Viajes

Cusco, una ciudad mágica


Iglesia de la Compañía de Jesús en Cusco.
Iglesia de la Compañía de Jesús en Cusco. Luis E Palacios

Son tantos los atractivos del Cusco, como sus calles, plazas, iglesias, restos arqueológicos, sus restaurantes y mercados, que la impresión que causa en sus visitantes es que se trata de una ciudad mágica. El viajero planea su visita pensando en la grandeza del Valle Sagrado de los Incas y Sacsayhuamán y, por supuesto, en las leyendas y misterios del majestuoso Machu Picchu, pero también se lleva inolvidables recuerdos de sus calles empedradas, flanqueadas por edificios coloniales levantados sobre estructuras indígenas de piedra, sus iglesias y plazas, y el encanto de sus habitantes.

La antigua capital del imperio de los incas fue declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1983 y es uno de los destinos turísticos más visitados en Perú. La ciudad lo tiene todo, desde sus elegantes edificios con balcones coloniales y sus amplias plazas con decoradas fuentes, a sus iglesias de altares y púlpitos con ricas tallas en madera y museos y ruinas a cada paso.

La ciudad, declarada en la Constitución Peruana como la “capital histórica del país”, se encuentra en el sureste peruano, la parte oriental de la Cordillera de los Andes. Antiguamente fue la capital del Imperio de los Incas y una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú.

Cusco fue la capital y sede del gobierno imperial y fue la ciudad más importante de los Andes y de América del Sur, convirtiéndose en el principal foco cultural y eje del culto religioso.

Los conquistadores españoles tomaron la capital del imperio y, el 23 de marzo de 1534, Francisco Pizarro fundó a la usanza española la Ciudad del Cuzco, estableciendo como Plaza de Armas la ubicación que aún mantiene la ciudad moderna y que era también la plaza principal durante el incanato, rodeada de los palacios de quienes fueron los soberanos incas. En el solar que da al norte se inició la construcción de la catedral. Pizarro otorgó a la ciudad la denominación de Cuzco, Ciudad Noble y Grande.

Los conquistadores, en su intento de aplastar la cultura quechua y sojuzgarla, levantaron sus principales edificios, templos y residencias sobre las bases de las imponentes construcciones de la ciudad imperial, pero eso no ha podido ocultar la grandeza de los conquistados, que continuaron dejando su sello propio en su trabajo como artesanos y artistas.

Entre los puntos más destacados a visitar en Cusco, está su Catedral. En realidad, la primera catedral de la ciudad es la Iglesia del Triunfo, construida en 1539 sobre la base del palacio de Viracocha Inca. En la actualidad, esta iglesia es una capilla auxiliar de la Catedral, que se levantó entre 1560 y 1664 sobre el Sunturwasi (casa del cóndor). La construcción se hizo con piedras extraídas de edificios incas y de canteras cercanas, y bloques de granito del complejo de Sacsayhuamán. La catedral posee muestras de orfebrería colonial y altares de madera tallada, en su mayoría creados por artesanos nativos. También tiene importantes lienzos de la llamada Escuela cusqueña. En el lugar se conserva un monolito que representa al dios Viracocha.

La Plaza Mayor del Cusco fue un importante lugar de reunión en la época prehispánica y comprendía lo que hoy se conoce como Plazoleta del Regocijo y la Plaza San Francisco. Los españoles agregaron edificios con una arquería de piedra, levantada con mano de obra local que aún se conserva. La Plaza está rodeada por la Catedral del Cusco y el Templo de la Compañía de Jesús, construidos sobre antiguos edificios incas. Aquí se celebran parte de la fiesta del Inti Raymi, a la fiesta del sol el 24 de junio; las fiestas del Corpus Christi, procesiones de santos católicos; las fiestas patronales de la ciudad, y, todos los domingos el izamiento de las banderas del Cusco y del Perú y marchas conmemorativas.

La Iglesia de la Compañía, construida por los jesuitas en 1576 sobre el Palacio del Inca Huayna Cápac, es una muestra importante del barroco colonial del continente americano. Su fachada es de piedra tallada y su altar mayor, también de madera tallada, está revestido con pan de oro. El templo también cuenta con una importante colección de lienzos de la Escuela Cusqueña.

El Qorikancha fue el santuario más importante dedicado al dios Sol en la época del Imperio y de acuerdo con las leyendas sus muros habían sido recubiertos con láminas de oro. Aquí se construyó el Convento de Santo Domingo, y en su interior destacan muros incas y, al centro, un monolito, además de una importante colección de pinturas de la Escuela Cusqueña.

El Convento e Iglesia de la Merced se levantaron en 1536, y pasó por diferentes procesos de reconstrucción después de varios terremotos. El templo posee tallas de madera y pinturas coloniales, además de una custodia de oro y piedras preciosas de 22 kilos de peso y de 130 centímetros de altura.

Además de estos edificios, la influencia de los nativos quechuas y los conquistadores se manifiesta por toda la ciudad a través de diferentes proyectos arquitectónicos que tratan de recuperar la identidad de la capital del imperio.

El hotel JW Marriott El Convento Cusco, nuestro anfitrión, se levantó gracias a un proyecto de rescate de los restos de las culturas prehispánicas y española. El hotel se levanta sobre el patio principal del claustro de un convento agustino, que a su vez se construyó sobre muros incas. El convento había quedado abandonado cuando la orden fue expulsada, luego de la independencia del Perú y sufrió terremotos y revueltas populares en el siglo XIX, para luego albergar una fábrica de chocolate y panaderías hasta la década de 1970.

Ahora, su recepción saluda a los visitantes con una imponente pared cubierta por una cascada de cristales de Swaroski que representa al dios Inti de los quechuas. El lujoso hotel, después de una reconstrucción que costó $56 millones y tomó seis años, incluye las arquerías originales del convento y muros prehispánicos, que ahora forman parte la construcción del lugar. Nada mejor para empezar a recorrer la ciudad que este hotel, que ofrece visitas guiadas a sus instalaciones. Entre sus atractivos el hotel cuenta con el restaurante Pirqa, en donde se puede disfrutar de lo mejor de la comida peruana, y el bar Qespi. En estos dos últimos, el hotel ofrece demostraciones de la culinaria local y un seminario sobre el pisco, la bebida nacional peruana, además de atracciones para los niños.

El hotel se encuentra en el corazón del distrito histórico de Cusco, a dos calles de la Plaza Mayor y corta distancia de decenas de lugares arqueológicos y a tres horas en tren del santuario de Machu Picchu.

Para las visitas a Machu Picchu, Sacsayhuamán, el Valle Sagrado de los Incas y los lugares más importantes de la ciudad, contamos con los servicios de un guía de Harmony Tours (+51-84-582200, o a través del mismo hotel). Nuestro guía fue Cris Vera, un profesional cusqueño, con estudios de arqueología y amplios conocimientos de historia, quien en todo momento nos demostró un gran respeto y pasión por la herencia de su pueblo.

Nuestra visita a Machu Picchu y los demás monumentos arqueológicos estuvo acompañada por claras explicaciones sobre las costumbres de los habitantes de esos lugares y las asombrosas técnicas de construcción que emplearon.

Pero más allá del asombro y la admiración por los monumentos, la ciudad del Cusco deslumbra al visitante con su mezcla de culturas, la belleza de sus calles y el calor de su gente.

Para más información sobre el JW Marriott El Convento Cusco y reservas, visite www.jwmarriottcusco.com.

nanettig@gmail.com

luepalacios@gmail.com

Twitter: @RealLEPalacios y @unchainmyheart

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Cusco, una ciudad mágica."

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