36 horas en Florencia, Italia
Florencia atrajo la atención en febrero cuando Matteo Renzi, su dinámico alcalde de 39 años, se convirtió en el primer ministro más joven de Italia. Pero la capital de la Toscana que dejó atrás parece estar floreciendo. Hitos otrora abandonados han sido reutilizados como espacios culturales contemporáneos. Esta primavera, el histórico Mercato Centrale develó un nuevo piso lleno de puestos con los mejores artesanos culinarios de la región, y un nuevo teatro de ópera ultramoderno empezó a auspiciar presentaciones regulares durante el festival anual Maggio Musicale Fiorentino. Mientras tanto, una ola de inauguraciones recientes (bares, boutiques y restaurantes ocultos de la multitud de turistas) sugiere que la trayectoria ascendente de la ciudad no va a cambiar de curso en el futuro cercano.
VIERNES
3 p.m.
Un jardín con vistas
Para contemplar el horizonte florentino (techos de terracota y el elegante domo del Duomo) sin luchar con muchedumbres, suba al Forte di Belvedere, una imponente fortificación diseñada por Bernardo Buontalenti en el siglo XVI. Luego de permanecer cerrado cinco años, el fuerte volvió a abrir sus puertas en 2013 para mostrar atrevidas esculturas del artista chino Zhang Huan. Este año, las herbosas murallas y vistas panorámicas otra vez están accesibles durante una exhibición de obras crudas inspiradas en la naturaleza del artista conceptual italiano Giuseppe Penone (hasta el 5 de octubre; admisión, 5 euros, o 6.3 dólares a un tipo de cambio de 1.27 dólares por euro). La exhibición también se derrama hacia el vecino Giardino di Boboli, el desparramado jardín ubicado detrás del Palazzo Pitti que el año pasado, junto con una docena de chalets Médici, se ganó el estatus de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad (admisión, 10 euros).
6 p.m.
Hora del aperitivo
A la sombra del Palazzo Pitti, haga una pausa para saborear una copa de Sangiovese en la Enoteca Pitti Gola e Cantina, un elegante y reducido bar de vinos que cuenta con un puñado de mesas de mármol y altos estantes de libros alineados con botellas de la variedad cara y producción reducida. Las tardes cálidas, acomódese y beba en un asiento de la acera, afuera. O pase una hora de aperitivo calle abajo en Le Volpi e l’Uva, otra enoteca de barrio con mesas al fresco sobre una plaza chiquita y adoquinada y que tiene una carta por copa de más de 30 vinos bien seleccionados de toda Italia.
8:30 p.m.
Cucina chic
En una ciudad donde algunas polvorientas botellas Chianti tipifican la decoración de los restaurantes, encuentre un respiro en Cucina Torcicoda, un sitio elegante inaugurado el pasado mes de octubre cerca de Piazza Santa Croce. Adentro, cinco establecimientos distintos, incluyendo una heladería, una pizzería y una tienda de comida, están cobijados en un laberinto de salas interconectadas. Pero siga a los florentinos vestidos a la moda que acuden en tropel al ristorante con bancas de felpa y manteles blancos para darse un festín de fideos con bottarga y langostinos (16 euros) y confit de lechón (22 euros) bajo techos elegantemente abovedados. Sáltese el postre a favor de una passeggiata postprandial con destino a la Gelateria dei Neri, una heladería artesanal cercana que sirve gelato de caramelo y pistache decadentemente cremoso.
11 p.m.
Prison Break
Las sombrías paredes de piedra de Le Murate, una ex prisión construida en el siglo XV, ocultan su encarnación actual como centro acogedor de la cultura contemporánea. En el corazón de este complejo recientemente renovado se encuentra el Caffè Letterario, un espacio de eventos y cafetería de todo el día que desde su inauguración en 2011 ha auspiciado conferencias de respetados autores, lecturas de poesía, presentaciones de drama, debates y proyecciones de películas. Fanáticos de la música de todas las edades vienen a los conciertos gratuitos de los fines de semana, pero si el grupo no es de su estilo, ordene un negroni y vaya afuera para mezclarse con el gentío reunido bajo las estrellas en el antiguo patio.
SÁBADO
9 a.m.
Colazione de campeones
Los que se quejan de que en Florencia ya no hay joyas secretas no se han subido a un autobús rumbo a la Pasticceria Giorgio, una tienda de hojaldres situada en el vecindario residencial de Soffiano, al oeste del centro de la ciudad. La gente local se las ha ingeniado para reservarse este lugar, y soporta largas filas para comprar hojaldres recién horneados, brioches glaseados y milhojas rellenos. Únase a la clientela local para un capuchino mañanero y, cuando haya, una rebanada de schiacciata alla fiorentina, un aireado pastel sabor naranja que es una especialidad de temporada.
11 a.m.
¿Se acuerda del 1900?
