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Vino caliente y dulces típicos aromatizan Viena en Navidad

Mercadillo de Navidad frente a las puertas del Ayuntamiento de Viena.
Mercadillo de Navidad frente a las puertas del Ayuntamiento de Viena. Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Viena

Desde bolas rojas, doradas, blancas o pintadas a mano, a figuras de animales de madera, junto con velas cuadradas, redondas o alargadas, son algunos de los artículos más tradicionales que se pueden encontrar en los mercados de Navidad en la capital de Austria.

En Viena no faltan las bebidas típicas de invierno, como el ponche caliente, el té con aguardiente o el glühwein, que se suelen beber acompañadas de frutas escarchadas y manzanas al horno, en torno a las mesas delante de los puestos que sirven esas bebidas, además de té de frutas y ponches sin alcohol para los más pequeños.

El emblemático e imponente edificio neogótico del Ayuntamiento de la ciudad centroeuropea custodia, a sus pies, el considerado “padre” de todos los mercadillos vieneses: el “Christkindlmarkt” (Mercadillo del Niño Jesús), la principal atracción del llamado “Adviento mágico vienés”, conservado como una tradición que ya cumple siete siglos.

Una corona de adviento gigante de 12 metros de diámetro domina la plaza, donde unos 150 puestos decorados con motivos navideños abrieron ya a mediados de noviembre, con motivo de la fiesta del adviento, la parte del año litúrgico católico que comprende las cuatro semanas anteriores a la Navidad.

Balones, guitarras, mariquitas o gusanos trepadores disfrazan los 11 árboles iluminados que rodean el “Christkindlmarkt”, para crear un ambiente de cuento de hadas.

El Mercadillo del Niño Jesús cumple 40 años desde que está situado en la explanada frente al Ayuntamiento, antes ha pasado por diferentes enclaves de la ciudad, como la céntrica calle Graben, la peatonal que lleva a la plaza de la Catedral de San Esteban.

DESDE EL SIGLO XIII

La tradición vienesa del mercadillo de Navidad se remonta hasta fines del siglo XIII, cuando el rey del momento, el habsburgo Albrecht I, otorgó a los comerciantes el privilegio de participar en un “Mercado de Diciembre” con el fin de garantizar comida y textiles a la población local.

Fue en el siglo XVI cuando, bajo el nombre de “El Mercado de San Tomás”, se centró finalmente en las navidades.

Desde que en 1975 el “Christkindlmarkt” fue trasladado en la plaza del Ayuntamiento, el mercadillo ha experimentado transformaciones, como la introducción en 1903 de luz eléctrica, lo que le otorgó una nueva imagen a los objetos que se venden.

El imponente árbol de Navidad, con 28 metros de altura, preside la plaza desde el centro y, este año, lleva los colores de la bandera tricolor de Francia, en solidaridad con el pueblo galo por los atentados de París del 13 de noviembre.

Unida a la tradición de este mercadillo está la figura vienesa del “Christkindl”, el Niño Jesús, un ángel interpretado por una niña local que asume la función de ser la embajadora del “Adviento mágico vienés”. Su tarea más importante: hacer sonreír a los niños.

Bajo el enorme árbol de Navidad, niños, padres, abuelos y el resto de los visitantes, se reúnen en torno al trono celestial para dejarse invadir por el espíritu de la Navidad que desprenden los cuentos o poemas antiguos contados por el “Christkindl”, cada tarde de jueves a domingo.

Con el fin de que ningún niño se quede sin su cuento de Navidad, el resto de los días, de lunes a miércoles, celebridades del mundo del espectáculo, la televisión, o personalidades de la cultura y la sociedad austríaca, leen historias de Navidad cada tarde.

Para seguir todos los eventos del mercadillo y no perderse ninguna cita, el Ayuntamiento de Viena ha creado una aplicación para el móvil “Adviento mágico vienés” que se puede descargar en alemán y en inglés para dispositivos Android y IOS.

Además de tener disponible el plano, la aplicación es una herramienta que incluye diferentes rutas para recorrer el mercadillo según el interés del propio visitante, como la ruta romántica, la culinaria, la de los regalos y la familiar.

Pero el mercadillo de la plaza el Ayuntamiento no es la única atracción navideña de esta ciudad.

OTRAS ALTERNATIVAS NAVIDEÑAS

Entre los dos suntuosos palacios reconvertidos en el Museo de Bellas Artes y el Museo de Historia de la Naturaleza se extienden los 70 puestos del mercadillo “Aldea de Navidad”, abierto al público por séptima vez en el corazón de Viena.

La típica sopa de Gulash, un estofado de carne de ternera con patatas, en un pan redondo o salchichas de todos los tamaños y salsas diferentes, componen la oferta gastronómica de este mercado.

Allí también se pueden comprar las tradicionales bolas de cristal, creadas por el austríaco Erwin Perzy en 1900, para encerrar recuerdos y la magia de la nieve que, si se agitan, cae sobre símbolos vieneses como la famosa noria de la capital, la Catedral de San Esteban o el busto de la emperatriz Sisi.

Aguardado por la céntrica iglesia de San Carlos también podemos disfrutar del mercadillo de “Karlsplatz”, que se caracteriza por reunir a los artesanos vieneses que ponen a la venta todo tipo de productos salidos de sus talleres recién hechos, desde velas de colores a perfumes o gorros de colores.

Además, ofrece un extenso programa de actividades infantiles, así como actuaciones de grupos de música y teatro.

Más alejado del centro histórico de la ciudad está el mercadillo de Navidad del Palacio de Schönbrunn, la antigua residencia veraniega de los Habsburgo.

Allí, se ofrecen artesanía tradicional, decoraciones navideñas hechas a mano y conciertos navideños.

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