Viajes

Matera, capital europea de la cultura en 2019

Vista de la ciudad de Matera al sur de Italia.
Vista de la ciudad de Matera al sur de Italia. Especial/el Nuevo Herald

Matera, segunda ciudad de la región de Basilicata, es una de las ciudades más misteriosas al sur de Italia. La envuelven leyendas y la estremecieron sucesos que no siempre fueron halagüeños, entre los que sobresalen terremotos, epidemias y conflictos bélicos. En los años 1950, por ejemplo, el Estado italiano obligó a los habitantes de la parte antigua a abandonarla dado su insalubridad. Desde entonces, y en la medida en que ha sido restaurada, Matera ha vuelto a ser uno de los sitios más espectaculares del país. En 1993, la UNESCO la declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad. Y, el 17 de octubre de 2014 la ciudad fue elegida como sede italiana de la Capital Europea de la Cultura 2019.

Parte de su aura de misterio se debe a que esta ciudad troglodítica de la Basilicata se halla en una de las regiones más recónditas de la ‘‘Bota’’. Por su extraña topografía, el ambiente particular que propician las cavidades (los famosos sassi) utilizadas viviendas desde la Prehistoria, y por no haber sufrido prácticamente cambios, ha servido de escenografía a muchas películas sobre los tiempos bíblicos: El Evangelio según San Mateo, de Pasolini; La pasión de Cristo, de Mel Gibson y Viva l’Italia, de Rossellini, entre otras.

2- Un altar en una iglesia troglodita (1).JPG
Altar en una iglesia troglodita en Matera. William Navarrete Especial/el Nuevo Herald

Matera posee tres barrios. Dos de ellos son los llamados Sasso Caveoso y Sasso Barisano, que corresponden a la parte antigua, y el tercero a la ciudad del siglo XIX. Al pie de estos se abre un cañón relativamente profundo que el torrente Gravina ha ido cavando con el tiempo.

La roca caliza de Matera es la famosa toba, resistente y maleable. A la vez que impregna la arquitectura de gran homogeneidad, le da una tonalidad de crema deslavado poco corriente. Tal vez por esto, Matera fue hermanada con la ciudad jordana de Petra. Sarracenos, bizantinos, normandos, angevinos, emperadores alemanes y aragoneses ocuparon la ciudad hasta el siglo XVI. Los franceses liderados por Bonaparte trasladaron la capital de la región a Potenza, haciendo que Matera comenzase a declinar con el tiempo.

3- La catedral de Matera.JPG
Catedral Santa María de la Bruna, en estilo románico apuliano, data del siglo XIII. William Navarrete Especial/el Nuevo Herald

Después de cavernas transformadas en casas, son las iglesias rupestres su atractivo principal. Se caracterizan por su gran sencillez. Sus naves se adaptan a la topografía natural y, en general, poseen un altar de tuba y frescos relativamente bien conservados. Son muy numerosas y entre ellas se destacan la de Santa Lucía de la Malva (con frescos del siglo XI, antiguo convento de monjas benedictinas), la de Santa Bárbara (con hermosos frescos de los cuales uno posee carácter profano), Santa María de Idris que comunica con San Giovanni de Monterrone, las llamadas Iglesia del Sol y San Nicolás el Griego, que forman junto con la de Nuestra Señora de la Virtud, un conjunto religioso perfectamente restaurado y utilizado en ocasiones para exposiciones de arte contemporáneo.

La Iglesia de San Pietro Barisano es uno de los sassi más notables. Fue construida en 1755 por los esposos Francesco Gattini y Candida Venusio, y posee frescos en excelente estado de conservación. Existe además un complejo de cuatro iglesias llamado ‘‘Convicinio’’ de San Antonio que incluye las iglesillas San Primo, San Donato, San Eligio y San Antonio Abate.

Más reciente, la Catedral Santa María de la Bruna, en estilo románico apuliano, data del siglo XIII, aunque el interior es barroco debido a una restauración del siglo XVIII. Posee además un antiguo fresco bizantino recientemente descubierto.

7- La iglesia rupestre Santa Maria de Idris.JPG
La iglesia rupestre Santa Maria de Idris. William Navarrete Especial/el Nuevo Herald

En lo más alto de la ciudad podemos ver las románticas ruinas del Castillo Tramontano, residencia del podestá de Matera. Su construcción comenzó en el siglo XVI por orden de Juan Carlos Tramontano, pero la obra quedó inconclusa a raíz de la célebre revuelta popular de 1514 que acabó con el poder de estos barones.

Por último, la Cripta del Pecado Original posee una de las pinturas parietales rupestres de la Alta Edad Media (siglo IX dC) más importantes del mundo, por lo cual se le conoce como ‘‘la Capilla Sixtina’’ de este tipo de arte.

Las tradiciones se mantienen muy vivas. La fiesta de la Bruna, patrona de la ciudad, se celebra con bombos y platillos cada 2 de julio desde hace 600 años. Las procesiones son multitudinarias, los cortejos vistosos. La ciudad posee numerosos hoteles perfectamente equipados. El mejor es el Palazzo Gattini, aunque existen otros de excelente servicio como el Ridola (instalado en un edificio de época) y el Palace. En una categoría mucho más económica y buen confort se hallan el Albergo Roma y la Locanda de San Martino. La gastronomía tiene particularidades regionales y son corrientes las salchichas típicas de esta zona y se elabora un pan de forma y sabor únicos en el mundo.

8- Ejemplos de casas trogloditas en el barrio Sasso Caveoso.JPG
Ejemplos de casas trogloditas en el barrio Sasso Caveoso. William Navarrete Especial/el Nuevo Herald

La ciudad ha sido declarada ‘Capital europea de la cultura’ en 2019. Una visita a Matera necesita de cierto tiempo y sugiero no quedarse en ella menos de tres días pues hay muchos monumentos y los horarios no están siempre sincronizados. También es una ciudad a la que se debe regresar, ya que nos deja la impresión de que nos reserva misterios que aguardan por que un día alguno de nosotros logre desentrañarlos.

William Navarrete es escritor cubano residente en París: wnavarre75@wanadoo.fr

  Comentarios