Salud

Alan Tenenbaum: una vida inspiradora


Alan se golpeó contra el fondo de la piscina y restos de dos de sus cervicales impactaron la médula, dejándolo cuadripléjico.
Alan se golpeó contra el fondo de la piscina y restos de dos de sus cervicales impactaron la médula, dejándolo cuadripléjico. Alan Tenenbaum

El 21 de junio del 2008 es un recuerdo en la vida de Alan Tenenbaum. Aquel sábado el sol brillaba con la intensidad furiosa que suelen ofrecer las tardes en Guatemala. Un grupo de jóvenes disfrutaba alrededor de la piscina y Alan, experto nadador, decidió dar un buen salto de clavado. Tomó impulso y se tiró al agua, como quien se lanza al vacío.

Cuando despertó, ya en el hospital, le explicaron lo sucedido: su cabeza había golpeado contra el fondo de la piscina. Los restos de dos de sus cervicales impactaron la médula, dejándolo cuadripléjico. Los médicos le informaron que solo volvería a mover la cara y que necesitaría un respirador artificial.

Nada de ese pronóstico sucedió. Alan respira sin la ayuda de una máquina y tras varios meses de fisioterapia, hoy puede mover muchas partes del cuerpo. El trabajo duro y la fe para que esta historia tenga otro final se cuenta en En la silla de Morfeo, el libro que decidió publicar Alan.

“Lo comencé a escribir en Miami”, comenta el autor para el Nuevo Herald. “A meses de mi accidente, me vine a esta ciudad a una rehabilitación intensiva. Mi familia en Guatemala estaba muy pendiente mientras me encontraba en Miami y preguntaban cómo me sentía todos los días. Así que decidí publicar unos párrafos en Facebook para informarles a todos”.

“De pronto empecé a recibir comentarios de mis escritos”, agrega Alan. “ ‘¡Deberías escribir un libro!’, me sugerían. Yo que nunca había tenido el hábito de la lectura jamás se me hubiera ocurrido escribir un libro, pero ya que tenía una buena historia para compartir, lo consideré. En una noche de insomnio, por fin, comencé a escribirlo”.

En la silla de Morfeo es un libro emotivo e inspirador. Alan se enfrenta a su historia porque sabe que será un regalo para quienes se encuentran en momentos difíciles.

“Cuando me enteré de que no podía caminar nunca me pregunté ‘¿por qué a mí?’. Al contrario, lo vi de otra manera; estaba agradecido de no haberme ahoguado en esa piscina y de que mi mente siga intacta”, afirma. “Podría haber sido mucho peor. Es cierto que se me debió haber venido el mundo encima, pero, por alguna extraña razón, siempre lo tomé de una manera muy tranquila. Creo que es por eso, por estar tan consciente de que me pude haber muerto, que me siento tan agradecido con esta ‘segunda vida’ que me han obsequiado”.

Por el interés que ha provocado En la silla de Morfeo, Alan ha comenzado a dar conferencias motivadoras y está en la etapa inicial de Sigue Avanzando, una fundación que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de lesionados medulares en Guatemala.

“Al igual que escribir el libro, esto de dar charlas tampoco hubiera pasado por mi mente”, confiesa el joven. “Pero es increíble cómo las piezas del rompecabezas se van poniendo en su lugar y se abren puertas. La primera charla que di fue porque me invitaron a una actividad comunitaria y acepté, aunque hecho un manojo de nervios. Después me preguntaron si podía ir a una escuelita por ahí, un centro de rehabilitación por allá y cada vez me gustaba más. ¡Hoy por hoy me encanta. Y ver las sonrisas de las personas me llena de buena vibra!”.• 

hveraalvarez@yahoo.com

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de febrero de 2015, 1:00 a. m. with the headline "Alan Tenenbaum: una vida inspiradora."

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