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Caravaca de la Cruz, Año Jubilar de una ciudad radiante

Panorámica de la localidad murciana de Caravaca de la Cruz desde la basílica-santuario de la Vera Cruz.
Panorámica de la localidad murciana de Caravaca de la Cruz desde la basílica-santuario de la Vera Cruz. CORTESIA

La ciudad murciana de Caravaca de la Cruz es una de las cinco urbes privilegiadas que tiene el marchamo de Santa. Este año celebra su Año Jubilar y la Semana Santa puede ser una etapa magnífica para peregrinar hasta ella y conocer los grandes valores religiosos, históricos, culturales y gastronómicos que atesora.

En el cristianismo existen cinco Ciudades Santas. Son las archiconocidas Jerusalén, lugar mítico de las Escrituras; Roma, la Ciudad Eterna o Santiago de Compostela (Galicia), pero no está muy popularizado que existen otras dos con esta consideración: Santo Toribio de Liébana (Cantabria, norte de España) y la también española Caravaca de la Cruz.

Protegida por su cruz de doble brazo, es cabecera de la amplia comarca del noroeste de la Comunidad de Murcia, situada a 625 metros sobre el nivel del mar, con una extensión de 859,51 km2 y más de 26.000 habitantes, a unos 400 kilómetros al sureste de Madrid.

HISTORIA Y AÑO JUBILAR

Tras pasar por esas tierras íberos y romanos, se hicieron cargo de la villa la Orden del Temple y, posteriormente, la de Santiago. Fue en el período medieval cuando se configura el primitivo trazado urbanístico de la ciudad y cuando llega a la localidad su famosa Cruz.

Aunque la conquista del Reino de Granada supondrá para Caravaca un auge económico, social y demográfico, sin embargo, “no puede hablarse de Caravaca como núcleo urbano hasta bien entrada la Edad Media, es decir, hasta la época de dominio musulmán”, según indican desde el Instituto de Turismo de la Región de Murcia.

A comienzos del siglo XIX sus recursos económicos se basaban en los montes de pino, así como en el esparto, la producción de cereales, lino o aceite, entre otros productos, y su cabaña se basaba en el ganado lanar y caprino, contando con industrias de jabón, paño, lienzo y aguardiente.

Hoy en día es una ciudad moderna, fundamentalmente de servicios, que cuenta con amplios equipamientos de todo tipo: sanitarios, educativos, comerciales... y una autovía que comunica la ciudad con Murcia.

Precisamente esta localidad murciana celebra este 2017 su Año Jubilar bajo el lema Descubre tu camino. Una época magnífica para conocer sus virtudes puede ser Semana Santa, un período en el que se ofertan en la localidad actos culturales, científicos o gastronómicos, en paralelo con el acontecimiento religioso.

El Año Jubilar, como decía Juan Pablo II en la carta apostólica Tertio Millennio Adveniente “es un año de gracia, año de perdón de los pecados, año de reconciliación entre los adversarios, año de múltiples conversiones… La tradición de los años jubilares está ligada a la concesión de indulgencias de un modo más generoso…” y eso es lo que tiene concedido en estos meses la ciudad de Caravaca de la Cruz.

“Un Año Jubilar siempre es un gran regalo que se nos hace, una oportunidad para reconciliarnos con el Señor, con los hermanos, con nosotros mismos, y una ocasión para crecer en el amor y sacar lo mejor de nosotros mismos”, define Jesús Aguilar Mondéjar, Vicario episcopal de Caravaca-Mula y Párroco de la Iglesia del Salvador de Caravaca de la Cruz.

Precisamente, a tenor de ello se promociona el Camino de la Cruz o Camino del Levante, proyecto estratégico que persigue propiciar la peregrinación a pie o en bicicleta a la ciudad.

“Es el primer Camino de la Cruz de Caravaca que se ha puesto en valor aprovechando grandes infraestructuras. Se inicia en la ciudad de Orihuela, en la Comunidad Valenciana, y, tras pasar por Beniel, Murcia capital, Molina de Segura, Alguazas, Campos del Río, Albudeite, Mula, Bullas y Cehegín, llega hasta Caravaca de la Cruz, en un recorrido de 118 kilómetros”, indican desde Instituto de Turismo de la Región de Murcia.

