Esquiadora novata en Aspen
En conversación casual con el pasajero de al lado, mientras volaba a Colorado, le comenté que esquiaría por primera vez. “¿Y elegiste Aspen?”, me dijo en un tono que realmente quería decir: “¿Te has vuelto loca?”. Entiendo su aprensión: hasta para aquellos que se consideran experimentados esquiadores, el hermoso pueblito entre las montañas es un reto. Imagínese cómo será para una mujer rondando los 40, que nunca se ha parado en esquíes.
El área cuenta con cuatro montañas principales, Aspen Mountain, Highlands y Buttermilk, donde se celebran los Extreme Games Invernales. Pero no hay que dejarse intimidar, la región de Snowmass no sólo tiene un ambiente familiar, sino montañas para primerizas cuarentonas como yo.
Tras cuatro horas conduciendo desde Denver y observando con embeleso las impresionantes Montañas Rocosas, la llegada vespertina nos obligó a parar en Ajax Tavern, al pie de la Montaña Aspen, donde ubica la imponente Góndola Plateada. Mi cuerpo pedía aclimatación a la altura y la cena, aunque deliciosa, no fue muy larga. De ahí nos dirigimos al increíble Hotel St. Regis Aspen Resort, que además de gran elegancia y servicio, ofrece vistas que roban el aliento.
Al día siguiente me levanté muy temprano y pude absorber la belleza natural del área. Quedé pasmada viendo salir el sol que iluminaba la majestuosa Montaña Aspen.
Esquí para todos
Las montañas son administradas por Aspen Skiing Company, que ofrece diversos programas de clases de esquí o snowboard para todos los niveles. Dado a que estoy más acostumbrada a sandalias que a esquíes, la instrucción privada fue mi mejor opción.
Además de lo que físicamente exige de un novato el esquí, se requiere de un esfuerzo mental adicional por las posturas y el equilibrio y, por supuesto, controlar el miedo a deslizarse montaña abajo.
La montaña Snowmass, en la villa del mismo nombre, a poca distancia del centro de Aspen, parece una postal. En la base hay una diversidad de tiendas y restaurantes, mucho bullicio y actividad. El pasado enero me tocó un día perfecto para aprender, con mucho sol y mi instructora Kate me llevó de la mano y tuvo las palabras correctas para calmar el miedo a romperme todo.
El inicio fue acostumbrarme a moverme con el equipo puesto, dando pasos de lado y avanzando como patinaje en el área llana. Mientras, mi esposo se marchó a las pistas azules tras más de 15 años sin esquiar y me demostró que esta destreza es como andar en bicicleta, una vez se aprende no se olvida.
Poco a poco fui progresando. Con la ayuda –emocional y física– de la instructora fui deslizándome una y otra vez por la pista de principiantes con mis pies apuntando hacia adentro controlando la velocidad casi en cuclillas, practicando cómo detenerme y cómo caerme también. Ni siquiera me di cuenta que era la hora del almuerzo y muy para mi sorpresa, Elk Camp Café ofrece una exquisita variedad de sándwiches, pizzas y ensaladas en un ambiente casual elegante.
En cuestión de horas me había graduado a la pista verde, convencida que lucía como una esquiadora alpina, con pocas caídas, conectando giros. La adrenalina fluía y quería más hasta que confronté mi gran reto: bajarme de la telesilla. Las primeras veces bajé sin darme cuenta mientras conversaba. Cuando la técnica me fue explicada mis neuronas y cuerpo se apagaron y todas las veces siguientes acabé en la nieve.
Tras el esquí
La frustración se alivia con après ski, en el vestíbulo del St. Regis, un bar increíble para ver la gente pasar y disfrutar de una copa. La hospedería cuenta con el excelente restaurante Chefs Club by Food Network, donde disfrutamos una cena exquisita.
Aspen es pequeñito y fácil de caminar y no todos los lugares son ultra sofisticados o carísimos, otras paradas obligatorias son Justice’s Snow para el almuerzo y excelentes tragos; Main Street Bakery para el desayuno y, para probar el sabor local, The Red Onion, cuyo edificio data del 1892.
Al día siguiente atacamos la montaña y pude practicar lo aprendido. El ánimo permanecía, pero mi cuerpo no estaba en la disposición de otro maratón de esquí por lo que el après ski fue adelantado. Tras dos días, mi intención no era convertirme en una profesional, sino añadir una habilidad recreativa para practicar en familia. También, probarme que nunca es tarde para aprender, por muy difícil (y espantoso) que parezca.•
Otros datos:
Para ofertas y más información visite www.aspensnowmass.com
Vestimenta
Como novata no iba a invertir una fortuna en equipo. Hay pases que incluyen alquiler de botas, esquís y bastones. Pero Suit Yourself provee alquiler de vestimenta con servicio puerta a puerta. Se hace una cita y Lorenzo Semple llega con una variedad de opciones. Además del costo, facilita mucho a la hora de empacar. www.suityourselfaspen.com
Toque internacional
Durante el invierno la región cuenta con instructores de Chile y Argentina para proveer instrucción en español.
Hospedaje
St. Regis Aspen www.stregisaspen.com
Limelight Hotel, es una alternativa más económica con transportación a las montañas, www.limelighthotel.com
Transporte:
Desde Miami, American Airlines y United vuelan directo a Denver. Desde Fort Lauderdale Southwest Airlines vuela directo.
El Aeropuerto de Aspen-Pitkin recibe servicio desde Denver de United.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de octubre de 2014, 11:39 a. m. with the headline "Esquiadora novata en Aspen."