Salud

Es hora de que los híperpadres pongan los pies en la tierra

MCT

Es momento de que deje que su niño fracase, cometa errores y enfrente las consecuencias, solo entonces aprenderá cómo volver a levantarse.

Para un padre moderno, ese consejo suena contra intuitivo. El instinto básico de un padre es escudar y proteger a sus pequeños. Pero algunas veces, esa protección ahoga al niño.

Su corazón está en el lugar correcto. Sus intenciones son correctas. Usted desea pavimentar un camino a salvo y seguro para que su hijo crezca y prospere. Sin embargo, hay consecuencias no intencionales de todo ese amor sofocante. Los expertos están ampliamente de acuerdo en lo siguiente: los niños que siempre son rescatados y nunca se les permite tomar una decisión, crecen sintiéndose incapaces de hacer algo por su cuenta.

“Los padres quieren hacer un gran trabajo, pero algunas veces ese trabajo significa dejar que tropiece y caiga, y se levante por sí mismo, de forma que sepan que pueden hacerlo”, dice Maggie Macaulay, entrenadora de padres y presidente de Whole Hearted Parenting en Miramar. “No significa hacer todo por su hijo”.

¿Quiénes son los híperpadres?

“Es llevar las destrezas básicas de la crianza a un nivel excesivo”, tomar decisiones por los niños, involucrarse en sus amistades e intervenir en la escuela, explica Samantha Carella, psicóloga de Miami, especialista en niños y adolescentes.

Los híperpadres tienen miedo de dejar que sus hijos fracasen. “Son padres que intervienen, en lugar de dejar que sus hijos resuelvan las dificultades”, dice Macaulay. “Piensan que el fracaso es dañino para sus hijos”.

Muchos padres no permiten que los hijos cometan errores de los que puedan aprender, dice Carella, codueña de Pediatric Psychology Associates en el sur de Florida. “Como resultado, el niño no llega a experimentar el éxito real como tampoco el fracaso, porque muchas veces sus éxitos se deben a los acomodos provistos por el padre”.

¿Por qué es esto una desventaja para el niño?

Los niños nunca saben lo capaces que son porque en el minuto que hay un error en ese proyecto de ciencia o algo se derrama, mamá o papá incursionan y se hacen cargo, comenta Macaulay.

“Cada vez que hacemos algo por los niños, o por cualquiera, que ellos pueden hacer por sí mismos, le robamos el gozo del logro y el enriquecimiento de aprender cómo hacer las cosas diferentes si ‘fallan’”, expresa.

En esencia, están creando menos resiliencia e inventiva en sus hijos, dice Karen Deerwester, entrenadora de crianza, autora y directora de Family Time, Inc. en Boca Raton. “Les da a los niños la idea de que no tendrán éxito ni serán competentes, y que necesitan a sus padres como socios permanentes o equipo de rescate”.

Carella dice que este exceso de ayuda se convierte en una muleta para el niño. “El mensaje que les damos es: ‘No creo que puedes hacer esto sin mí”’, explica. Dejar que sus hijos cometan errores les enseña tolerancia a la frustración, que la vida no siempre es color de rosa y que usted puede seguir adelante, aun cuando comete un error.

¿Por qué esto se está volviendo cada vez más común?

Los padres sienten como si estuvieran en una pecera. “Se comparte tanto en las redes sociales que no importa lo que usted decida, siempre hay otra perspectiva que le hará sentir como que no ha hecho lo suficiente”, dice Deerwester.

La filosofía hace 20 o 30 años era que nuestros niños necesitaban aprender por su cuenta y nosotros estábamos aquí para guiarlos y ofrecerles apoyo, comenta.

“Pero ahora el campo de juego no está nivelado. Usted tiene niños que están sobre protegidos”, dice Carella. “Desde afuera parece que están muy preparados y pulidos, pero en el interior carecen de confianza y no tienen las destrezas para manejar las cosas por sí mismos, ya sea social, académicamente o en el diario vivir.”

¿Cómo encontrar el balance adecuado?

recomendaciones de Deerwester:

▪  Los padres necesitan confiar en sí mismos. Si han seleccionado una buena escuela o han preparado a sus hijos para un nuevo año escolar o nuevos maestros, pueden respirar profundo y decir “He sentado las bases. He hecho lo que necesito hacer, y ahora puedo dejarlo ir”.

▪ Los padres deben confiar en la escuela. Los educadores tienen experiencia. Ellos saben cómo manejar las transiciones y los retos de cada nuevo año escolar.

▪ Los padres tienen que confiar en las habilidades de los niños. Confíe en que su hijo es capaz de enfrentar los retos apropiados a su edad, de forma que sean aprendices más confiados y mejores pensadores.

Recomendaciones para los híperpadres:

Si un niño está estancado en un problema, ayude a que busque ideas para posibles soluciones. “Lleve al niño a ver cuáles son sus opciones. La retroalimentación de los padres puede ser de ayuda, pero no debe dictar lo que deben o no hacer. Esto prepara al niño para el fracaso”, dice Samantha Carella, psicóloga de niños y adolescentes de Pediatric Psychology Associates en el sur de Florida. “Aun cuando el niño escuche, más adelante, cuando tenga que tomar sus propias decisiones y no cuente con un padre de referencia, será muy difícil para ellos”.

▪ Siéntase bien con los fracasos de su hijo, dice Carella. “Los padres necesitan dejar ir y no asumir responsabilidad por todo en la vida de sus hijos”.

▪ No trate de controlar la felicidad de su hijo. “Los padres sobre reaccionan cuando su hijo no es feliz y tratan de hacerlo sentir mejor. Esto puede ser contraproducente porque está enviando el mensaje de ‘Me necesitas para sentirte mejor’”, comenta Carella. “Esté allí para escuchar y deje que ventilen”.

▪ Empatice, pero no resuelva. Algunas veces ayuda solo ser empático. Puede decir: “Eso debe haber sido difícil para ti”; “Sé que lo intentaste de verdad”; “Solo puedo imaginar cómo te sientes”.

▪ Ayúdelos a replantearse el problema. Diga: “¿Crees que puedes hacer algo diferente la próxima vez?”; “¿Cuál otra opción podría funcionar mejor la próxima vez?”. Carella comenta que ellos pueden no saber y los padres pueden ofrecerle sugerencias si el niño las desea, pero no diga “La próxima vez asegúrate de hacer a, b y c”.

▪ Deje de estar encima. “Los padres reaccionan rápidamente, pero los niños necesitan tiempo para procesar”, dice Carella. “Cuando brincamos a ayudar, en lugar de dejarlos pasar por la situación, les quitamos la oportunidad de aprender. Los niños no pueden aprender si los padres están siempre haciéndolo por ellos”.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de agosto de 2016 a las 11:29 a. m. con el titular "Es hora de que los híperpadres pongan los pies en la tierra."

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