Viajes

Colonia de Sacramento la ciudad que detuvo el tiempo a orillas del Río de la Plata

Archivo Regional en Colonia de Sacramento, Uruguay.
Archivo Regional en Colonia de Sacramento, Uruguay. Dirección de Turismo de Colonia

Hay una ciudad en Uruguay, muy cerca de Montevideo, tan pintoresca como antigua que supo preservar el encanto de otro siglo y convertirlo en un viaje al corazón de la historia: Colonia de Sacramento.

Fundada en 1680, hoy conserva el aspecto de una villa típica colonial, de cara al del Río de la Plata. Durante años los portugueses y los españoles se la disputaron y por eso sus fachadas lucen los dos estilos arquitectónicos y le aportan una personalidad única que le valió la declaración de Patrimonio Histórico de la humanidad en 1995 por parte de la UNESCO.

Conocida por su ritmo relajado, los bares y el arte que se mezcla en las calles, Colonia propone varios recorridos donde dejarse llevar a través de un espectáculo visual. Con el fondo plateado del río el plan mas tradicional empieza en el Casco Histórico que ocupa unas doce hectáreas y conserva en un estado increíble vestigios de los siglos XVII y XVIII.

Entre los imprescindibles del recorrido está el Bastión del Carmen, un fuerte que en otros tiempos fue la muralla de la ciudad y su única defensa frente a los atacantes y hoy se convierte en un paseo donde treparse por las piedras y sacar las mejores fotos panorámicas de la bahía.

Cuenta una leyenda urbana que en el siglo XVII la Calle de los Suspiros era el lugar donde las mujeres de besos fáciles ofrendaban sus suspiros de placer a los marineros y soldados. Al avanzar por esta callecita hay que dejarse llevar a través de las casas rosadas de techos de tejas enmohecidas para descubrir entre las ventanas esas historias que parecen cobrar vida cuatrocientos años después.

Nadie puede pasar indiferente frente a la Galería de Arte del número 58, en la misma calle. Al entrar a esta casa portuguesa de 1720 y sus recovecos se descubre obras firmadas por los mejores artistas uruguayos. Y en su famoso jardín hay un bonsai de 80 años (www.delossuspiros.com).

Otros dos lugares que merecen una visita son las Ruinas de la Capilla y del Convento de San Francisco. Este edificio es uno de los monumentos más antiguos construidos entre 1683 y 1704. Justo sobre sus ruinas se puede conocer el Faro que fue inaugurado en 1857.

Los atardeceres en Colonia son especiales porque el sol parece flotar sobre el agua. En la bahía las vistas panorámicas tiñen de naranja los faroles y la rambla. Un lugar ideal para apreciar la belleza del río y tomar un té con torta es Lentas Maravillas, sobre la calle Santa Rita 61 (00598-52 20636).

Hay varios museos donde adentrarse en la historia local. Por ejemplo, el Museo Municipal funciona en una casa portuguesa de mediados de siglo XVIII. Algunas de las reliquias que pueden conocerse pertenecen a la cultura indígena local. Además hay elementos vinculados al popular torero español Ricardo Torres "Bombita", quien hacía delirar a multitudes en las corridas que se celebraron en Colonia entre 1910 y 1912.

En la intersección de la rambla con la calle de las Misiones de los Tapes está el Museo del Azulejo que exhibe una colección privada de azulejos franceses, valencianos, napolitanos y catalanes y ocupa un pintoresco rancho portugués de más de 300 años.

Entre sus casas antiguas irrumpe la vanguardia creativa de la mano de artistas independientes que eligieron su quietud para crear. Pintores, poetas, músicos y cocineros encuentran inspiración entre sus calles irregulares y la tranquilidad de su pueblo.

Es recomendable un recorrido por los talleres y galerías de arte que ofrecen objetos en papel maché y esculturas en vidrio como La Casa en la calle San Pedro al 113. O pequeñas galerías de arte con obras de artistas uruguayos jóvenes como el Almacén La Carlota en la calle Real nro. 150 o el Taller Acosta donde se exhiben las pinturas de Walter Ducos y las piezas de cerámica de Eduardo Olascuaga. Está ubicado en la Calle del Comercio 158.

Colonia de Sacramento es famosa en la región por sus sabores, en especial las variedades de quesos y dulces elaborados en la zona norte siguiendo la tradición suiza y piamontesa, el tradicional chivito uruguayo y la degustación del aceite de oliva extra virgen elaborado a partir de olivares que crecen en la región.

A medida que se avanza por las veredas angostas y el aroma a jazmines envuelve el paseo se puede entrar en alguno de los restaurantes para degustar alguno de esos manjares.

Hay pocas cosas mas gratificantes que almorzar sobre la escollera Santa Rita en el restaurante del Yacht, sentarse a comer al aire libre un pejerrey recién sacado del río y disfrutar de la vista abierta de la marina (00598-52 30308, www.delyacht.com).

Para los amantes del turismo rural, hay varias estancias que abren sus puertas a los visitantes con las actividades clásicas de los establecimientos y otras ofrecen caminatas por bosques o por la playa.

Imperdible la visita a los viñedos y la bodega de Los Cerros de San Juan. La propuesta es un recorrido para conocer el proceso de elaboración y el cultivo de sus viñedos y una degustación de los vinos con picada y asado (Ruta 21 Km 213,5, www.loscerrosdesan juan.com.uy)

Si el viaje coincide con el verano -entre diciembre y febrero- las playas de arena blanca y agua dulce tienen atardeceres soñados. Allí se organizan excursiones de pesca o travesías en canoa.

En la Punta Santa Rica del lado norte del cabo, se encuentra el Puerto Viejo, con capacidad de amarre de más de 160 embarcaciones, constituyéndose en el lugar de arribos de regatas del Río de la Plata.

Cuando se esconde el sol es ideal una cena en La Florida. Allí cocina el argentino Carlos Bidanchón y sirve sus creaciones en una casa con más de 140 años. El ambiente del lugar es íntimo, con jazz de fondo y salones con vista al río. Además ofrece la alternativa de comer en habitaciones privadas. Para una cena romántica hay un altillo para dos que es inolvidable. (Florida 215, junto al Portón de Campo, www.restorantlaflorida.com).

Caminar entre sus callecitas empedradas y llenarse del ritmo tranquilo del río es una invitación a vivir el pasado como si fuera un sueño.• 

Más información

www.coloniaturismo.com

Alojamiento:

La clave es alojarse en las posadas de su viejo casco. Todas incluyen el desayuno en la tarifa.

Posada San Gabriel: Cristina, recibe a huéspedes de todas partes del mundo en una casona de 1749 que supo ser conventillo. Del Comercio 127 / T: (00598-52) 23283 / www.posadasangabriel.com.uy

Posada Don Antonio: Fue en 1850 una suerte de pensión donde vivió Bartolomé Mitre. Una de las preferidas por los turistas. Ituzaingó 232 / T: (00598-52) 25344/ www.posadadonantonio.com

Posada Plaza Mayor: Habitaciones con paredes de piedra, techos altos que dan a un patio interior con fuente y verde y con vista al río. Calle del Comercio 111 / T: (00598-52) 23193 o 25316/ www.posadaplazamayor.com

Posada del Angel Washington Barbot 59 / T: (00598-52) 24602

info@posadadelangel.net / www.posadadelangel.net

Desde $70 la doble con desayuno continental.

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