Viajes

Descubriendo Palencia y su entorno

Monolito que señala el lugar donde se empezó a construir el Canal de Castilla.
Monolito que señala el lugar donde se empezó a construir el Canal de Castilla. Ana Lucía Ortega

Aquél hombre narraba emocionado lo que significa, según él, hacer el Camino de Santiago: “Es un encuentro con uno mismo –reflexionaba en primera persona. Plantéatelo en ese momento de tu vida en el que quieras hacer balance de tu existencia”.

El paisaje que nos rodeaba me reveló que allí estaba el inicio de todo. Campos verdes infinitos, la iglesia románica de la Asunción en Boadilla del Camino, y anunciando el recorrido, el raudal de agua del Canal de Castilla, todo un símbolo de la Ilustración de la península Ibérica en tierras palentinas.

Precisamente porque representa el inicio de todo, propongo este viaje a Palencia, capital de la provincia del mismo nombre en Castilla León, tierras fecundas e históricas del norte de España. Una gira para encontrar sosiego, los sabores auténticos de la gastronomía castellana, los vinos nacidos de una simiente que las mismas familias llevan mimando desde hace siglos, peregrinos de cualquier lugar del mundo que salen del albergue a las seis de la mañana para encontrarse con sus conciencias, amparados por bastones, vieiras y calabazas.

Encontramos espectacular que este aroma primitivo se fundiese con la fragancia de lo contemporáneo. Así, disfrutamos el moderno Grijota Golf (en la urbanización del mismo nombre a diez minutos de Palencia) dedicado a los amantes de este deporte, y el restaurante mirador La Casa del Cangrejo en Herrera de Pisuerga, donde además de chuparnos los dedos con los platos que tienen al crustáceo como principal ingrediente, apreciamos las hermosas vistas panorámicas de estas tierras y la exposición divulgativa sobre esta especie autóctona protegida. (C/ Luis Salvador. Abierto hasta las siete; fines de semana hasta las diez).

Nos resultó curioso el culto que rinde esta última población al cangrejo de patas blancas, que cada verano tiene un Festival diseñado en su honor, porque además de ser el “sustento” de la villa, ha estado a punto de desaparecer debido a la invasión de los cangrejos señal y americano, portadores de enfermedades que le impuso replegarse fuera de su propio hábitat poniendo en peligro el equilibrio de los ríos de la comunidad.

Hicimos senderismo, montamos bicicletas como otros turistas, y a caballo o en piraguas sorteamos el Canal, para que sus márgenes nos desvelaran la singular historia de barcazas vizcaínas, francesas y alemanas franqueando las esclusas hace tres siglos atrás, transportando cereales, vinos y lanas por tierras anegadas en agua, sorteando los desniveles por obra y gracia de la ingeniería hidráulica. Biografía de un canal comercial devenido en ruta turística, gastronómica y cultural.

A unas dos horas escasas de Madrid, Palencia es aún la gran desconocida de España. Sin embargo, esta comarca de la Tierra de Campos sorprende con su riqueza paisajística y sus genuinos ejemplos muy bien conservados del románico palentino. Siempre estuvieron ahí, pero el aislamiento que se apoderó de estos prados los hizo prácticamente inaccesibles hasta que en el siglo XVIII una obra hidráulica colosal que atravesaría el corazón de Castilla rompía este confinamiento. Así nació el Canal, la red fluvial de 207 kilómetros que cruza Palencia, Burgos y Valladolid.

