Viajes

36 horas en Bogotá, Colombia

El Museo del Oro alberga una impactante colección de joyería de oro, grabados de animales y figuras fabricados por la población indígena de Colombia antes de la colonización.
El Museo del Oro alberga una impactante colección de joyería de oro, grabados de animales y figuras fabricados por la población indígena de Colombia antes de la colonización. el Nuevo Herald

En estos días, Bogotá está apareciendo cada vez más en el radar de los viajeros, gracias a su mejor seguridad, una explosión de la creatividad culinaria y un factor cool rápidamente creciente.

Visitar Bogotá ahora significa dejar atrás ideas anticuadas sobre Colombia, como las guerras contra el narcotráfico y los mafiosos. Actualmente, esta ciudad exuda brío y vitalidad. Usted se topará con calles llenas de tiendas nuevas y modernas y restaurantes manejados por chefs.

Y la abundante arquitectura colonial de la ciudad, junto con sus atractivos murales y coloridos grafitis, forma un telón de fondo que permite que los visitantes se olviden del tráfico y otras inconveniencias menores. Tome un poco de café colombiano y arremeta contra la ciudad con la energía que merece.

VIERNES

3 p.m.: SOPA, PARA EMPEZAR

Empiece con la tradición, probando el plato clásico de Bogotá en La Puerta Falsa, un restaurante nada pretencioso que desde 1816 ha estado sirviendo humeantes tazones de ajiaco en La Candelaria, el barrio histórico de Bogotá. Siendo un abundante tazón de sopa elaborada con pollo deshebrado y tres tipos de papas, el ajiaco (18,900 pesos, o 6.70 dólares a un tipo de cambio de 2,828 pesos colombianos por dólar) se sirve con una guarnición de aguacate, un trozo de elote, alcaparras y una cucharada de crema. Viene adornado con guascas, una hierba colombiana, y es perfecto para calentarse en una lluviosa tarde de Bogotá.

4 p.m.: HISTORIA Y ARTE

Recorra las calles de La Candelaria, que rebosa de edificios coloniales, cafeterías de moda y bares de estudiantes. Empiece en la Plaza de Bolívar, llena de palomas y rodeada por cuatro destacados ejemplos arquitectónicos: el Ayuntamiento, las hermosamente neoclásicas sedes del Congreso, la corte suprema y la Catedral Primada del siglo XIX. Deténgase a tomar un café (expreso, 3,000 pesos) en La Peluquería, una colorida cafetería/peluquería/tienda de ropa clásica donde se reúnen los hipsters de la ciudad; los granos de café son de Azahar, perteneciente a la nueva generación de compañías locales de café fino de Bogotá. Camine por la Calle 11 hacia el Museo Botero (entrada gratuita), que alberga una impresionante colección de pinturas de Fernando Botero, el artista visual más famoso de Colombia, y parte de un complejo que incluye un moderno museo de arte (entrada gratuita) y patios al aire libre. Termine la visita a La Candelaria con un tazón de chicha, una bebida ligeramente alcohólica elaborada con maíz. La sirven en la mayoría de los bares llenos de estudiantes de la Calle del Embudo, aunque se ha vuelto casi imposible de encontrar en cualquier otra parte del país.

8 p.m.: UNA CAFETERÍA BUENÍSIMA

El popular cantante colombiano Carlos Vives es el dueño de Gaira Café Cumbia House (admisión, 10,000 pesos), un ecléctico restaurante-bar que cuenta con su propio escenario, además de suficiente parafernalia histórica de la música colombiana para llenar un museo. La música en vivo de los viernes y sábados por la noche significa una alegre combinación de vallenato y cumbia de las regiones costeras de Colombia, además de la presencia ocasional del propio Vives. La comida es de la costa de Colombia, con platos como filete asado estilo Cartagena y arroz con coco, o patacones con queso y carne de cerdo, rindiendo homenaje al patrimonio caribeño del país. La cena para dos cuesta aproximadamente 160,000 pesos. Para una buena vista con un nivel de decibeles ligeramente reducido, reserve una mesa en el balcón superior.

