Camboya: de la monumental Angkor a la paradisíaca Koh Rong
Camboya emerge como uno de los destinos más sorprendentes de Asia. Aunque el enfoque tradicional prioriza la ciudad imperial de Angkor —con toda lógica—, el país ofrece otros muchos atractivos. La relación calidad-precio de los hoteles, la red de transportes turísticos, la seguridad y un clima tropical constante convierten a Camboya en un destino viable en cualquier época del año.
Numerosos visitantes aprovechan sus viajes a otros países, por ejemplo, Tailandia y Vietnam, para conocer la vecina Camboya. Sin embargo, en modo alguno se trata de un “añadido”, sino de un destino único y original.
La ruta comienza en Siem Reap, una ciudad cuyo principal atractivo no es la arquitectura, sino la efervescente atmósfera de ocio. Es la base de acceso al complejo de Angkor, con hoteles para todos los bolsillos, desde instalaciones básicas para mochileros hasta lujosos cinco estrellas y precios muy competitivos.
Las ruinas de la antigua capital jemer, hoy integradas armoniosamente en la naturaleza, son Patrimonio de la Humanidad. Angkor Wat está considerado el monumento religioso más grande del mundo y preside un complejo de más de mil templos. Construido entre 1113 y 1150 por el rey Suryavarman II, primero fue hindú y luego budista.
Las visitas están reguladas mediante pases temporales. Lo ideal es adquirir el bono de tres días para explorar el complejo a un ritmo pausado y disfrutar en profundidad de la ciudad imperial. Puede recorrerse en auto, tuk-tuk, bicicleta o moto, en ruta organizada o de modo independiente.
La experiencia estrella invita a contemplar la salida del sol por entre las torres del templo principal. Este es, sin duda, uno de los amaneceres más icónicos del mundo. La vivencia se completa con los imponentes templos de Ta Prohm, Banteay Srei o Bayon, que ofrecen una perspectiva única del conjunto.
En Angkor, la naturaleza es todo un prodigio de verde intenso y exuberancia implacable. Obviamente, las lluvias intensas son el precio a pagar por tanta belleza. Conviene tenerlo en cuenta a la hora de organizar el equipaje.
De camino a Nom Pen
La segunda etapa del viaje recala en la ciudad principal, Nom Pen, a la que se arriba desde Siem Reap por carretera (unas seis horas) o en avión.
A diferencia de otras capitales asiáticas, el tráfico es aceptable. Los camboyanos se muestran afables y sonrientes con los turistas, pese a la carga emocional de su historia reciente. Entre 1975 y 1979, los jemeres rojos asesinaron a unos dos millones de personas, con consecuencias todavía visibles: el promedio de edad ronda los 26 años y los datos de población —cerca de 18 millones de habitantes— son discretos, en comparación con el entorno geográfico.
¿Podría convertirse Nom Pen en la nueva Bangkok? Todo es posible, dicen algunos, aunque todavía anda lejos de tal estatus.
La capital exhorta a disfrutar una excelente gastronomía. Dos o tres días alcanzan para captar la esencia de sus puntos neurálgicos. El primero es el Palacio Real, residencia oficial del rey y jefe de Estado Norodom Sihamoní, en el trono desde 2004.
Sus torres constituyen un excelente ejemplo de la arquitectura clásica jemer. Los visitantes pueden acceder al Salón del Trono, donde se celebran coronaciones y ceremonias oficiales. Aparte, se distinguen jardines impecablemente cuidados, el Templo del Buda de Esmeralda y las estupas.
Luego aparecen sitios vinculados a la peor etapa de la historia camboyana: el Museo del Genocidio (S21) y el Memorial Choeung Ek, entre otros de naturaleza similar. Vale la pena recorrerlos para entender una pieza importante de la vida regional bajo el régimen comunista de Pol Pot. S21 fue el mayor centro de torturas de los Jemeres Rojos en la capital. Unas 14,000 personas pasaron por allí entre 1976 y 1979, con solo una docena de supervivientes.
Si puede reservar dos o tres horas más de tiempo, visitar el Museo Nacional es una agradable opción. Alberga más de 14,000 piezas, con la colección de arte jemer más grande del mundo, esculturas, cerámicas, bronces y objetos etnográficos que datan desde la prehistoria.
La visita a la capital propone un cierre especial. Así como el amanecer en Angkor Wat define la experiencia del recién llegado, la puesta de sol a bordo de un barco por el río Mekong completa el ciclo del astro rey.
Trópico espectacular
Desde la capital hay dos opciones para seguir viaje hacia el sur. Por carretera o avión hasta Sihanoukville, para luego dirigirse en ferry a la isla de Koh Rong. Apenas desembarcamos, surge una certeza inmediata: “aquí hay que volver”.
Koh Rong es un enclave tropical, prácticamente escondido en el golfo de Tailandia. Allí la vida fluye de otra manera. Se erige como un destino paradisíaco que cumple con los reclamos soñados: aguas turquesas cálidas, limpias y transparentes; una arena fina y blanca, y un ambiente relajado y poco masificado.
Sus edificaciones respetan el entorno, limitando la altura a dos o tres niveles. El tráfico rodado es prácticamente inexistente, limitándose a traslados internos puntuales, con apenas presencia en las zonas de esparcimiento. La gran ventaja frente a las islas tailandesas es el menor precio de las estancias, y la tranquilidad ante a la gran masificación del país vecino.
La playa de Long Set es un buen lugar para quedarse. Allí llegan los ferry desde el continente y posee la mayor oferta de hoteles y restauración.
Imprescindibles de la gastronomía camboyana
La cocina jemer es agridulce, menos picante que la tailandesa y basada en arroz, pescado de agua dulce, coco y hierbas frescas. Los imprescindibles son el Amok (curry de pescado al vapor), el Lok Lak (ternera salteada) y el Nom Banh Chok (tallarines de arroz con curry).
Cómo llegar a Camboya
Las grandes aerolíneas de Asia y Medio Oriente conectan con Siem Reap y Nom Pen a través de sus hubs. Entre ellas, Emirates (Dubái), Qatar Airways (Doha), Cathay Pacific (Hong Kong), Singapur Airlines (Singapur), Etihad (Abu Dabi), Thai Airways (Bangkok), Air China (Pekín), Vietnam Arlines (Ciudad Ho Chi Minh) o Turkish (Estambul). La compañía local Air Cambodia opera con destinos regionales de China, Vietnam, o Tailandia.