Al ser considerado uno de los proyectos más relevantes de ingeniería civil de la Ilustración española, el Canal de Castilla fue declarado Bien de Interés Cultural en 1991. Gran parte de esta imponente obra conserva sus elementos originales y hoy es fuente de un turismo de intereses variados. Si quieres recorrer este cinturón acuático sacándole el máximo provecho visita el website de la asociación del Canal (www.canaldecastilla.org). Para actividades de aventura nos recomendaron contactar con la empresa Montaña Palentina.com

Combina tu visita con los pueblos ribereños por donde discurre la ruta Jacobea mientras admiras las joyas del románico. En Frómista, conocida como “la villa del Milagro” por sintetizar la comunión entre lo humano y lo divino, se alza la Iglesia de San Martín. Aquí pernoctamos en el Hostal San Pedro, céntrico, con un asador excelente y una atención personalizada. En Villalcázar de la Sirga está la iglesia de Santa María la Blanca, ahora en restauración, que transita entre el románico y el gótico y es un pilar del Camino de Santiago. En esta población cenamos en el Mesón de Villasirga para empaparnos del auténtico sabor de Castilla y quedamos perplejos con el ritual del mesonero mayor, que animó la comida a la antigua usanza con una inusual verborrea.

Los tres ramales fluviales: el Norte, el de Campos y el ramal Sur, cuentan con muelles para las embarcaciones turísticas que recorren el cinturón acuático. En el del Norte subimos a bordo del “Marqués de la Ensenada” para vivir una original experiencia: remontar una de las antiguas esclusas que supera el desnivel acuático. La maniobra, que tardó algunos minutos en ejecutarse, nos trasladó mentalmente a remotas escenas grabadas en celuloide. En la misma localidad denominada Herrera de Pisuerga visitamos el Centro de Interpretación de esta obra de ingeniería que recoge con lujo de detalles toda su historia.

Curiosidades históricas

A mediados del siglo XVIII el Rey Fernando VI y el Marqués de la Ensenada, entonces ministro del gabinete real, proyectaron una vía hidráulica como parte de un plan de desarrollo de la economía española. La construcción iniciada en el verano de 1753, con la intención de llegar hasta el mar por Santander desde el corazón de la península, tenía planificados cuatro ramales, de los que se concluyeron solo tres. El del Norte, concebido hasta el Mar Cantábrico, apenas alcanzó unos 75 kilómetros extinguiéndose en Calahorra de Rivas.

Iniciado bajo auspicio real, fue privatizado 75 años después por el sucesor del monarca que lo había impulsado, ante la incapacidad del erario público de sufragarlo. Casi un siglo de trabajos, y una época dorada de tan sólo diez años, cuando la “Compañía del Canal de Castilla” reinició las obras y comenzó la explotación de la energía hidráulica, fueron asfixiados por la llegada del ferrocarril en 1860 con un trazado homólogo al del Canal entre Valladolid y Alar del Rey, donde está el nacimiento del cordón acuático que motivó nuestra visita a Palencia.

Sugerencias

Las rutas asociadas al Canal te descubrirán la historia de 70 puentes, en su mayoría de un solo arco; de los olvidados caminos de Sirga, –aquellos de donde se tiraba de las embarcaciones por medio de una cuerda–; de las 49 esclusas y sus caprichosos trazados, ovalados en la primera etapa de la ejecución y rectangulares después de la privatización.

Si recorres el ramal Sur visita Dueñas, histórica localidad de planta medieval, famosa por las cuevas subterráneas donde las familias viniviticultoras asentaron sus bodegas, las únicas que en Palencia ostentan la denominación de origen Cigales. En la bodega de Remigio Salas te recibirán como si fueras de la casa. Su rosado “Las Luceras” es exquisito, y solo se vende en vinacotecas y tiendas gourmet. Su producción se distribuye también en algunos países de la Unión Europea. Visitas: durante la semana hasta las ocho. Fines de semana hasta las dos. En la localidad de Tariego, come en el Mesón del Cerrato para degustar cocina digna de paladares exquisitos. Si pruebas el asado de lechazo castellano podrás contar que has comido como un “señor” y con los postres artesanos te darás un capricho.

Si conoces Palencia con estas sugerencias descubrirás la auténtica castilla palentina. El recio clima, esas llanuras verdes en otoño, escarchadas en invierno, desfiguradas en secos páramos durante el estío, quizás fueron las responsables de que esta provincia sea la gran desconocida de España. Para desquitarse, ahora exhibe el presente armándose de ese pasado suyo de incalculable valor.

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