SÁBADO

10 a.m.: RECORRIDO DE GRAFITIS

Una de las características definitorias de Bogotá es su grafiti. Técnicamente no es ilegal pintar las paredes aquí, lo que ha llevado a una dinámica cultura de arte callejero. Únase al Bogotá Graffiti Tour (gratis; se recomienda mucho hacer donativos), un recorrido a pie de dos horas y media que sirve como introducción a la obra de algunos de los artistas más irresistibles de la ciudad. Todos los guías están involucrados con el paisaje del arte callejero de Bogotá y pueden explicar detalles técnicos como por ejemplo cómo se hacen las plantillas, además de los antecedentes políticos e históricos. Los murales del artista Bastardilla son de los más notables, llamando la atención a las violaciones de los derechos de las mujeres en Colombia. También vea las coloridas obras de Guache, miembro de la colectividad Bogotá Street Art, que tienen una distintiva influencia indígena. Después del tour, regrese a la Calle 20 y entre en Ricardo Corazón de Papel para comprar recuerdos; todas las libretas de esta pequeña imprenta y encuadernadora se hacen en el lugar, y algunas exhiben portadas estampadas con plantas y animales nativos, como el capibara.

1 p.m.: AGÍTELO

Colombia es casa de un gran número de frutas exóticas, muchas de las cuales nunca llegan a los estantes de los supermercados de Estados Unidos. Vaya al extenso mercado Paloquemao, donde los vendedores de fruta ofrecen a gritos todo tipo de cosas, como tomate de árbol, guayabo del Brasil y granadilla. Agarre una banca en una juguería y pruebe algunos licuados hechos con frutas locales, mezclados con leche y hielo y que no saben a nada que haya probado antes. Si es valiente, pida el jugo de borojo y cangrejo; este licuado de fruta (alrededor de 8,000 pesos) que alguna vez fuera tradición del campo y que ahora parece más una novedad, se hace licuando cangrejos de río vivos y se supone que fomenta la virilidad.

3 p.m.: TÓMESE SU TIEMPO EN EL ALMUERZO

El chef Tomás Rueda preside el salón comedor más hermoso de la ciudad, donde el techo cubierto por un tragaluz y las pulidas mesas de madera fomentan alientan a tomarse un tiempo para un largo y alcoholizado almuerzo. Rueda, uno de los líderes del renacimiento restaurantero de Bogotá, enfatiza los ingredientes tradicionales de los productores a pequeña escala. Pruebe el menú de la nueva cocina colombiana (almuerzo para dos, aproximadamente 180,000 pesos), que incorpora ingredientes tradicionales en platos como croquetas de pescado con suero costeño amostazado.

4:30 p.m.: MODA/CAFÉ/ARTE

Chapinero es un fascinante y extenso vecindario céntrico. Empiece la exploración del área con una visita a La Percha, una tienda chic del área de Quinta Camacho que vende ropa, joyería y otros accesorios de diseñadores colombianos. Algunas piezas, como los elegantes maletines y bolsos de Mago Maga, una marca de Bogotá fundada hace dos años, son modernidad pura, mientras que en los sacos estampados de Hipólita se percibe una influencia indígena. Recárguese con un café en Bourbon, una moderna cafetería de madera y ladrillos expuestos que cuenta con su propio jardín tranquilo, excelentes panes horneados y granos de café producidos en micro lotes (Aeropress, 6,900 pesos). De aquí, vaya a Flora Ars&Natura, un pequeño espacio de galería estelar escondido entre garajes de un área industrial, que se enfoca en exhibiciones de artistas locales e internacionales relacionadas con la naturaleza.

