Isla de Malta: mediterráneo en estado puro
No es Ibiza, ni Sicilia, ni Cerdeña. Simplemente es Malta, un pequeño archipiélago de apenas medio millón de habitantes en el Mar Mediterráneo. Prepare la lupa si pretende verlo en el mapa, casi debajo de la “bota” italiana y frente a las costas de Túnez y Libia. Pequeño en dimensiones, pero inmenso en bellezas monumentales. Todo Malta es escenario de castillos, ciudadelas, murallas y antiguos enclaves militares. Podría decirse que es un “país fortaleza”, como consecuencia de las constantes invasiones sufridas a lo largo de su historia.
Su oferta gastronómica adopta lo mejor del vecindario con predominio de las cocinas italiana, griega y turca. También salta a la vista su pizca inglesa, que apenas aporta, como ya se sabe, pero es reflejo de un matrimonio de 150 años. En 1964 Malta se independizó de Gran Bretaña. Antes había sido habitada por fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, españoles, Caballeros de San Juan y franceses.
Once islas conforman el archipiélago, pero Malta, Gozo y Comino son las principales. La Valeta, ciudad capital de la república, se distingue por una arquitectura barroca y edificios de color miel que le proporcionan un aspecto cálido y uniforme.
Sus imponentes murallas y bastiones, empezando por el Fuerte de San Telmo, fieles testigos del antiguo rol defensivo, hoy forman parte de un conjunto reconocido como Patrimonio de la Humanidad, junto a la Concatedral de San Juan, el puerto y las Tres Ciudades contiguas.
Se agradece el paseo por las calles de La Valeta, con sus encantadores cafés, restaurantes y miradores, desde donde se disfruta una extraordinaria panorámica marítima. La visita resulta todavía más interesante si se concreta en época de carnaval, donde comparsas y carrozas desfilan día y noche, en un colorido ambiente que contrasta con la sobriedad cromática de las edificaciones.
Malta ofrece una experiencia turística de ciclo completo. Obviamente, la mayor explosión de visitantes se produce en los meses de verano, facilitada por aguas cálidas y turquesas y por conexiones directas desde prácticamente toda Europa y Medio Oriente. En invierno, igualmente todo parece posible, salvo la experiencia playera. Los atractivos son numerosos y la actividad se traslada a ciudades y pueblos, con énfasis culinario, arquitectónico e histórico. Si pasa por Europa y se da un salto a Malta, no deje de probar los vinos locales, sean tintos o blancos.
En estas islas hay opciones hoteleras y gastronómicas para todos los bolsillos. Si se compara con otros destinos europeos, podría decirse que Malta es bastante más asequible. Ahora, si desea rentar un auto y recorrer el archipiélago —ferry incluido—, deberá acatar la “herencia” británica y manejar por la izquierda.
Imprescindibles de Malta: La Valeta, Concatedral de San Juan, Procatedral de San Pablo, Fuerte de San Telmo, Tres Ciudades: Vittoriosa, Senglea y Copiscua, La Gruta Azul, Ciudad de Mdina, Isla de Gozo y ciudadela de Victoria.