Viajes

Caribe Hilton, entre palmeras y nostalgia

El pasado junio el Hotel Caribe Hilton en San Juan, Puerto Rico, reabrió sus puertas en grande tras una remodelación multimillonaria y 15 meses sin recibir huéspedes.
El pasado junio el Hotel Caribe Hilton en San Juan, Puerto Rico, reabrió sus puertas en grande tras una remodelación multimillonaria y 15 meses sin recibir huéspedes.

Ritmo de salsa, brisa constante y el zumbido de la licuadora dominan el ambiente... prueba DE que la cuna de la piña colada está de vuelta. El pasado junio el Hotel Caribe Hilton reabrió sus puertas en grande tras una remodelación multimillonaria y 15 meses sin recibir huéspedes.

El icónico hotel en San Juan, que en 2019 celebra su 70 aniversario, sufrió al igual que la isla el embate del Huracán María hace casi dos años. Pero antes, durante y después del ciclón, el Caribe Hilton fue hogar para muchos empleados desplazados, además de acoger personal de servicios de emergencias y agencias de gobierno como FEMA.

Tras el cierre forzado, el primer hotel fuera de los Estados Unidos de la cadena Hilton está mejor que nunca. Además de ser un símbolo de la recuperación del país, ver al Caribe Hilton operando apela a la nostalgia tanto de fieles visitantes de la marca como de locales y aquellos que hemos estado lejos de la isla por casi dos décadas.

Para muchos, entrañables memorias están atadas a esta hospedería. Los mayorcitos recordarán las grandes orquestas en su lobby bar. Otros gozaron de innumerables bodas y celebraciones. Cuando menores de edad, disfrutamos ver los ‘tiburones’ desde el muelle con una piña colada (para entonces virgen). Algunas asistimos a conferencias de prensa en sus amplios salones de reunión de íconos como Chayanne y estrellas internacionales como periodistas novatas.

Esta propiedad –registrada en los Hoteles Históricos de América desde 2015– es un oasis en plena capital. El Océano Atlántico saluda desde el amplio y aireado vestíbulo, una estampa que queda plasmada en la memoria y que provoca una pequeña sonrisa cuando se recuerda en un día ajetreado. Del área de registro es difícil resistir la tentación de pasar a la piscina donde se recibe la caricia del viento y se ven ondular las palmeras. Comenzaron las vacaciones.

El hotel conserva un aire glamoroso, pero acogedor. Aunque algunas habitaciones requirieron más trabajo que otras, todas las 652 habitaciones fueron refrescadas con nueva decoración y muebles. Existen diferentes categorías y todas tienen su encanto, desde la torre que ofrece impecables vistas a la ciudad amurallada, a las de jardín con exuberantes plantas y las que miran hacia el mar.

Sabor criollo

Con la renovación también se actualizaron las ofertas de comida. Los banquetes en el hotel son legendarios, la invitación que todos esperamos, y la comida de sus restaurantes es excelente. Un día comienza en Salitre del Caribe, donde se sirve desayuno a la carta y buffet. Mojito’s Caribbean Fusion ofrece mariscos y gastronomía caribeña, todo disfrutando de unas vistas maravillosas. Pero el apetito se debe reservar para Lola’s Puerto Rican Cuisine y Rustica Ristorante. Un inicio de arañitas con ropa vieja es ideal. Es posible ordenar de ambos menús para deleitarse con platillos criollos como majados de almidones de malanga o yuca con pescado fresco. Y si tu compañía ordena un churrasco a término medio acompañado de pasta Linguini, tienes lo mejor de los dos mundos.

Redondean las ofertas Baguacon con sándwiches, ensaladas y tacos junto a la piscina. Para meriendas y algo refrescante, está Ice Cream & Cookies Co. Este otoño marcaría el regreso de Morton’s Steakhouse, con buena parrillada e insuperables vistas al mar.

Rutina vacacional

En una estadía de tres días rápidamente nos encontramos en una rutina iniciando el día con una caminata hacia el oeste pasando por el Escambrón y el Parque Luis Muñoz Rivera. Para justificar las cervezas Medallas, frituras y piñas coladas nos dimos una que otra vuelta por el completamente renovado gimnasio del hotel de cara al agua. Después de una sesión, visité el Zen Spa, que también estrena un nuevo look y ampliada oferta de servicios.

El resto del día era entre piscina y la playita, donde prestos y amables meseros nos ayudaban a satisfacer cualquier antojo. Tras una comilona en Lola’s o Rustica una siesta con el murmullo del mar era irresistible. La música del Cari Bar nos daba la señal del comienzo de la noche.

Desde el huracán, la isla ha experimentado un resurgir de amor patrio. La mono estrellada se ve por todas partes, en edificios, comercios y casas. Caribe Hilton no sólo le rinde tributo a Puerto Rico recontando su historia con fotos en los pasillos y paredes, sino que también ha reclamado su pasado como un emblema de la isla para exaltarlo con miras hacia el futuro.

Yined Ramírez Hendrix es una periodista puertorriqueña radicada en Miami y la puedes seguir en @iam_yined.

Fuera del hotel

La ubicación del Caribe Hilton permite visitas de un día a parajes como el bosque tropical El Yunque en Río Grande y hasta tirolesas en el monte Toro Verde en Orocovis.

Puerto Rico es más que San Juan, pero tras la tormenta, la capital merece ser explorada. El Viejo San Juan es un infaltable y tours como los Arqui-recorridos brindarán una perspectiva distinta de la ciudad colonial.

La transformación de la Calle Loíza de un área comercial a una zona de entretenimiento con restaurantes, clubes y barras es otro punto para considerar.

La Placita de Santurce es donde se encontrará la mayor concentración de locales con música en vivo y restaurantes.

Paseo Caribe, a pasos del hotel, pero sin relación, es otro punto de entretenimiento con series de conciertos gratuitos los fines de semana y un food hall.

Varias aerolíneas ofrecen vuelos diarios y directos a San Juan desde MIA y FLL.

https://www.youtube.com/watch?v=Qoh07rXJXqY

  Comentarios