Viajes

China, tan cerca y tan lejos(Primera parte: Shanghái, Wu Han y crucero por el Yangtsé)

El bello y centenario Jardín Yuyuán, visita obligada en Shanghái.
El bello y centenario Jardín Yuyuán, visita obligada en Shanghái. Foto de cortesía

Es casi un día de viaje, sobre todo por el cambio de horario, sin embargo, en muchos aspectos China está más cerca que nunca. ¿Por qué?, sencillamente porque se han decidido, sin escrúpulos, a copiar a Estados Unidos. Al extremo de tener su Disneyland.

Se trata de un país que, aunque conserva sus tradiciones, y una estructura comunista de poder, ha sabido asimilar y convertir en suyos el aporte de otras culturas, por ejemplo, una de sus religiones más extendidas es el budismo, que tiene su cuna en India. Durante las décadas del maoísmo, su sistema se apoyaba en el marxismo, una doctrina europea.

Ahora China se ha lanzado nuevamente a imitar el capitalismo, sistema que nunca ha dejado la antigua colonia de Hong Kong. Los rascacielos proliferan en las ciudades a lo largo del Yangtsé, y muchas de ellas, aunque sus nombres no salgan en las noticias, tienen más habitantes y altos edificios que populares destinos del turismo mundial, Miami incluido.

Después de la oscura etapa comunista con su Revolución Cultural, de la que ahora tanto se lamentan y que destruyó riqueza, belleza e historia, China se alza como una gran potencia económica y militar asentada en sus milenarias tradiciones, la encomia del capitalismo de estado y los adelantos más recientes de la tecnología.

Shanghái

Uno de los paisajes urbanos más hermosos que brinda este inmenso país es el skyline de Pudong, en Shanghái. Un popular anuncio de tv sobre teléfonos celulares es filmado en ese boulevard rivereño, conocido como Bund, zona de la desembocadura del Yangtsé, con los rascacielos al otro lado. Esta ciudad representa desde el siglo XIX el encuentro de culturas, pues fue el primer puerto chino abierto a Occidente. En los años de 1920 esta ciudad era un emporio cultural con su propio estilo de jazz. En la actualidad, con unos 26 millones de habitantes, la ciudad se ha occidentalizado al máximo; caprichosos rascacielos y luminosas avenidas dan cuenta de ello. Los grandes centros comerciales ostentan tiendas de las firmas más famosas y costosas del mundo. De Chanel a Versace, el gusto por el lujo occidental impera en esta ciudad milenaria que compite con metrópolis del mundo en esplendor, belleza y ebullición.

Sus aceras son tan anchas como las de París o Nueva York, mucho más anchas que algunas calles de Miami. Pero la modernidad lleva sus desafíos, y el tránsito es caótico y peligroso para los peatones, pues según nos advirtió el guía de la excursión, las leyes del tránsito no son muy respetadas, y también está el problema de las bicicletas, las motocicletas y otros vehículos ultramodernos como el monociclo y la patineta eléctricos. El peatón debe estar muy alerta y tomar en cuenta que hay calles exclusivamente para bicicletas y motocicletas. Los cruces más concurridos tienen puentes o túneles para el paso de los peatones.

A pesar de todo, uno se enamora de esta ciudad que exhibe su multiculturalismo y su modernidad como hechizante desafío, quizá por eso recibe millones de turistas todos los años. Además es muy segura, usted puede caminarla a cualquier hora sin temor a ser asaltado a pesar de que no se nota la presencia policial. Excelente lugar para ir de compras, especialmente para antigüedades u obras del resucitado arte de las pinturas con hilos de seda. Y no se pierda el museo ni el Jardín Yuyuán, además, está en una barriada típica.

Wu Han

Llegamos a Wu Han en avión. En esta ciudad del Yangtsé tomaríamos el crucero de cinco días por el río. Hermosa y cosmopolita, pero con el grave detrimento de la fuerte contaminación ambiental. Aunque el smog le da un aire romántico a las fotos del amanecer o del atardecer.

La zona del litoral recuerda grandes ciudades del mundo, aunque haya edificios de típico estilo chino. De noche, todo el mundo en la calle. Las aceras repletas, igual que las discotecas, casinos y un restaurante popular, posiblemente el mayor del mundo, pues abarca toda una manzana. Si Shanghai se puede comparar con Nueva York, Wu Han tiene algo de Atlantic City.

Hay bellas zonas peatonales, y la ciudad, dividida por el río, cuenta con espectaculares puentes que la comunican. Varios museos destacan la cultura de la región, pero el complejo cultural del Hubei es visita obligada. Ahí se conservan los tesoros arqueológicos más importantes de China, entre ellos, un enorme campanil del siglo V A.C., que además, en reproducción fidedigna, se puede escuchar en un concierto de música tradicional que se ofrece en el teatro del complejo.

A pesar de la contaminación, esta ciudad nos regaló un día muy soleado que era el del Festival de la Primavera, el domingo 2 de abril. Maravilloso ver la ebullición ciudadana en todas las calles, las familias con sus niños en los parques y, por el paseo del río, los aficionados a la pesca, ya que el Yangtsé cuenta con más de 400 especies de peces.

Crucero por el Yangtsé

Zarpamos, y desde el día siguiente nos asombraba ver a ambos lados del río (solo superado en tamaño por el Amazonas y el Nilo), además de los hermosos paisajes, vastas ciudades con altos edificios y rascacielos.

Sin embargo, el mayor atractivo del crucero eran las montañas, que pudimos escrutar de cerca en barcazas típicas que nos llevaron a recorrer un tramo de la llamada Garganta de la Diosa Blanca, en honor a un peñón blanco que evoca una diosa con su manto.

Una parada importante es el Templo Shibaozhai, en un islote al que se llega por un puente colgante. Subir sus 12 pisos no es cosa de juego, pero la vista es extraordinaria. El pueblito que lo precede es ideal para comprar en sus mercados callejeros.

La otra gran parada es la de la Represa de las Tres Gargantas, obra monumental terminada en el 2006, que suministra gran cantidad de energía eléctrica. Hay otras represas en el río en vías de construcción que se supone que logren resolver el problema de la contaminación ocasionada por el consumo de carbón. Esta impresionante obra de ingeniería, con un sistema de esclusas similar al del Canal de Panamá para el tránsito de los cruceros, es digna de verse y vivirse.

En lo alto de una colina se encuentra un mirador y un bello parque con una fuente, afortunadamente, se sube en escalera mecánica, aunque la bajada es a pie. El crucero termina en la ciudad de Chongjin, la más poblada del mundo, pero eso queda para la segunda parte de este trabajo.

daniel.dfernandez,fernandez@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de mayo de 2017, 3:45 p. m. with the headline "China, tan cerca y tan lejos(Primera parte: Shanghái, Wu Han y crucero por el Yangtsé)."

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