Salud

ADHD en el salón de clases: una lucha para maestros y estudiantes

El maestro Herbert McArthur, Jr. trabaja con Samantha N. mientras Jesús G. está distraído. El programa es uno de verano para niños con ADHD que se lleva a cabo en el Center for Children and Families de Florida International University (FIU) en conjunción con las escuelas públicas del condado de Miami Dade.
El maestro Herbert McArthur, Jr. trabaja con Samantha N. mientras Jesús G. está distraído. El programa es uno de verano para niños con ADHD que se lleva a cabo en el Center for Children and Families de Florida International University (FIU) en conjunción con las escuelas públicas del condado de Miami Dade. emichot@miamiherald.com

Hudson Dunn siempre ha sido un niño activo. Sus maestros en el cuido lo llamaban “demandante” e “independiente”. En preescolar prefería cantar y soñar despierto en vez de aprender el ABC. Cuando estuvo en kindergarten en el condado de Broward, a Hudson no se le permitía participar de las excursiones a menos que su mamá estuviera presente para hacerse cargo de él. A menudo llegaba llorando al hogar. “Todo esto creó un ambiente en el salón de clases donde se le etiquetó como un niño malo”, dice su mamá, Jenine Dunn.

Hudson tiene Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés), uno de los trastornos de salud mental más comúnmente diagnosticado en niños. Los Centros de Control de Enfermedades estiman que el 11 por ciento de los niños estadounidenses tienen ADHD. Si se aplica ese número a Miami Dade, 40,000 estudiantes de escuela pública pudieran sufrir del trastorno.

El listado de síntomas para niños con ADHD es como una receta para problemas en la escuela: dificultad en prestar atención y completar tareas; ser inquieto, hablador e impulsivo; tiene dificultad en seguir instrucciones, hacer amigos y dar seguimiento a las cosas, como tareas escolares o materiales de clase.

El aumento en las exigencias académicas ha complicado todo para estos niños, argumenta el Dr. Jeffrey Brosco, profesor de pediatría clínica de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. Los niños pasan más tiempo preparándose para las pruebas estandarizadas y menos tiempo jugando en el receso, Brosco de ahí que la tasa de ADHD en niños se ha duplicado desde la década de 1970.

“Hemos aumentado las exigfencias académicas, pero también hemos reducido el tiempo de recreo y creatividad”, dice Brosco. “Los niños más jóvenes aprenden mejor jugando y con diferentes actividades creativas y no solo practicando la lectura, escritura y aritmética”.

Tome, por ejemplo, la cantidad de tiempo que los niños dedican a hacer tareas escolares. En un artículo publicado en febrero en JAMA Pediatrics, Brosco y la coautora Anna Bona señalaban que los niños de escuela elemental dedicaban en 1997, más o menos dos horas en las tareas, comparado con niños en la década de 1980 que usaban menos de una hora.

Dunn dice que el rigor académico de kindergarten contribuye definitivamente a las dificultades que su hijo Hudson enfrenta en la escuela. “Hay muy poco tiempo libre para la imaginación. Quieren que estos niños de kindergarten se sienten en un escritorio siete horas al día”, dice. “Eso crea una increíble cantidad de estrés”.

Puede haber otras causas para el aumento de las tasas de ADHD. El Dr. William Pelham, investigador de la Universidad Internacional de Florida (FIU, por sus siglas en inglés), reconocido mundialmente en el campo de ADHD, relaciona dos hechos importantes con el aumento de este diagnóstico: uno, el reconocimiento del gobierno federal en 1991 de que los niños con ADHD tienen derecho a servicios de educación especial en la escuela. Segundo, el desarrollo y mercadeo de nuevas drogas farmacéuticas desde el 2000.

Cualquiera sea la causa, Pelham se ha enfocado en tratamientos efectivos a lo largo de su carrera. Todos los veranos, Pelham, quien dirige el Centro de Niños y Familias de FIU, lleva a cabo un campamento de verano para niños con ADHD en Paul W. Bell Middle, cerca de Sweetwater.

Allí hay todas las actividades que usted esperaría de un campamento de verano, como baloncesto y canciones divertidas. Pero también hay un componente de salón de clases con una cargada dosis de terapia de conducta, donde hay una consecuencia para cada acción, buena o mala.

La terapia se exhibe en la clase de Herbert McArthur, Jr. Durante el año escolar, es maestro de la escuela secundaria de Miami-Dade. En la época de verano, da clase en un salón lleno de jóvenes estudiantes que sufren ADHD.

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Cada 30 segundos más o menos reconoce cada pequeña cosa bien hecha. Porque para los estudiantes de McArthur, cada momento que pasan sentados en clase y siguiendo las reglas es un logro monumental.

Implementar estrategias de modificación de conducta en el salón de clases toma tiempo, tiempo que a menudo los maestros no tienen. Una encuesta reciente de la Federación Americana de Maestros encontró que la presión creada por la falta de tiempo era una causa importante de estrés entre los maestros.

Cada momento que se usa corrigiendo mal comportamiento, elogiando el buen comportamiento o redirigiendo a un estudiante a la tarea que realiza es un momento que se ha perdido de enseñar.

Pelham y su equipo se concentran en la modificación de conducta porque funciona. Combinado con entrenamiento a los padres, Pelham ha encontrado que tratar primero este tipo de tratamiento en lugar de medicación es más efectivo y cuesta menos. Sus hallazgos, publicados en febrero, han guiado a los Centros de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) a cambiar el curso de tratamiento recomendado para los niños con ADHD.

Todavía, los niños en Florida tienen mucha más probabilidad de recibir medicamentos que terapia. En un estudio que condujo el CDC en 2010, más del 70 por ciento de los niños habían tomado algún medicamento el año anterior, mientras que solo la mitad había recibido terapia de conducta en ese mismo tiempo.

Ava Goldman, directora de Educación para Estudiantes Excepcionales de Miami-Dade, dice que el distrito escolar trabaja con Pelham entrenando a maestros para trabajar con estudiantes que tienen ADHD.

Christina Veiga: (305) 376-2029, @cveiga

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de agosto de 2016 a las 5:25 p. m. con el titular "ADHD en el salón de clases: una lucha para maestros y estudiantes."

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