Viajes

Un paseo por Zaragoza aprovechando el tren de alta velocidad

Vista exterior de los ábsides y muro de la Parroquieta, obra maestra del mudéjar aragonés. (Catedral del Salvador).
Vista exterior de los ábsides y muro de la Parroquieta, obra maestra del mudéjar aragonés. (Catedral del Salvador). Especial/el Nuevo Herald

Si este año usted se propone cumplir el sueño de viajar a España y conocer Madrid, podrá trasladarse en un tren de alta velocidad a más de veinte destinos europeos, en un recorrido que finaliza en París.

A diario, rozando la una y media de la tarde, el convoy Renfe-SNCF parte de la histórica estación de Atocha, la primera de la capital española, y la más importante. Podrá elegir el destino, e incluso planificar una estancia en alguna de estas regiones distintivas, mientras transita rumbo al país vecino por Zaragoza, o las catalanas Tarragona, Barcelona y Figueres, en España.

Una vez que cruce la frontera, se internará en tierras francesas hasta Perpiñan, Narbona, Béziers, Agde, Sète, Carcasona, Toulouse, Montpellier, Nimes, Aviñon, Aix de Provence, Marsella, Valence, Lyon o París.

La primera parada tiene lugar en Zaragoza, donde podrá pernoctar en el céntrico Hotel Alfonso para dedicar al menos un día, al disfrute de las tradiciones de la ciudad. La majestuosa Catedral Basílica del Pilar, asentada en la ribera del río Ebro, es su emblema, y en su interior, sobre una columna de jaspe, la imagen de la Virgen, que no rebasa los 40 centímetros de altura, asiste a los rezos, silencios y miradas de devotos y turistas.

Disfrutará haciendo la ruta del auténtico chocolate zaragozano, probando las especialidades de una veintena de establecimientos a precios irrisorios, gracias al bono “chocopass” que perpetúa una tradición chocolatera originaria del siglo XVI. El hábito de elaborar el chocolate, fue instaurado en la zona por los monjes cistercienses del Monasterio de Piedra, convento original enclavado en un mágico entorno natural, a unos cien kilómetros de la ciudad. Una vez adquirida la entrada y presentando la tarjeta chocopass, se recreará con una degustación especial, y si dispone de más tiempo, podrá hospedarse en este Hotel Monumento y pisar suelos y escaleras seculares. Eso sí, con wifi gratis, biblioteca y spa.

Quizás un día se quede corto para conocer los principales atractivos de Zaragoza, cuyos habitantes, los aragoneses, reciben coloquialmente el apelativo de maños. Como en cada región, practican costumbres genuinas, y el 12 de octubre celebran “Los Pilares”, festividad de la Virgen extendida a toda la geografía española, al ser la Fiesta Nacional; y acuden vestidos de baturros –campesinos aragoneses– a la ofrenda de flores de su Patrona. Podrá llevarse como recuerdo algunas frutas de Aragón –dulces regionales de frutas confitadas– o para cuidar su salud, la cinta de la medida de la virgen, de 40 por 2,5 centímetros, cumpliendo con una tradición de cuatro siglos de historia.

El pasado romano que aún está expuesto al público en los Museos del Foro, el Teatro o las Termas Públicas, da paso a edificios de construcción más tardía y tan espléndidos, como los declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, entre ellos, el Palacio de la Aljafería, el más notable edificado por musulmanes en la Europa del siglo XI –actual sede del Parlamento regional–; y el templo romano que devino Catedral del Salvador, conocida por La Seo, con tesoros donde se cuentan su altar mayor de alabastro y su colección de tapices del Renacimiento.

Artistas notables dejaron su impronta en la región. Uno de ellos fue Francisco de Goya y Lucientes, nacido en Fuendetodos, un pequeño pueblo zaragozano. A los 34 años recibió el encargo de pintar el interior de la cúpula de la Basílica del Pilar, que acabó siendo la “Regina Martyrum” en la que ya destacan esos trazos pictóricos que irradian modernidad y caracterizan la obra goyesca. En esta línea, se encuentran “Los caprichos de Goya”, auténticas estampas costumbristas, que se acercan a las contemporáneas litografías, y la serie conocida como “Los Toros de Burdeos”.

El Museo Goya (Calle Espoz y Mina, 23, de Zaragoza) es la única pinacoteca del mundo que expone, permanentemente, en su vistosa sede de cinco plantas, las colecciones de grabados del artista, además de antiguos restos romanos, y creaciones de trascendentes pintores y escultores aragoneses.

La producción de uno de estos escultores, Pablo Gargallo, se muestra en el Museo que lleva su nombre, en el Palacio de Argillo (Pza. San Felipe, 3). Su obra se reconoce como “decisiva para la evolución de la escultura del siglo XX”. Sus tallas “vacías” a partir de metales, son el fruto de su formación en el ambiente modernista barcelonés y en las vanguardias parisinas de los incipientes años noventa del siglo pasado.

Las noches de Zaragoza, aun cuando sopla el frío cierzo, seducen a cualquiera para salir a tomar unas copas acompañadas de un pincho contundente. En la zona de tapas de más solera, conocida como “El Tubo”, está Casa Lac, fundada en 1825 por emigrantes franceses (Calle de los Mártires, 12), y una de las insignias gastronómicas de la ciudad. Se recomienda visitar el piso superior, el del restaurante, para apreciar su estilo isabelino y suelos de maderas importadas. Aunque se jactan, con razón, de ser el imperio de las verduras, no deje de probar la carrillera de ternera con salsa de vino tinto y pintado con parmentier, y el buñuelo de bacalao sobre el fondo de piperada.

Y volviendo a los coches del tren, con Renfe-SNCF hay conexiones directas entre Barcelona y París con un trayecto de solo seis horas, o de Madrid a Marsella en menos de ocho. Este crucero sobre ruedas recorre la historia de las poblaciones, sus leyendas y tradiciones. Todo un valor añadido al viaje en tren, ya de por sí emocionante.

Usted déjese llevar, solo tendrá que elegir la salida, las paradas (si lo desea) y el destino. Sírvase S’il vous plait.

NOTA: Renfe-SNCF en cooperación, es la alianza estratégica de los dos operadores líderes de la alta velocidad conectando España y Francia. El viaje inaugural fue en diciembre del año 2013. Desde entonces, el volumen de pasajeros supera el millón y medio. Es significativo que casi un 50 por ciento de los viajeros proceden de terceros países. El operador enlaza directamente 21 destinos durante el invierno, 6 en primavera y 7 en verano, sumando así 64 conexiones. Al tren se puede acceder 2 minutos antes de la salida y durante el viaje se ofrece servicio de bar y restaurante y facilidades para personas con movilidad reducida. La tripulación es bilingüe para facilitar la comunicación de los pasajeros en todo momento.

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