Células madre eliminan terrible dolor de cuello y devuelven la sonrisa a anciano
Las células madre, como he dicho, están llamadas a ser la revolución médica del siglo XXI. Ha llovido bastante ya desde que hice mi primera operación en un tendón de Aquiles allá por el año 1987, ahora me dedico a algo mucho más complejo: implantar células madre en pacientes con enfermedades ortopédicas.
A pesar del poco tiempo que sabemos sobre las células madre estas muestran infinita capacidad curación. Véase esta anécdota real como ejemplo.
Enrique es un veterinario cubano de casi 90 años de edad y padece de un problema de desgaste severo de las articulaciones y discos intervertebrales en el cuello. Su padecimiento se ha agravado en los últimos dos años. El dolor es perenne y le era prácticamente imposible mover el cuello.
Una de las cosas que más disfruto de mi profesión es escuchar anécdotas de los pacientes sobre su vida pasada. Y, durante todos estos años, Enrique me ha contado muchas anécdotas interesantes de su vida como veterinario en Cuba.
Desgraciadamente he visto cómo Enrique se deterioraba en los últimos dos años, hasta el punto de no poder hacer sus actividades diarias sin tener que usar una cuellera las 24 horas. Tal era su frustración que ya no quería salir y se pasaba el día entero sentado en un sillón con la mirada perdida en la distancia.
Hace dos meses, le planteé a Enrique y a su hija que la única alternativa viable era implantarle sus propias células madre de medula ósea (tuétano) y grasa en las áreas dañadas del cuello (discos, articulaciones y ligamentos) y Enrique no vaciló en aceptar.
Hoy examiné a Enrique, después de 8 semanas del implante y me quedé pasmado. El dolor había desaparecido por completo, había botado la cuellera y movía su cuello de lado a lado sin dificultad. Lo más interesante es que la cara de Enrique rebosaba de felicidad.
Su hija me contó que, después de un mes del implante, el dolor desapareció. Enrique tomó entonces la iniciativa de inscribirse en un círculo de personas de la tercera edad, para socializar y hacer ejercicios. En general, era otra persona.
Estamos de acuerdo en que el tratamiento regeneró y reconstruyó los tejidos dañados en el cuello, pero lo cierto es que fue mas allá, rejuveneció y eliminó la depresión. Les juro que la cara y actitud de Enrique eran distintas, algo habían influido en su psiquis, algo que no soy capaz de explicar y que me conmovió enormemente, algo que me hace creer en la capacidad de las células de lograr la curación, sin importar la edad, raza, color o estatus social del individuo.
Para una evaluación gratuita con el Dr. Castellanos y su equipo de células madre llame a StemCell Miami, 305-598-7777. O puede escribir para hacer preguntas a stemdoc305@gmail.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de septiembre de 2016, 4:00 p. m. with the headline "Células madre eliminan terrible dolor de cuello y devuelven la sonrisa a anciano."