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Zagreb, la ‘pequeña Viena’ croata


El centro de Zagreb, Plaza de Ban Jelacic.
El centro de Zagreb, Plaza de Ban Jelacic. Vesna Bernardic

Vibrante ciudad en el corazón de Croacia, conocida como la "pequeña Viena", Zagreb es una mezcla de Europa occidental y oriental y la capital más joven de la Unión Europea (UE). Un destino atractivo que guarda aún el encanto de lo que está por descubrir.

Atraídos por la deslumbrante costa de Croacia que baña el mar Adriático, con frecuencia los viajeros pasan por alto una visita Zagreb, una verde ciudad, capital del último país en incorporarse al club comunitario, en julio de 2013.

Sólo unos 600.000 turistas extranjeros pasan cada año por Zagreb, con lo que se encuentra todavía muy lejos de otras capitales cercanas, como Viena o Praga, que atraen a millones de visitantes.

Asentada a orillas del río Sava y protegida por el monte Medvednica, rodeada de lagos y bosques, Zagreb mezcla el carácter mediterráneo con un elegante aire centroeuropeo.

El reducido tamaño de la ciudad, cuenta con alrededor de un millón de habitantes, y los buenos servicios de transporte, permiten al viajero explorarla en pocos días la que algunos conocen como "la pequeña Viena".

UNA CIUDAD PARA CALLEJEAR

Desde antiguo, su situación geográfica la convirtió en un importante cruce de caminos entre Europa Central y el Adriático, lo que ha propiciado los intercambios económicos y culturales y ha dejado también huella en su gastronomía.

El principal atractivo turístico de Zagreb es, sin duda, su centro, con un casco antiguo medieval conocido como "ciudad alta", mientras que la "ciudad baja" la forman coloridos edificios y parques de la época austro-húngara.

La actual Zagreb es mencionada por primera vez con su actual nombre en un documento episcopal del siglo XI, y su nacimiento se debe a la unión en la "ciudad alta" de las localidad de Kaptol, habitada por clérigos, y de Gradec, el asentamiento mercantil.

En la "ciudad alta", situada en un cerro, se concentran los monumentos culturales más importantes, que pueden recorrerse a pie, otorgando al visitante un relajado sentimiento de cercanía que invita a callejear, dejando de lado los planes establecidos.

A ese casco antiguo medieval se puede llegar por funicular o, mejor aún, por su otrora único acceso: la Puerta de Piedra, un corto túnel en el que se sitúa el santuario católico de la Madre de Dios de la Puerta de Piedra, la milagrosa protectora de Zagreb.

La iglesia de San Marcos, situada en la plaza homónima entre los edificios del Gobierno y del Parlamento, es probablemente el lugar más fotografiado de la ciudad por su pintoresco tejado, en el que lucen los escudos de Croacia y Zagreb.

El Palacio Klovic, la iglesia jesuita de Santa Catalina, la torre Lotrscak y el paseo Strossmayer, que ofrece una de las panorámicas más románticas de Zagreb, son otras de las visitas imprescindibles.

LA CATEDRAL, SÍMBOLO DE ZAGREB

El museo de Arte Naif y el de las Relaciones Rotas, este último único en el mundo, con recuerdos de numerosas parejas cuyo amor naufragó, son otros de los lugares destacados de este núcleo medieval, en que cada calle es un monumento al aire libre.

En la "ciudad baja" domina la gran plaza central de Zagreb, la de Ban Jelacic, un magnate croata del siglo XIX cuyo monumento ecuestre se ocultó durante el comunismo y volvió a ser expuesto en 1990, tras independizarse el país de Yugoslavia.

La plaza es escenario de numerosos acontecimientos públicos, desde conciertos hasta manifestaciones, y el 1 de julio de 2013 acogió las celebraciones por la entrada de Croacia en la UE.

Detrás de la plaza se encuentra el más conocido mercado al aire libre de la ciudad, Dolac, en el que bajo los típicos grandes paraguas rojos del folclore local se ofrecen frutas, verduras y otros productos típicos de la región.

