Viajes

36 horas en Los Cabos, México


Un atardecer en Los Cabos.
Un atardecer en Los Cabos. Getty Images/iStockphoto

Cancún choca con San Diego en la punta más austral de la península de Baja California, en México, donde dos ciudades, el bullicioso Cabo San Lucas, al oeste, y el más tranquilo San José del Cabo, hacia el este, apuntalan un floreciente corredor turístico de 32 kilómetros de espléndidos centros vacacionales, campos de golf panorámicos y playas doradas. Colectivamente llamado Los Cabos, o simplemente Cabos, este destino desértico fue modernizado en el 2012 con caminos recién pavimentados y una nueva terminal de aeropuerto internacional, gran parte de ello destrozado el otoño pasado por el huracán Odile, la sorpresa categoría 3 que devastó la región y que dejó varados a alrededor de 30,000 turistas. Aunque la evidencia del daño persiste en las cuadrillas de construcción y palmeras destrozadas, la mayoría de los resorts ha vuelto a abrir; dos nuevos campos de golf han debutado, incluyendo uno de Tiger Woods, y Delta Airlines inició en diciembre pasado vuelos directos por temporada desde el J.F.K. Pese a que la indolencia inspirada en margaritas domina en la región, alquilé un auto para explorar los encantos menos explícitos de la península, incluyendo rompientes, granjas orgánicas, el desierto de Baja California y un par de pueblos coloniales enfocados en el arte.

Viernes

3 p.m.

Serenidad ahora

La vista costera ayuda a promover el ajuste a la altitud, fomentado aún más por los muchos resorts del lugar. En Armonia Spa, en Pueblo Bonito Pacifica Golf & Spa Resort, relájese con la terapia de sanación de 50 minutos (125 dólares), una refrescante e hidratante envoltura corporal que usa plantas medicinales mayas, incluyendo aloe vera, chaya y achiote. Uno de los mejores spas es Las Ventanas al Paraíso, que luego de una renovación ofrece masaje de fusión terapéutica transcultural (220 dólares por 60 minutos) que utiliza cataplasmas calientes, aromaterapia y técnicas suecas y de digitopuntura. Los servicios terminan en un salón de meditación al aire libre, donde silenciosos empleados tocan cuencos de Himalaya de cristal mientras la gente se repone con fruta salpicada con chile y agua de sabores.

6:30 p.m.

Cena en la granja

Dada su ubicación desértica, la cena “del campo a la mesa” es una sorpresa en Los Cabos, pero está en boga en la punta de Baja California con la expansión de la producción orgánica cerca de San José del Cabo. Flora Farms combina estilo y sustento en 4 hectáreas con un restaurante al aire libre rodeado por camas de verduras. Reserve una mesa con anticipación (virtualmente obligatorio) así como un recorrido de 30 minutos por el campo para conocer el lugar y espiar las nuevas “cabañas culinarias”: chalets privados de dos habitaciones que también están disponibles para alquiler. Empiece la cena con un Farm Julep de sandía, albahaca y menta fresca de la huerta (165 pesos, o 11.25 dólares a un tipo de cambio de 14.7 pesos por dólar) y pan del horno a leña. El menú cambia de acuerdo con la disponibilidad de productos, pero normalmente incluye pizzas (240 pesos), ensaladas (entre 160 y 190 pesos) y pescado fresco (aproximadamente 325 pesos).

9 p.m.

Rutina de patios

Únase a los locales en el paseo postprandial alrededor de la plaza de la ciudad en San José del Cabo, esquivando balones errantes de fútbol con los que juegan niños y bebés que caminan vacilantes al cuidado de sus padres. Para un trago tranquilo, siéntese bajo las elevadas palmeras que habitan en el restaurante del patio del hotel Casa Natalia, con un picante Martini de mango o un mojito de tamarindo (140 pesos cada uno). Para música en vivo y roce potencial con la fama (los integrantes del grupo U2 tocaron aquí improvisadamente alguna vez), vaya al patio más social de La Ostería.

