Cuando el ronquido en niños necesita atención
El ronquido en los niños puede ser un síntoma normal de un catarro o un virus. Pero cuando el ronquido es persistente y los niños tienen dificultad durmiendo, los padres deben llevarlos al médico para identificar condiciones más serias.
Los ronquidos ocurren en cerca del 20 por ciento de los niños y es más común en niños entre dos y seis años, dice el Dr. Marcel Deray, neurólogo pediátrico y director del centro de trastornos del sueño de Nicklaus Children’s Hospital en Miami. Cerca del diez por ciento de los niños que sufren de ronquidos tienen algún tipo de apnea del sueño obstructivo, un trastorno del sueño que produce pausas en la respiración durante la noche.
“Esa es la edad en que las adenoides y las amígdalas se agrandan en los niños, que es la causa principal de los ronquidos y la apnea del sueño”, dice Deray.
Además de los fuertes ronquidos, los niños pueden parecer inquietos en el sueño, hablar dormidos, dormir en posiciones anormales o caminar dormidos. También volver a mojar la cama luego de no hacerlo por seis meses. Todos estos comportamientos nocturnos son señales de que un niño puede necesitar tratamiento para sus ronquidos y que puede ser apnea del sueño.
Durante el día, los niños que sufren de apnea del sueño pueden despertar cansados, irritables, malhumorados y con dolor de cabeza. Las maestras pueden notar que los niños se quedan dormidos en clase o tienen dificultad para prestar atención. Los niños pueden también estar hiperactivos durante el día.
Factores ambientales y alérgenos pueden también contribuir a los ronquidos. Los niños que están expuestos al humo del cigarrillo pueden roncar más. La obesidad puede también hacer a los niños más propensos a roncar ya que una persona obesa puede tener dificultad respirando. Los niños con síndrome Down o anormalidades faciales son más propensos a sufrir apnea del sueño porque tienen mayor probabilidad de tener una vía aérea colapsada o contraída.
“Algunos factores de riesgo (para roncar y apnea del sueño) pueden ser niños que están sobrepeso, o sea, niños que tienen un índice de masa corpórea (BMI, por sus siglas en inglés) mayor de 26. Usted debe ser más proactivo en la evaluación para detectar apnea del sueño”, dice el Dr. Leonard Torres, pediatra especialista en sueño de UHealth – University of Miami Health System.
Diagnóstico y tratamiento
Si un médico determina que roncar puede ser un problema para el niño, el próximo paso es tratar de hacer cambios en el estilo de vida y observar si el niño tiene un catarro, una infección viral o alergias.
Algunos cambios de estilo de vida que recomienda la Dra. Nivia Vásquez, pediatra de Baptist Health South Florida, son comer una mejor dieta, hacer ejercicio, disminuir los irritantes ambientales y evitar ambientes en que se fume.
Si esos cambios no mejoran el sueño del niño o los síntomas relacionados, entonces el médico puede recomendar una polisomnografía, que es parte de un estudio nocturno del sueño. La polisonmografía mide la actividad cerebral, los movimientos de los ojos, el ritmo cardíaco, los niveles de oxígeno, el movimiento de aire y los movimientos del pecho.
El Nicklaus Children’s Hospital abrió recientemente un segundo centro de trastornos del sueño en Dan Marino Outpatient Center en Weston. Deray colaboró en la apertura del centro original de trastornos del sueño de Nicklaus en 1983.
“El estudio del sueño supone pasar un anoche en el laboratorio. Tenemos un centro integral de sueño, podemos ver cualquier problema”, dice Deray.
El próximo paso, luego de identificar que un niño tiene apnea del sueño, es saber qué lo causa. Casi siempre la apnea del sueño es causada por engrandecimiento de las adenoides, tejido blando detrás de las cavidades nasales, y engrandecimiento de las amígdalas. Para tratar de corregir la condición, los doctores removerán las adenoides y las amígdalas en un procedimiento quirúrgico llamado amigdalectomía y adenoidectomía
“No hay efectos secundarios adicionales a la cirugía y la anestesia. Hay muy poco riesgo de complicación”, dice Deray.
Luego de la cirugía, se le dará seguimiento a los niños en un estudio del sueño para asegurarse de que cesan los ronquidos y la apnea del sueño. Si los niños continúan con dificultad para respirar mientras duermen aún después de la cirugía, pueden ponerlo en terapia continua de presión positiva de las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés), donde un dispositivo electrónico suministra aire a las vías respiratorias durante la noche para prevenir que la garganta colapse.
Es importante tratar los trastornos del sueño como la apnea del sueño en los niños ya que la privación del sueño y la dificultad para respirar por un largo período de tiempo puede producir problemas de salud permanentes.
“Si [la apnea del sueño] se ignora y no se recibe intervención, el niño puede sufrir efectos adversos permanentes, tales como problemas de salud, comportamiento o aprendizaje que pudieran prevenirse si reciben la intervención”, dice Vásquez.
Los efectos permanentes de ignorar la apnea del sueño que Vásquez describe incluyen estar rezagado en la escuela, no alcanzar el crecimiento óptimo, problemas del pulmón y cambios en el comportamiento.
SEÑALES DE ALERTA
- Ronquidos fuertes
- Escuchar respiraciones interrumpidas durante el sueño del niño
- Intranquilidad
- Dormir en posiciones anormales
- Orinarse en la cama después de seis meses sin haberlo hecho
- Dolores de cabeza en la mañana
- Quedarse dormido durante clases
- Irritabilidad
- Respirar por la boca
- Caminar o hablar dormido
- Hiperactividad
RECURSOS
- Nicklaus Children’s Hospital: (305) 662-8330
- University of Miami Health System: (305) 242-9999
- Baptist Health South Florida: (786) 573-6000
- Joe Dimaggio Children’s Hospital: (954) 265-6333
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2016 a las 11:50 a. m. con el titular "Cuando el ronquido en niños necesita atención."