distrito escolar de Miami-Dade. “Si viven en este condado, (los estudiantes afroamericanos) realmente tienen derecho a recibir las mismas herramientas”, que sus pares hispanos, dice.
Aunque algunos de los estudiantes en el programa de verano de Lorah Park hablan español en su hogar, sus padres reconocen los beneficios de una educación bilingüe. “Por vivir aquí en Miami, están en desventaja en cuanto a trabajo y a oportunidades si no hablan español”, dice Vega. Los padres le han dicho a Vega que la primera pregunta que se les hace cuando solicitan un trabajo es si hablan español. “Hasta para manejar una grúa le preguntan, ¿Habla español?”, dice.
Este fue el primer año que Lorah Park ha ofrecido el curso de inmersión de verano, aunque la escuela ha sido una escuela bilingüe desde 2004. Durante el año escolar regular, todos los estudiantes reciben 40 por ciento de las instrucciones en español en su salón de clase. Los maestros de Lorah Park solicitaron al distrito que financiara el nuevo programa para darle a los estudiantes una oportunidad de practicar durante el verano.
Treinta y cinco niños entre las edades de cinco a nueve años participaron en la clase inaugural, pasando tres horas al día hablando solamente español. Aprendieron vocabulario y frases nuevas, trabajaron en arte y manualidades y, por supuesto, cantaron canciones de Celia Cruz.
“Usted aprende un idioma cuando está inmerso en él”, dice Carmen Ramos, maestra guía de la clase de verano y del programa bilingüe de la escuela. “Usted tiene que estar obligado a hablarlo.” Añade que los estudiantes, la mayoría de los cuales son afroamericanos, han mejorado rápidamente gracias a la instrucción adicional de verano. “Los estudiantes hispanos tienen más acento que ellos”, dice riendo.
En una escuela en la que el 98 por ciento de los estudiantes cualifican para almuerzo gratis o con precio reducido debido a los ingresos familiares, sus defensores dicen que el programa bilingüe ha tenido un impacto positivo en el desempeño académico.
Shirley Johnson, presidenta del capítulo de NAACP en Miami-Dade, dice que Lorah Park ha superado a escuelas comparables desde que instituyó un programa bilingüe. Mientras algunas de las “escuelas circundantes con el mismo nivel socioeconómico” han obtenido F, en Lorah Park no ha sido así. Comenta que, desde que comenzó el programa bilingüe hace 12 años, la escuela elemental ha recibido mayormente C, B y “hasta una A”, refiriéndose a las calificaciones escolares que son determinadas por el desempeño de los estudiantes en las pruebas estatales, tasas de graduación y otros factores.
Las investigaciones son mixtas, pero algunos estudios indican que los estudiantes bilingües salen mejor en los exámenes, y que las mismas destrezas que se usan para aprender un segundo idioma ayudan a los niños a dominar también otras materias.
Pero para Johnson, quien sirve como presidenta del comité de educación de la Conferencia del Estado de Florida de NAACP, la educación bilingüe es mucho más que los resultados de un examen. Es sobre acceso a oportunidades y ofrecer a los estudiantes una perspectiva global.
Johnson conoció por primera vez la educación bilingüe a principios de la década de 1970, cuando era maestra de Miami Gardens Elementary School. “Tomé una clase en educación bilingüe y se abrió otro mundo para mí porque entendí otra cultura”, dice. “Necesitamos que todo el mundo hable un segundo y un tercer idioma”.
Los niños en el programa de verano de Lorah Park se muestran tan entusiastas como Johnson con el programa. Cuando Ramos le pregunta en español a sus estudiantes si recuerdan un trabalenguas que hayan aprendido recientemente, una docena de manos ansiosasse levanta con anticipación. Ramos llama a uno de los estudiantes mayores, quien recita a la perfección un trabalenguas sobre un hipopótamo.
“El futuro de la economía global es ser bilingüe y bi-alfabetizado”, dice Melba Brito, directora administrativa del departamento de educación bilingüe y lenguas del mundo de Miami-Dade. “Por eso la comunidad está muy interesada en este tipo de educación”. Brito comenta que el distrito ha “acogido” la iniciativa de verano de Lorah Park y espera expandir el programa para el próximo año, incluyendo otras escuelas.
El programa bilingüe de Lorah Park ha atraído a estudiantes de otros vecindarios. Para Velencia Ivory, ofrecer a su hijo Antonio, de seis años de edad, la oportunidad de aprender español, fue tan importante que lo transfirió el pasado año de su escuela local Miami Gardens a Lorah Park y lo matriculó en el curso de tres semanas que terminó en julio.
“Es tan diverso aquí y pienso que será muy bueno, siendo él un varón negro, conocer ambos idiomas”, dice. “Puede llegar mucho más lejos en la vida. Estoy pensando en su futuro”.
Ivory dice que ella motiva a Antonio a jugar juegos en español en la computadora y a ver en su iPad programas en español en el hogar. “Yo también voy a tomar otras clases de español porque quiero dominarlo. Deseo conocer todas las palabras”, dice Ivory. “Estoy interesada en ello e intento inculcarle eso a Antonio”.
Antonio también practica español mientras hace mandados para su mamá. Algunas veces entabla conversaciones en la tienda del barrio con clientes que hablan español, relata Ivory.
“Es algo maravilloso que uno se pueda comunicar con otras personas en diferentes idiomas”, comenta.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de agosto de 2016 a las 5:38 p. m. con el titular "Nuevo programa de aprendizaje bilingüe a población diversa de Miami Dade."