Viaje al pasado por los museos europeos al aire libre
Uno de los placeres de viajar por Europa es el de hacer un viaje al pasado a través de los museos al aire libre. Mucho de ellos localizados al norte de los Alpes. Desde Gran Bretaña hasta Finlandia, y desde Holanda a Suiza puede encontrarse con colección de edificios históricos que no son solo entretenidos cuando se viaja con la familia sino también cuando se viaja solo.
Por lo general están localizados en amplios parques cerca de las grandes ciudades, ya que estos museos al aire libre imitan la vida de antiguas villas o pueblitos. Los turistas pueden visitar fincas, cabañas de madera, molinos, viejas escuelas y tiendas que se han ido trayendo de distintas partes del país y se han colocado cuidadosamente formando lo que hubiera sido un pueblo. Dentro de ellas los muebles también son originales y las personas están vestidas a la usanza tradicional y dispuestas a contestar cualquier pregunta sobre la vida durante ese siglo de manera que aproveche durante su visita esta experiencia interactiva.
Según pasea por el pueblo puede observar a las personas trabajando en oficios que ya casi están pasando al olvido. Muchos artesanos intentan mantener estas costumbres para que no pasen al olvido. Por ejemplo, en el museo folclórico de Skansen, en Estocolmo, puede disfrutar de demostraciones de alfareros, zapateros y vidrieros (sopladores de vidrio). (Aunque por lo general no me gusta comprar recuerdos en Europa, algunos de mis favoritos son aquellos que he visto pintar, tejer o tallar por artesanos en estos museos).
Fundado en 1891, el museo Skansen es un fue el primer museo al aire libre y el primero dentro del movimiento europeo por preservar la arquitectura histórica. En el museo hay lugareños que hablan sobre la vida en Suiza. Uno de los agricultores más ricos muestra sus platos y explica cómo hizo su dinero sembrando linaza, que en aquel entonces se utilizaba para producir lino con el que se hacía la ropa interior (ayudando a que la ropa de lana fuera más cómoda de llevar puesta).
En Oslo, la historia de Noruega es agrupada en 160 edificios históricos dentro del Norwegian Folk Museum. Durante la temporada alta, el parque se llena de artesanos trabajando cada uno en su especialidad, también hay animales de establo y música y danzas folclóricas. La iglesia Gol Stave, construida en 1212 en el valle central de Hallingdal, fue reconstruída en el museo.
Del otro lado de la plaza, están apartamentos que datan de varias generaciones (incluyendo la reconstrucción de algunas casas) comenzando en 1905, 1930, 1950, 1979 e incluyendo hasta un apartamento moderno noruego-pakistaní.
Mientras los museos en Estcolmo y Oslo muestran la vida rural, el Den Gamle By en Aarhus, Dinamarca muestra la vida danesa urbana a través de los siglos. La plaza, que es una recreación de los 1500 y 1600, muestra la casa del alcalde y una residencia de la nobleza danesa. La vida del siglo 20 está representada por una ferretería de 1927 y una cervecería (que por lo general vende muestras), además de una calle representando una escena de los 1970, en la que hasta tienen una tienda de discos hi-fi.
Si quiere experimentar cómo era la vida en los Países Bajos a lo largo de los siglos, haga una excursión de un día desde Ámsterdam al campo en donde podrá observar cómo se hace el queso, los molinos de viento y los zapatos de madera.
El museo Zuiderzee, en Enkhuizen, a una hora desde Ámsterdam es una delicia. Allí puede experimentar entretenimiento para los cinco sentidos: el olor de la madera quemando los cueros, saborear un queso curado con un licor hecho a la antigua, ver cómo funciona un molino de viento o escuchar el ruido de los zuecos de madera por la calle.
En Arnhem, al otro lado del país, el Netherlands Open Air Museum, fue el primer museo al aire libre de Holanda y sigue siendo el más grande y mejor. En el puede ver como los daneses hacían funcionar los molinos, cruzar un puente que data de 1358, presenciar cómo se hace el papel y disfrutar de las fábricas de queso y mantequilla.
De los museos folclóricos de Inglaterra, uno de mis favoritos en el Beamish Museum. En el noreste, cerca de Newcastle upon Tyne (más conocida como Newcastle) existe un inmenso museo que ocupa 300 acres de terreno e imita la vida tal como era en los 1820, 1900 y 1940.
Más al sur en Ironbridge Gorge –lugar donde nació la Revolución Industrial– el pueblo de Blists Hill Victorian Town provee al visitante con una experiencia real de la vida en la era victoriana, desde las fábricas de aquella época hasta una comunidad de la era de 1890. Se puede hablar con el baquero, pasar por la oficina de correos, el herrero y por supuesto, la tienda de dulces. La farmacia incluye hasta la silla del dentista, lo que hará que aprecie mucho más el cuidado dental actual.
Este tipo de museos son una muestra de la vida de otras generaciones y conservan parte de la cultura de un pueblo. Unas vacaciones que además de divertidas son educativas.
Rick Steves (ricksteves.com) escribe guías de viajes y es presentador de un programa en televisión y radio sobre viajes. Email: rick@ricksteves.com; busque su blog en Facebook.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de julio de 2017, 5:51 p. m. with the headline "Viaje al pasado por los museos europeos al aire libre."