Salud

Tiempo adicional en los exámenes puede aliviar el estrés a los estudiantes

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Las pruebas estandarizadas son estresantes para muchos estudiantes.

Los exámenes clasificatorios o de alto índice, con límite estricto de tiempo, como el SAT (Scholarship Aptitude Test), prueba de admisión universitaria, puede particularmente producir ansiedad y sudoración en las manos, especialmente entre estudiantes nerviosos. Muchos llegan al punto de no poder sostener los lápices. Predeciblemente, los resultados pueden sufrir.

Para los pocos escogidos hay algunas opciones para aliviar el estrés y mejorar potencialmente el desempeño académico. Oficialmente se les conoce como acomodos, la implicación más común es tiempo adicional para completar un examen. Pero también pueden incluir braille y exámenes impresos en tamaño grande, el uso de una computadora para ensayos, el uso de una calculadora de cuatro funciones y recesos adicionales.

De acuerdo con el College Board, la agencia que administra las pruebas SAT, ACT y AP, el seis por ciento de los que tomaron la prueba SAT en Florida en 2014, reportaron tener alguna condición o discapacidad. Sin embargo, solo el dos por ciento terminó tomando la prueba en una condición no-estándar, lo que significa que lograron obtener un acomodo como tiempo adicional o receso más prolongado entre las secciones del examen.

Como muchos asuntos educativos, las razones por las que un niño recibe un acomodo y otro no, son complicadas. Pero las diferencias en ingreso parecen jugar una parte importante.

“Hay evidencia sólida de un sesgo de ingreso y clase en quienes obtienen excepciones”, dice Robert Schaeffer de FairTest, una organización que aboga por repensar el rol de las pruebas estandarizadas. “Sospecho que usted encontrará una diferencia entre Overtown y Coral Gables basada en economía y poder”.

Las familias adineradas tienen una ventaja obvia. Tienen dinero para pagar por médicos expertos que pueden verificar los problemas de un estudiante y, aún más importante, proveer la documentación y evidencia que requiere el College Board antes de otorgar un acomodo.

“Le recomendamos a los estudiantes que soliciten acomodos tan temprano como sea posible. Idealmente, no menos de siete semanas previas al día del examen, porque el proceso puede tomar un par semanas o más”, dice el College Board en una declaración. “En general, a los estudiantes se les aprueba acomodos para el examen de College Board si un estudiante presenta documentación de una discapacidad que impacta su habilidad para participar en exámenes del College Board”.

Schaeffer dice que hace una década la mala publicidad expuso hasta donde llegaban algunas familias ricas para obtener acomodos en los exámenes que tomaban sus hijos.

“Historias como la expuesta por LA Times, llevaron de algún modo a todos a despertar ante lugares donde algunas personas juegan con el sistema”, dice Schaeffer.

Ahora es más difícil engañar al sistema, particularmente con las políticas del College Board, y pocos padres buscan explícitamente tiempo adicional en los exámenes para sus hijos, comenta.

“En mi experiencia clínica es raro que alguien venga a solicitar acomodo”, dice el Dr. Rodney Parker-Yarnal, psiquiatra de Pinecrest. “Frecuentemente recibo a padres que vienen solo buscando Adderall”.

Parker-Yarnal añade que hay una escasez de psicólogos y psiquiatras cualificados disponibles para diagnosticar problemas de aprendizaje que permitan acomodos en exámenes.

Una variedad de factores puede explicar la brecha de cuatro por ciento entre aquellos que informan discapacidad y aquellos que reciben acomodos.

Algunos estudiantes pueden tener una discapacidad que no cumple con los límites del College Board. Otros estudiantes con problemas que no cualifican.

“Los niños que crecen en la pobreza tienen menos probabilidades de haber recibido exámenes de la vista y obtener las ayudas visuales que necesitan”, dice Schaeffer. “Todo es acumulativo, la correlación entre el ingreso familiar y la puntuación promedio de los exámenes, y el acceso al acomodo”.

Sin embargo, una cosa que muestran los números es que los estudiantes de alto desempeño no están abusando de acomodos con el fin de obtener una ventaja adicional en la solicitud a la Ivy League.

En 2014, los estudiantes a quienes se les otorgó acomodos recibieron puntuaciones más bajas que el promedio en el SAT. Pero los acomodos parece que ayudaron a estudiantes que reportaron un problema de aprendizaje. Reciben una calificación promedio en el SAT de 479 en lectura crítica, 480 en matemática y 468 en escritura.

El College Board no recogió datos sobre acomodos en 2015.

Parker-Yarnal indica que muchas familias con niños pequeños no buscan acomodos para condiciones como ADHD hasta más tarde en sus carreras académicas, lo que puede tener un impacto negativo en su autoestima y desempeño académico. Parker-Yarmal alienta a los padres a ver un psiquiatra, psicólogo u oficial escolar si creen que su hijo se puede beneficiar de acomodo en un examen.

“Cuando hacemos lo mejor no estamos empujando píldoras”, dice Parkier-Yarmal. “Hacemos todo lo posible antes de usar una píldora”.

Señales de ansiedad a causa de un examen

El Dr. Rodney Parker-Yarmal recomienda los siguientes pasos si usted no está seguro de que su hijo cualifica para acomodo en un examen.

▪  Busque señales de falta de atención y dificultad en desempeño académico, aun cuando su hijo no muestre señales de hiperactividad.

▪  Revise chadd.org para más información sobre ADHD.

▪  Hable con un oficial escolar o programe una visita con un psicólogo o psiquiatra.

▪  Obtenga un diagnóstico de un profesional médico si los síntomas coinciden con ADHD.

▪  Solicite un plan 504 para su hijo. El plan le asegura a un niño con ADHD recibir acomodo académico que corresponda a su diagnóstico.

▪  Tenga cuidado de etiquetar a su hijo de “perezoso”.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de agosto de 2016 a las 5:36 p. m. con el titular "Tiempo adicional en los exámenes puede aliviar el estrés a los estudiantes."

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