8:30 p.m.: CENANDO AL FRESCO

Aproveche al máximo las noches templadas de Bogotá cenando en el patio de Bruto, un restaurante de reservación obligatoria (cena para dos, aproximadamente 130,000 pesos) que atrae una clientela elegante. El chef, Felipe Arizabaleta, es colombiano, la comida es española y la atmósfera es bulliciosa, con buenos cocteles y música en vivo de martes a sábado. Vaya para probar el salmorejo, una sedosa sopa fría de jitomate coronada con huevo y tocino, y las croquetas de calamar con aceite de ajo; quédese por la cava y por la clientela cool. Cena para dos, aproximadamente 150,000 pesos.

DOMINGO

9 a.m.: QUESO Y CHOCOLATE

Desayune al estilo Bogotá en la Pastelería Florida, un favorito entre los residentes locales. Durante décadas ha estado sirviendo panes recién horneados, triángulos de queso fresco y tazas de chocolate caliente. La decoración es informal, aunque, como sucede con todos los restaurante de Bogotá, el servicio es encantadoramente formal. Sumerja el queso en el chocolate caliente y sienta una experiencia auténtica, y ordene un tamal deliciosamente húmedo, envuelto en hojas de plátano y con una pierna de pollo metida en el centro. Desayuno para dos, aproximadamente 38,000 pesos.

10 a.m.: FIEBRE DEL ORO

Los domingos por la mañana, muchas de las avenidas de la ciudad están cerradas al tráfico, lo que abre las calles a corredores, ciclistas y gente en patineta y da una perspectiva completamente diferente a una ciudad normalmente dominada por los autos y los autobuses. Recorra la temporalmente peatonalizada Carrera 7 (conocida como La Séptima) hasta el Museo del Oro (entrada gratuita los domingos; 3,000 pesos otro día), que alberga una impactante colección de miles de artículos de exquisita joyería de oro, grabados de animales y figuras fabricados por la población indígena de Colombia antes de la colonización.

MEDIODÍA: MONSERRATE

Si se siente con fuerzas, únase a la multitud de residentes locales que pasean en Monserrate, una montaña de 3,048 metros de altura que domina a la ciudad y que alberga al Cristo Caído, una estatua del siglo XVII. Se considera importante hacer a pie el recorrido de 2.4 kilómetros si lo mueven motivos religiosos, pero también hay un eficiente funicular y teleféricos (desde 10,000 pesos el viaje redondo) que suben y bajan la montaña regularmente desde La Candelaria. Las vistas desde arriba, que abarcan toda la ciudad conforme se extiende hacia el oeste de la montaña, son espectaculares.

1:30 p.m.: EL TAMBOR

Tómese un descanso de la frenética vida de ciudad contratando un taxi (alrededor de 140,000 pesos) para ir a las montañas. Los domingos por la tarde los bogotanos van a La Calera para respirar aire fresco; fotografiar el paisaje de colinas verdes, y para atiborrarse de carnes asadas. El Tambor es el mejor de los restaurantes que bordean la carretera que asciende desde la ciudad, y ofrece hermosas vistas además de canastos con carne recién asada, yuca, chorizo, chicharrón y elote (almuerzo para dos, aproximadamente 70,000 pesos). Súmele un par de cervezas Club Colombia, estaciónese en una silla labrada en un tronco y póngase cómodo para pasar la tarde.

HOSPEDAJE

Perfectamente ubicado para pasear por La Candelaria, el Continental (Avenida Jiménez No. 4-16; hotelcontinentalbogota.com.co; habitaciones dobles desde 56 dólares) tiene un excelente servicio y suites espaciosas, todas con una pequeña cocina. Con muchísimo espacio para su precio, es ideal para estadías más largas.

Notable por su ubicación céntrica en el vecindario de moda Chapinero Alto, y a poca distancia a pie de la llamada Zona Gourmet llena de restaurantes, el Book Hotel (Carrera 5 No. 57-79; thebookhotel.co; habitaciones dobles desde 172 dólares) es una casa estilo Tudor con cafetería y librería en la planta baja. La hermosa estética tipo biblioteca no se extiende a las habitaciones más bien sencillas, aunque son cómodas, pero es imposible mejorar su ubicación.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de febrero de 2016, 0:20 p. m. with the headline "36 horas en Bogotá, Colombia."

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