En ese pintoresco mercado puede el viajero hacer un alto y degustar una cerveza acompañada de alguna sardina o un queso típico, o probar los sabrosos gableci, unos platos baratos y sabrosos servidos en puestos callejeros y parecidos a las tapas.

En la plaza central desemboca también la vía más viva de Zagreb, Tkalciceva o "Tkalca", una calle de piedra con pequeñas casas antiguas y coloridas, llena de cafés, restaurantes, boutiques y galerías de arte, concurridas hasta la madrugada.

La catedral de Zagreb, con dos espigadas torres neogóticas visibles desde cualquier punto de la ciudad, es uno de los principales símbolos de Zagreb, rodeada de una de las murallas renacentistas mejor conservadas en Europa.

EL ESTILO VIENÉS

Cerca de allí, ocho parques forman un eje conocido como "la herradura de Lenuci", inspirada en el Ring de Viena, que ofrece un agradable descanso entre árboles y flores.

El primero de esos parques es el más conocido, Zrinjevac, y por él se llega a la Plaza del mariscal Tito, donde se encuentra el Teatro Nacional, también de estilo vienés.

Entre otros lugares muy populares del centro hay que destacar la Plaza de Petar Preradovic y la Plaza de las Flores; la calle central más larga, Ilica; la Plaza Británica con su mercadillo de objetos antiguos; y el paseo de la antigua calle mercantil Vlaska.

Aunque este recorrido se puede hacer a pie, también hay disponibles pequeños autobuses turísticos, bicicletas públicas y, dentro de poco, carruajes tirados por caballos, mientras que una buena red de tranvías es la principal forma de transporte.

En Zagreb se encuentra también Potomac, la factoría más antigua de corbatas, una palabra que proviene etimológicamente del término "croata".

Esa prenda comenzó su expansión cuando en 1635 unos 6.000 soldados croatas fueron a París para apoyar a Luis XIII. Muchos de aquellos soldados se quedaron en la capital francesa, que se enamoró de los pintorescos pañuelos que esos soldados llevaban al cuello.

Desde esa época y hasta ahora, esos pañuelos se han convertido en una señal universal de distinción.

No muy lejos del centro, a menos de tres kilómetros de distancia, se encuentra el cementerio de Mirogoj, que por su entorno, sus arcadas, pabellones y cúpulas, es considerado uno de los más bellos de Europa.

EL ‘MAR URBANO’ DE JARUN

Zagreb alberga una treintena de museos y otras tantas galerías por explorar, y organiza festivales de folclore, literatura, teatros de títeres y danza contemporánea, lo que puede colmar a cualquiera aficionado a la cultura.

Otro gran atractivo de esta capital es la cercanía de zonas naturales bien preservadas, tanto para los amantes del montañismo, como para los que prefieren las actividades acuáticas.

En verano, los agramitas, el gentilicio de los habitantes de Zagreb, no tienen que viajar al Adriático para darse un chapuzón, sino que cuentan con su propio "mar urbano", Jarun, con dos lagos de agua transparente y atractivas playas, así como el pequeño lago Bundek.

El boscoso monte de Medvednica, surcado por arroyos y a cuyas pendientes se llega en menos de 20 minutos desde el centro de Zagreb, ofrece muchos senderos que llevan al viajero hasta la cima, donde le esperan mesones con platos tradicionales.

Uno de esos senderos conduce a las ruinas de Medvedgrad, donde cada mes de septiembre se celebra un festival medieval.

Mientras, otros caminos llevan hasta las pistas de esquí donde en invierno se celebra la "Snow Queen Trophy", una carrera de eslalon, puntuable para la Copa Mundial de Esquí Alpino.

Desde la capital también se organizan diversas excursiones de un día para conocer los alrededores, por ejemplo los 16 Lagos de Plitvice, un espacio de extraordinaria belleza natural protegido por la UNESCO.• 

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2014, 0:27 p. m. with the headline "Zagreb, la ‘pequeña Viena’ croata."

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