En lugar de desafiar filas para ver obras maestras del Renacimiento, visite un museo que se enfoca en arte italiano de cosecha más reciente. El Museo Novecento (8.50 euros) abrió en junio en un renovado complejo que mira a la ahora hermosa (luego de una restauración reciente) Piazza Santa Maria Novella. Adentro, las envolventes exhibiciones del museo están dedicadas a obras del siglo XX, como una pintura de Emilio Vedova vista mientras el observador es “bañado” con la música del compositor Luigi Nono. La logia del edificio de la era del Renacimiento actualmente alberga obras contemporáneas de gran escala, y una terraza de azotea funge como sala de proyecciones que muestra escenas de Florencia de películas filmadas entre 1916 y 1999.
1 p.m.
Agarre un panino
Si la calidad de un panino está inversamente relacionada con el tamaño de la tienda, entonces Semel sirve de los mejores emparedados de la ciudad. Busque el escaparate tamaño caja de zapatos junto al mercado de Sant’Ambrogio y ordene, digamos, un panino con arenque, pecorino y tomates. Seis opciones creativas cambian diariamente. ¿Todavía tiene hambre? Vaya al puesto callejero Pollini, a la vuelta de la esquina, para una interpretación estelar del panino al lampredotto, el clásico emparedado florentino hecho con el cuarto estómago de la vaca, picado y aderezado con salsa verde.
3:30 p.m.
Negocios sobre Spada
Las tienditas alrededor de Via della Spada seducen a compradores alejándolos de las marcas de lujo de Via de’ Tornabuoni. La diminuta MIO Store rebosa de hallazgos divertidos como parlantes de madera para iPhone y señales de tráfico adornadas con ingeniosas caricaturas de Clet, un reconocido artista local. Un par de negocios más abajo, la microscópica Antica Officina del Farmacista Dr. Vranjes está llena de botellas tipo joyas con fragancias de la casa perfumadas con nardos y granada. Y en un callejón cercano, la pequeña sala de exhibición de Il Micio es el lugar para derrochar en zapatos para caballero hechos a medida por Fukaya Hidetaka, un artesano nacido en Japón y formado en la Toscana cuyos estilos Oxford y de hebilla son hechos a mano en un taller del otro lado de la calle.
8 p.m.
Comida balanceada
Cruce el río hacia Oltrarno, el vecindario bohemio de la ciudad, para cenar en Il Santo Bevitore, un restaurante que alcanza el equilibrio entre lo tradicional y lo moderno, lo causal y lo formal. El rústico interior (mesas de madera, techos abovedados) es calentado con luz de velas, y la carta de vinos está repleta de excelentes tintos toscanos. Y luego está la comida: tortellini caseros en crema de Parmigianino, tártara de res con verduras frescas y bandejas de degustación con prosciutto, salami y queso pecorino con leche bronca. La cena para dos, aproximadamente 75 euros.
10:30 p.m.
Rumor de cerveza
Pese a todo lo que se habla sobre la cerveza artesanal italiana, sorprendentemente Florencia tiene pocos lugares para probarla. Un lugar acogedor es Archea Brewery, un pub que abrió en Oltrarno en 2012. Diez espitas sirven las cervezas artesanales propias de Archea así como otras de una línea cambiante de productores como LoverBeer, basado en Piamonte. El amigable personal es conocedor y generoso con las muestras.
DOMINGO
10 a.m.
Poder de la torre
Haga un paseo dominical sobre el lado sur del Arno rumbo al atractivo vecindario de San Niccolò para admirar la Torre di San Niccolò, una torre del siglo XIV que abrió al público en 2011 luego de renovaciones importantes (solo se ofrecen recorridos por las tardes en los meses de verano).
Mediodía
Barra para almorzar
Deléitese con placeres simples en Zeb Gastronomia, un restaurante informal cercano que brotó dentro de una ex tienda delicatessen. El elegante espacio con paredes encaladas se llena de comensales que se sientan en barras codo a codo para degustar gratificantes sopas, guisos y abundante comida de la Toscana. No hay un menú escrito, pero los dueños (Alberto Navari y su madre, Giuseppina) son maravillosos anfitriones, y sirven vino alegremente y recitan los especiales. Un almuerzo reciente incluyó taglierini aderezados con virutas de trufas blancas, ravioli con esencia de naranja en salsa de manzana e hinojo y guiso de res italiano fortalecido con cacao. Almuerzo para dos, aproximadamente 40 euros.
2:30 p.m.
Productos Gucci
Hace casi un siglo, Guccio Gucci fundó en Florencia una tienda de productos finos de piel; actualmente, sus inicial entrecruzadas adornan bolsos, cinturones, zapatos de correr y hasta automóviles en todo el mundo. Aprenda sobre el auge de la etiqueta de lujo en el nuevo Gucci Museo, situado en un palazzo histórico sobre la Piazza della Signoria (admisión, 7 euros). El museo exhibe todo tipo de cosas Gucci, desde bolsos de mano clásicos con agarraderas de bambú hasta relucientes vestidos de alfombra roja usados por estrellas en ciernes de la modernidad. Después, retírese al café del lugar, cuya moderna terraza ahora es el lugar para ver y ser visto sobre la que podría ser la piazza más hermosa de Florencia.•
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "36 horas en Florencia, Italia."