Palencia desconocida: 10 razones por las que hay que ir a Palencia
Puede presumir de estar bien comunicada, tener una exquisita gastronomía, seguridad ciudadana y los esplendores de cualquier ciudad europea, sin embargo, la provincia española de Palencia se desconoce, hasta el punto de ser confundida con la costera Valencia, a casi 600 kilómetros de distancia. Incluso el palentino, para evitar el error, muchas veces se declara nativo de Palencia con «P». Y así lo expresa.
Esta tierra poco explorada del norte de España, tal vez amodorrada entre otras ciudades más nombradas que la rodean: Cantabria, Burgos, Valladolid y León; se atraviesa, pero no se recala en ella. Hasta ahora.
Esparcidas sobre verdes llanos, iglesias de diez siglos de antigüedad preservadas con mimo, forman en Palencia la mayor concentración del románico europeo. Los paisajes son diáfanos, la vista se funde en el horizonte tras unas montañas precedidas por el río, y hasta surgen, difusas, figuras de peregrinos rumbo a la tumba del apóstol, en Santiago de Compostela.
En la ciudad, el ambiente es apacible, con un índice de contaminación de los más bajos de España, y sin sobresaltos, se vive al ritmo de la «ciudad inteligente», que presume de su inmersión en el siglo veintiuno, sin descuidar esas leyendas solariegas y domésticas que renacen en las fiestas populares cada año. Como mínimo existen diez razones para visitarla y degustarla con los cinco sentidos.
1 . El Cristo del Otero
Durante años, este Sagrado Corazón fue el segundo más grande del mundo al superar los 20 metros de altura. Es el emblema de Palencia y da la bienvenida al recién llegado desde el cerro donde fue erigido, por suscripción popular, en 1931. Desde el mirador se aprecia una inigualable vista de la ciudad. En la ermita edificada bajo el monumento, está el museo dedicado a la vida y obra de su autor, Victorio Macho, prolífico escultor palentino cuyos restos yacen aquí.
2. La Catedral de Palencia
Erigida sobre una iglesia románica en 1321, es la primera en España con la condición de «catedral inteligente», gracias al sistema domótico que permite detectar desde grietas hasta carcoma, optimizando la conservación de esta obra visigótica, que reúne los estilos arquitectónicos de las centurias que duró su edificación. La capilla donde contrajeron matrimonio los primeros Príncipes de Asturias es majestuosa. Entre sus curiosidades están la cripta visigoda del siglo VII, donde reposan los restos del mártir galo San Antolín, patrón de la ciudad; las visitas al sepulcro de Doña Ines Osorio, donde se pide un deseo mientras se tira de la coleta de Doña Urraca; y la anacrónica gárgola del fotógrafo, en el ábside, cuya existencia está envuelta en cierto misterio.
3. Comer lechazo palentino
Este preciado plato se elabora con corderos aún sin destetar, de ahí procede el nombre de «lechazo» y la terneza de la carne de este típico asado castellano. Se cocina en su propio jugo, en cazuela de barro y horno de leña. Acompañado de una menestra palentina, con verduras de primera calidad, el fundamento de la gastronomía regional, el deleite está asegurado.
4. Las vistas desde el Parador de Cervera de Pisuerga
Inaugurado en 1975, es un edificio de nueva planta –diferente a los tradicionales emplazamientos históricos gestionados por esta cadena–, con ochenta amplias habitaciones de acentuado estilo castellano. Amén de su exclusiva cocina, su privilegiado emplazamiento en la reserva de Fuentes Carrionas, ofrece un paraíso natural por descubrir y poder soñar despiertos. Los picos más altos de la Montaña Palentina, con sus verdes tornasolados, rodean las aguas del pantano de Ruesga, conformando un escenario tan idílico como único.
5. Villa de Olmeda
Constituye el hallazgo del yacimiento más importante del Bajo Imperio romano (s. IV d.C.) de la península ibérica, por sus dimensiones y estado de conservación. Famosa a nivel internacional, por el mosaico del salón principal de la mansión, que los expertos valoran de excepcional, por su fantástica galería de retratos. De las únicas tres monedas conmemorativas mandadas a acuñar por los Emperadores (Contorniatos), encontradas hasta hoy en el mundo, una está en el British Museum y las otras dos pertenecen a La Olmeda.
6. Bisontes
En San Cebrián de Mudá, pueblo de la montaña palentina de unos cien habitantes, se creó la primera reserva natural de toda Europa del «Bisón Bonasus», años después de casi ser exterminado. Apuesta por el turismo de fascinación y colabora con instituciones científicas, favoreciendo el ecoturismo. Para visitarla es imprescindible reservar: bisontesancebrian@mundominer.es
7. Monasterios recuperados del Siglo XII
Santa María la Real, conocido como «el convento caído», y Santa María de Mave han sido reconvertidos a edificios utilizables, respetando la arquitectura original. Gastronomía y arte se funden y triunfan en ambos. En el primero está el centro de estudios del románico y funciona un instituto de enseñanza media en la planta superior; el segundo tiene un hotel exclusivo donde priman los materiales vernáculos, e inaugurarán próximamente un albergue rural.
8. Turismo de aventura
El Canal de Castilla, obra de ingeniería hidráulica de la ilustración española, surcado por barcos turísticos; el cruce de senderos a pie o en bicicleta; o la tirolina más grande de España, con 200 retos y un circuito para minusválidos, son algunas de las opciones que el turista activo puede aprovechar.
9. Arte en las Edades del hombre
Amparada bajo la sugestiva denominación Mons Dei (Montaña de Dios) la vigesimotercera edición de «Las Edades del Hombre», este año inunda con arte sacro los templos de Santa Cecilia y San Miguel, en Aguilar de Campoo. La riqueza patrimonial de Castilla sorprende en un pueblo acogedor, que desde tiempos inmemoriales ya olía a canela, chocolate y vainilla, por la producción de sus galleteras, y donde sigue operando la fábrica de las galletas más emblemáticas de España, que regenta la cuarta generación de la familia Gullón.
10. Geoparque e iglesias rupestres
Llegados al número diez y último del recorrido, se puede retroceder en el tiempo visitando las múltiples iglesias rupestres excavadas en las rocas por los eremitas, en Olleros de Pisuerga, zona declarada «Geoparque» por la Unesco. El templo rupestre de los Santos Justo y Pastor es la catedral de los eremitorios rupestres de la península. Los paisajes excepcionales de grandes superficies esteparias; pronunciados cañones como los de Pisuerga o los del Ebro, hacia el este; la cueva de los franceses; las orquídeas y las aves singulares; convierten estos rincones en el olimpo de la biodiversidad monumental. Ideal para turistas exigentes y sensibles con el medio ambiente.
Palencia tiene mucho que ofrecer. Quienes deseen conocerla, podrán explorarla en toda su extensión, percibiendo siempre experiencias nuevas. Como si de un Marco Polo se tratase, cada viajero relatará su singular crónica, sobre el paraíso que ha descubierto en pleno siglo veintiuno.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de agosto de 2018, 9:00 a. m..