Viajes

Granada, mucho más que la Alhambra

Entrada de la Gran Vía.
Entrada de la Gran Vía.

Volver a Granada después de tantos años supone un imperioso ejercicio de memoria. Viví en la ciudad andaluza durante mi primer año en España, un periodo de adaptación en el que cada callejón del centro, cada cuesta empinada y la mirada dominante de su monumento más emblemático, la Alhambra, se convirtieron en mi geografía cotidiana.

Pasear hoy nuevamente por sus plazas, recorrer la Gran Vía de Colón o caminar junto al río Darro remueve recuerdos de todo tipo, vinculados a una época de descubrimientos personales y aprendizaje. Mi impresión actual dista de la nostalgia paralizante; la ciudad se presenta impoluta, con una vegetación cuidada que mitiga el calor del sur y mantiene esa condición de espacio amable para la relajación.

Si algo me atrapó desde el primer día fue la convivencia de culturas y comprobar cómo la urbe, capital de la provincia homónima, se asienta sobre un pasado romano, musulmán y cristiano; un legado que se palpa en el día a día de sus habitantes y que define su oferta cultural, gastronómica y monumental.

El eje fundamental de la riqueza patrimonial se encuentra en el conjunto de la Alhambra y el Generalife.
El eje fundamental de la riqueza patrimonial se encuentra en el conjunto de la Alhambra y el Generalife. Alhambra Tickets

El eje fundamental de la riqueza patrimonial se encuentra en el conjunto de la Alhambra y el Generalife. Este complejo fue el centro político y residencial del Reino Nazarí de Granada hasta finales del siglo XV. Fundada por Muhammad I en el siglo XIII en la colina de la Sabika, la Alhambra destaca por la sofisticación de su arquitectura monumental y militar. Artísticamente, los Palacios Nazaríes muestran el dominio de la geometría, el uso del yeso, el azulejo y la madera tallada.

Iglesia de San Gil y Santa Ana.
Iglesia de San Gil y Santa Ana. Fotos cortesía / Michel Suárez

Tras la toma de la ciudad en 1492 por los Reyes Católicos, el recinto experimentó modificaciones, entre las que destaca la edificación del Palacio de Carlos V, un exponente del Renacimiento italiano en suelo español, diseñado por el arquitecto Pedro Machuca.

La Alhambra desde el Albaicín.
La Alhambra desde el Albaicín. Fotos cortesía / Michel Suárez

Seguimos el entramado urbano hasta el Albaicín, el antiguo barrio medieval musulmán que conserva su trazado original de calles estrechas y empedradas. Caminar por este sector implica ascender entre los llamados cármenes, viviendas tradicionales cercadas con muros que esconden jardines y huertos interiores.

El Albaicín, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto a la Alhambra, funciona como un mirador natural hacia esta última. La arquitectura del barrio revela técnicas de aprovechamiento del agua y de aislamiento térmico desarrolladas durante siglos de ocupación andalusí.

Iglesia de San Gil y Santa Ana.
Iglesia de San Gil y Santa Ana. Fotos cortesía / Michel Suárez

Continuando entre las colinas llegamos al Sacromonte, el barrio tradicional de los gitanos, famoso por sus casas-cueva excavadas en la roca de la montaña. Al presidente Bill Clinton se le atribuye haber dicho en 1997 que desde allí se ve “la puesta de sol más bella del mundo”. Sin embargo, aún existe polémica sobre si se refería al cercano Mirador de San Nicolás, desde donde mejor se disfruta la Alhambra.

Visitar ese entorno geográfico y social es también sumergirse en el mejor flamenco, de la mano de la comunidad gitana. El paisaje del Sacromonte, desde lo alto de la Abadía, ofrece una perspectiva única de la ciudad. Lo viejo y lo nuevo, todo junto.

La Alhambra desde el Albaicín.
La Alhambra desde el Albaicín. Fotos cortesía / Michel Suárez

La Catedral de la Encarnación constituye una de las obras cumbres del Renacimiento español. Su construcción comenzó en 1523 sobre el solar de la antigua Mezquita Mayor. Su aspecto inacabado no le resta belleza, a pesar de contar con una sola torre, que ni siquiera pudo terminarse debido al peso de la estructura y a problemas financieros.

Puerta Elvira, entrada principal durante la época islámica.
Puerta Elvira, entrada principal durante la época islámica. Fotos cortesía / Michel Suárez

Adosada al templo se encuentra la Capilla Real, mandada construir por los Reyes Católicos en 1504 como lugar de su enterramiento. En este espacio reposan los restos mortales de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, así como los de Juana I y Felipe I. El espacio alberga un tesoro artístico que incluye tablas flamencas de la colección personal de la reina y objetos litúrgicos de la época. Es un lugar que todo hispanoamericano debería visitar al menos una vez en su vida.

Plaza Nueva.
Plaza Nueva. Fotos cortesía / Michel Suárez

Al recorrer el ayuntamiento encontramos en sus paredes una imagen inesperada. Entre las placas sobre las ciudades hermanas aparece una dedicada a Coral Gables.

A poca distancia de la capital se alza Sierra Nevada, un macizo montañoso con las cumbres más altas de la península ibérica, como el Mulhacén y el Veleta. En invierno, el frío baja la montaña e invade la ciudad; mientras que en verano el calor puede resultar agobiante. Las temporadas intermedias ofrecen una experiencia más amable al visitante. En Sierra Nevada también está una de las estaciones de esquí más meridionales de Europa.

Una casa típica del Albaicín.
Una casa típica del Albaicín. Fotos cortesía / Michel Suárez

Para rematar, en la vertiente sur de la sierra se despliega la comarca de las Alpujarras, una sucesión de pueblos blancos escalonados en los valles y barrancos de la montaña.

El calendario anual de Granada está marcado por celebraciones como el Corpus Christi, la fiesta mayor de la ciudad, cuyo origen se remonta a la época de los Reyes Católicos.

Durante una semana, el recinto ferial de Almanjáyar concentra las casetas, mientras que en el centro urbano se desarrollan procesiones religiosas. En el plano de las devociones compartidas, la Romería del Rocío, aunque asociada principalmente a Huelva, cuenta en Granada con una hermandad que inicia cada año su camino hacia la aldea de Almonte.

Vista de la Alhambra desde el Albaicín.
Vista de la Alhambra desde el Albaicín. Fotos cortesía / Michel Suárez

Granada conjuga hoy la preservación de su historia con las necesidades de una ciudad del siglo XXI. El regreso a sus calles confirma que el espacio urbano ha ganado en accesibilidad y habitabilidad, permitiendo que el transeúnte recorra el camino entre el centro renacentista y los barrios históricos con una sensación de continuidad y orden.

Todavía falta creatividad para mejorar la conectividad aérea y ferroviaria de Granada. No para aumentar el flujo de turistas, que ya es suficiente, sino para generar una movilidad más eficaz entre esta zona de Andalucía y el mundo.

Afortunadamente, lo que nunca cambia en Granada son las generosas tapas gratis que acompañan a las bebidas, preparadas con la pasión única de la tierra de Federico García Lorca.

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