UNA CONCESIÓN “IN PERPETUUM”

Sobre el concepto de Ciudad Santa, el párroco Aguilar Mondéjar, aclara que “no se puede dar el calificativo de santa a una ciudad, bajo mi modesta opinión. Creo que sería más apropiado denominarlas ‘Ciudades Jubilares’: Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela, Santo Toribio de Liébana y Caravaca de la Cruz. Ya que todas tienen la concesión de Año Jubilar, cada una, bajo unas condiciones, pero es común a ellas que se van repitiendo y no es de una manera ocasional. Mejor llamarlas Ciudades Jubilares”.

“Este es el tercer Año Jubilar de la Cruz”, nos recuerda el sacerdote, quien agrega que “sin olvidar que estamos comenzando, he de destacar que se van adhiriendo e ilusionando varios párrocos, con sus comunidades parroquiales, por donde transcurre el Camino y se percibe como todos se están volcando en atenciones al peregrino”.

La concesión en 1998, por la Santa Sede, de un Año Jubilar a Perpetuidad en torno a la Santísima y Vera Cruz, que habría de celebrarse cada siete años, supuso un antes y un después en el desarrollo histórico, económico y turístico de la ciudad, según indican sus responsables a Efe.

Una peculiaridad única que tiene es que Juan Pablo II dio a Caravaca de la Cruz la concesión “In perpetuum”, es decir que se puede ganar el jubileo cualquier día de cualquier año, aun no siendo Año Jubilar, “siempre que se venga a peregrinar en grupo”, aclara el párroco.

En 2003, en que se celebró el primer Año Jubilar, se incrementaron las visitas a Caravaca de la Cruz en un 757.26 %, según fuentes de la Oficina Municipal de Turismo.

No obstante, si por algo es famosa la localidad, es por su curiosa Cruz. Se trata de una cruz oriental, procedente de Jerusalén, auténtica reliquia medieval y patriarcal, que está custodiada en la localidad y que tiene una narración milagrosa de su presencia en el enclave caravaqueño.

De ella sus cuidadores destacan “su fuerza protectora y abarcadora, además de su fama de portentosa y milagrosa, y por ser un símbolo especial”, lo que, sin duda, atrae a numerosos visitantes durante todo el año.

RECORRIDO EN SEMANA SANTA

Instalados ya en Semana Santa, desde Murcia Turística (Instituto de Turismo de la Región de Murcia) y el Departamento de Turismo de Caravaca de la Cruz aconsejan una ruta para quien visita por primera vez la localidad.

Podemos iniciar el recorrido en la Plaza de El Templete. El Templete es una construcción iniciada en 1762 y donde, cada 3 de mayo, se baña la Santísima Cruz bendiciendo las aguas que luego habrán de regar la huerta caravaqueña.

En esta misma plaza se encuentra la Casa de San Juan de la Cruz, lugar que sirvió de alojamiento al santo peregrino, en las siete visitas que realizó al municipio.

Continuamos con la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, con un imponente artesonado mudéjar de madera policromada, que cubre la única nave de la iglesia. Es de destacar la imagen de la Purísima del escultor caravaqueño Francisco Fernández-Caro (1760-1841).

A continuación podemos visitar la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, que forma parte del convento de frailes carmelitas fundado por San Juan de la Cruz en 1586.

Actualmente, parte de su recinto es una hospedería y, a poco pasos, se encuentra el Monumento a San Juan de la Cruz Peregrino, realizado por el escultor valenciano Rafael Pi Belda (1929-2012).

Ya en la zona de la antigua Calle Mayor del pueblo nos encontramos con la Iglesia de la Compañía de Jesús, actualmente utilizada como centro cultural, para continuar con la parroquia de El Salvador, bella muestra de arquitectura renacentista.

En orfebrería destaca la “Cruz Mayor” y la “Custodia del Corpus”, y las rejas del magnífico artesano Ginés García de comienzos del siglo XVII cierran algunas de las capillas laterales del templo.