Sábado

9 a.m.

¡Ja! ¡El fin de la Tierra!

Si hay un paseo común en el sur de Baja California es la ruta a El Arco, una piedra arqueada localizada en un dramático promontorio que forma el extremo más meridional de la península. Gánele al gentío con un recorrido temprano sobre el figurativo camino vía barco cruzando la bahía de Cabo San Lucas. Trabajadores vigorosos recorren Playa Médano y su vecino puerto, vendiendo viajes al arco en embarcaciones con fondo de cristal que permiten que los pasajeros vean peces ballesta y otras criaturas (desde entre 10 y 12 dólares por persona). Sobre la superficie, eche un vistazo a cuevas, columnas de piedra con forma del personaje de caricatura Scooby Doo, pelícanos pardos y leones marinos. Románticos, tengan cuidado: las lanchas dejan a los pasajeros en la tranquila Playa del Amor, del lado de la bahía, para hacer caminatas sobre la Playa del Divorcio, un sitio martillado por las olas del lado del Pacífico.

11 a.m.

Saltando en grande

El wakeboard se junta con propulsión estilo cinturón cohete en el nuevo centro vacacional de flyboarding. Anótese a una mareada clase de levitación acuática con Cabo Flyboard (199 dólares por 30 minutos). Los “voladores” se ponen casco y chaleco salvavidas y se amarran los pies a dispositivos tipo botas fijados a una tabla. En la parte de abajo la plataforma tiene propulsores de agua gemelos conectados a la moto de agua de un instructor con una manguera presurizada de poco más de 18 metros que, bajo su control, impulsa a las personas fuera del agua lanzándolas al aire a casi 14 metros de altura. Dependiendo de su temeridad y flexibilidad, los voladores pueden dar vueltas acrobáticas y zambullirse en el agua, o simplemente flotar sobre el oleaje para encanto de la gente en kayak que saca fotos, de los que practican remo parado y de los que peinan la Playa Médano.

1 p.m.

Playas interminables

Los aproximadamente 32 kilómetros de franja costera desde Cabo San Lucas hasta San José del Cabo están alineados con playas, muchas demasiado bravas para nadar con seguridad o dominadas por resorts que casi imposibilitan el acceso. Afortunadamente, algunas de las mejores son más convenientes. No se mueva de Playa Médano, en Cabo San Lucas, si su idea de un excelente día en la playa incluye parapente, motos de agua o beber en bares. Para más tranquilidad, vaya a Playa Chileno, aproximadamente a 14 kilómetros al este, que perdió sus palapas de sombra durante el huracán, pero que sigue siendo una playa limpia para nadar. Playa Palmilla es un poco más difícil de encontrar (siga los letreros del resort One&Only Palmilla) y, como resultado, está menos atestada.

2 p.m.

Comida de surfistas

Todas esas marejadas que golpean la punta de Baja California hacen de excelentes crestas para surfear, siendo la más confiable de ellas Costa Azul, al oeste de San José del Cabo. Busque un sucio edificio de concreto pintado con publicidad de Zipper’s Bar & Grill para encontrar el popular punto de reunión en una frondosa terraza frente al mar, a pasos de las olas. Aquí, el guacamole (98 pesos) y los tacos de pescado (143 pesos) y de langosta (253 pesos) compiten por atención con los surfistas que intentan montarse a las olas más allá. Alquile una tabla (230 pesos por dos horas) o anótese a una clase de una hora (660 pesos) y después celebre con una Tecateita de la casa (95 pesos), una margarita servida con una botella de Tecate, con la cerveza de cabeza dentro del vaso.

4 p.m.