Muy cerca de dicha parroquia, tenemos el Museo de Los Caballos del Vino, museo monográfico del festejo de este nombre; en donde podemos apreciarlo detalladamente, desde su origen, hasta la actualidad.

Iniciando ya la subida al Barrio Medieval, tenemos el Museo de la Soledad, ubicado en la Iglesia de La Soledad, primera parroquia de la ciudad. En su interior se exponen diversos materiales arqueológicos, desde el Paleolítico hasta la Edad Media, destacando los procedentes del Complejo de la Encarnación, culminando en el castillo y Basílica-Santuario de la Vera Cruz.

En él se distinguen dos partes claramente diferenciadas: la zona amurallada y la basílica, desde cuyo interior se accede al Museo de la Vera Cruz. El castillo, como conjunto, está declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional desde 1944. Aquí se conserva la reliquia de la Santísima y Vera Cruz, patrona de la ciudad.

En torno al cerro del castillo se dispone el barrio más antiguo de Caravaca. Estaba rodeado por una muralla de la que se conservan restos en algunas calles.

MÁS ALLÁ DE LA DEVOCIÓN

Pero el visitante de Caravaca de la Cruz va más allá que la propia Semana Santa y la reliquia de la cristiandad, también es un lugar con una gastronomía muy rica entre la que destacan sus platos de arroz (la denominación de origen Calasparra está próxima a la urbe), que generan platos sobre esa base pero de diversas variedades utilizando desde níscalos, conejo, bacalao, hasta caracoles.

También destacan entre sus platos típicos la carne de cordero en tartera, a la brasa, los embutidos de cerdo y sus gloriosos potajes. Para culminar con unas yemas o alfajores de postre, una repostería de lujo.

Para disfrutar de una zona bucólica, tras una buena comida, nada mejor que culminar el recorrido en el paraje de Las Fuentes del Marqués, situado a dos kilómetros del casco urbano, donde se encuentran los más caudalosos nacimientos de agua de la región murciana, así como una diversificada masa forestal.

Para el visitante que se pierda la Semana Santa, también puede apuntarse a sus fiestas patronales, que están declaradas de Interés Turístico Internacional, y tienen lugar del 1 al 5 de mayo, donde se celebra el festejo de los Caballos del Vino.

Único en el mundo y candidato a Patrimonio Inmaterial por la UNESCO, en él los corceles se hacen dueños de las calles de la ciudad con sus mantos bordados en seda y oro y realizan una espectacular carrera en la Cuesta del Castillo.

En definitiva, Caravaca es un destino religioso, pero también turístico en el que la Cruz se convierte en un aliciente para realizar el jubileo, pero también para invitar a una Semana Santa muy especial.

LA CULTURA, SIEMPRE PRESENTE

▪ Según informan desde el Departamento de Turismo de Caravaca de la Cruz, ofrecen este año una Exposición: “Francisco Salzillo y la escuela de escultura de Caravaca”, con más de 50 piezas y dos pasos de Francisco Salzillo (1707-1783), el más conocido escultor barroco español, que desfilan en la mañana del Viernes Santo.

▪ También se podrá apreciar la relación del taller de Salzillo con los discípulos: Ginés López, su hijo José López, Marcos Laborda y Francisco Fernández Caro, grandes escultores de la localidad.

▪ Este año las imágenes saldrán desde El Salvador, la Ermita de Santa Elena, la Concepción, los Carmelitas, que darán una Semana Santa con un sabor especial y singular paseando por sus calles.

▪ Caravaca de la Cruz tiene una red de Museos (ocho en total) que permite ver la historia de la ciudad.

▪ Museo de la Vera Cruz, Museo de la Fiesta, Museo Arqueológico, Museo de Los Caballos del Vino, Museo de la Música Étnica, Museo de escultura “Carrilero”, Museo de Miniaturas (aperos de oficios antiguos, ya perdidos, hechos en miniatura) y el Centro de Interpretación de la Naturaleza, que permite conocer uno de los parajes más emblemáticos de la Región, el de Las Fuentes del Marqués, así como la Sierra de Caravaca y comarca.

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