Tour de galerías

San José del Cabo, la menos comercial de las ciudades gemelas de la península, tiene una catedral estilo misión colonial, calles adoquinadas y una plaza donde las familias locales se reúnen por las noches. Muchas de esas calles están alineadas con galerías de arte que han convertido al pueblo en un atractivo para los coleccionistas. Entre noviembre y junio, los jueves por la noche la mayoría permanece abierta hasta las 9 p.m. para el Paseo del Arte, pero en cualquier temporada el agrupamiento de vendedores de arte crea una exhibición progresista fácilmente accesible. No se pierda las pinturas abstractas y esculturas de mesa de Frank Arnold y su desparramada galería del mismo nombre; arte contemporáneo mexicano, incluyendo las esculturas cómicas de Rodrigo de la Sierra en Galería Córsica, y alfarería de Mata Ortiz de inspiración prehispánica en La Sacristía Art & History.

8 p.m.

Especial de mariscos

El drama de las famosas formaciones rocosas de Cabo se topa con una emergente estrella culinaria en El Farallón, el restaurante de mariscos del Resort at Pedregal in Cabo San Lucas. Yvan Mucharraz, el chef ejecutivo, trabajó con Thomas Keller y Juan Mari Arzak antes de mudarse al cabo, donde supervisa los cuatro restaurantes del centro vacacional. En El Farallón, Mucharraz ofrece un menú de mercado de mariscos (los comensales son guiados entre selecciones crudas de pescados, langostas y almejas) y una terraza iluminada con velas, extendida sobre rocas de la costa azotadas por las olas toda la noche. Escoja la “Recompensa de Ensenada” (115 dólares), un festín de pescado y langosta fresca para dos personas, precedido por la sopa del día y tres aperitivos que pudieran incluir ceviche y calamares fritos. Quédese para ver cómo entra en escena la Vía Láctea.

Domingo

9 a.m.

Puente a la nada

Entre los beneficios de levantarse temprano en el desierto, incluyendo temperaturas más frescas, figura la oportunidad de ver en acción parte de su vida silvestre. Adéntrese en auto en el cañón El Tule, aproximadamente a medio camino entre las dos ciudades que anclan esta península, con dirección al parque Wild Canyon Adventures, buscando correcaminos y canto de aves entre los cardos y cactus cholla. El parque incorporó recientemente un puente colgante de madera que según afirman es el más largo de su tipo en el mundo, con 330 metros de altura. La admisión básica al parque (10 dólares) permite acceso peatonal al puente, que se sumerge aproximadamente 30.5 metros para ofrecer vistas a una cama ribereña a menudo seca, alineada con palmeras y rica en vida aviaria. Para más emociones, anótese al campo de ocho tirolesas (100 dólares) o maneje un vehículo todoterreno hacia la playa, cruzando de regreso por el puente nuevo (100 dólares).

11 a.m.

Viaje de un día

Todos Santos, uno de los “pueblos mágicos” de México, es una escapada bohemia a 77 kilómetros subiendo por la costa del Pacífico desde Cabo San Lucas que ofrece un bienvenido escape del paisaje festivo de tragos de tequila de este último. Cerca del céntrico Hotel California, que según se dice es la fuente de la canción de los Eagles (afirmación no confirmada por sus dueños canadienses), hay un grupo de galerías y tiendas de arte. La mejor de ellas es Alas y Olas Gallery, un sitio que vende pinturas y artesanías de todo México, incluyendo peluches caprichosamente fabricados y manteles bordados. Alquile una bicicleta de montaña en Tres Santos Hub (40 dólares) para un accidentado paseo sobre caminos de tierra con dirección a la playa y vuelva a degustar el licor Baja Midnight en Distillery, después de designar a un conductor.

Hospedaje

Casa Natalia, en San José del Cabo, es un sitio de 19 habitaciones que cuenta con un restaurante popular y una tranquila piscina en un patio lleno de palmeras. Las habitaciones parten desde 125 dólares (888-277-3814, casanatalia.com).

Las Ventanas al Paraíso, un Rosewood Resort, ocupa una playa de primera y reabrirá completamente renovado esta primavera. Las habitaciones parten desde 585 dólares (888-767-3966, lasventanas.com).

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2015 a las 8:41 a. m. con el titular "36 horas en Los Cabos, México."

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